Mis manos sudadas tiemblan incesablemente, mi pecho sube y baja, tengo la garganta seca y mis ojos se cierran con lentitud, vuelven a abrirse, me siento en el borde de la cama sintiendo las lágrimas resbalar por mis mejillas, un hombre con la mitad del rostro cubierto por el barbijo blanco casi transparente me observa sosteniendo una pequeña niña de rubios cabellos que grita su llanto de recién nacida. Estiro los brazos, el hombre sonríe y lo sé por las comisuras arrugadas de sus ojos. Mis manos siguen temblando sin parar, siento el suelo esfumarse en un instante y me lanzo al vacío al ponerme de pie con el mareo a flor de piel. El médico me tiende a la niña, la atrapo y en un intento por darla vuelta para verle su pequeño rostro ella resbala de mis sudorosas manos y cae al suelo partiéndose en millones de pedazos como si de una muñeca de porcelana se tratara. Mis ojos se abren con impresión, mi mandíbula copia la acción y de repente me encuentro en el suelo intentando armar a mi hija con los pedazos rotos esparcidos en el suelo. Las lágrimas se hacen imposibles de parar cuando todos a mi alrededor comienzan a reír, grito en vano pidiendo ayuda, pero nadie es capaz de brindarme una mano amiga y colaborar con el armado fallido de mi preciosa bebé. Los pedazos se esfuman a mi alrededor dejándome completamente sola en el vacío. Ya no queda nada más que un mar de lágrimas inundando todo el negro en la creciente oscuridad que se mantiene intacta a mi alrededor.
—¡Isabella! Diablos, amor ¿qué ocurre?
Me siento de golpe en la cama intentando controlar mi respiración. Justin mirándome fijamente desde el otro lado de la habitación frotándose los ojos con desesperación.
—Fue sólo una pesadilla —digo sin poder reconocer mi voz por el temblor de mis labios.
—Me he llevado el susto del año, nena —casi grita.
Siento mis mejillas mojadas al recodar el sueño, paso las manos por las sábanas estrujándolas al tomarlas entre mis dedos, el sudor tampoco ha cesado. Los nervios me carcomen por dentro.
—Disculpa, yo también me he llevado un horrible susto, Justin.
Al parecer verme tan vulnerable lo conmueve hasta en lo más profundo porque se sienta a mi lado y toma mis manos entre las suyas acariciando el dorso de éstas con sus pulgares.
—¿Qué ocurría?
Niego con la cabeza siendo una firme creyente de que si uno cuenta el sueño en ayuno puede llegar a hacerse realidad. Aunque técnicamente dar a luz una bebé que luego se hace añicos en el suelo no es posible.
—No importa, volvamos a dormir.
Lo veo negar lentamente con la cabeza.
—Tienes el corazón en la boca, mujer ¿cómo pretendes volver a dormir?
Siento las lágrimas de mis mejillas renovarse con las que acaban de abandonar mis ojos.
—Era horrible.
—Oh, venga, nada de eso puede ocurrir, ¿vale? —Murmura estrechándome entre sus brazos—. Todo estará bien, princesa.
Suelto el aire que ni siquiera sabía había estado aguantando.
—Era Leah.
—Leah nacerá dentro de poco, sana y a salvo.
—Lo sé, lo sé —susurro—. El doctor me la entregaba… —mis balbuceos comienzan a ponerme aún más nerviosa— y se me caía al suelo, se partía en mil pedazos… No podía ver su rostro ni besar sus mejillas… Todos reían a mi alrededor…La oscuridad me tomaba por completo.
La mano de Justin frota el costado de mi cuerpo justo cuando Leah pega una pequeña patada en mi vientre recordándome que aún sigue allí adentro y que pronto vamos a poder conocernos.
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Save Me. {j.b}
FanficPrólogo Sus manos toman mis muñecas con fuerza obligándome a ponerme de pie, sus ojos buscan los míos cargados de furia y rabia descomunal. Mis manos tiemblan, mis piernas se debilitan al oír sus gritos furiosos y escandalizados. Cierro los ojos com...
