¿Vieron que cuando uno ansía un momento con todo su corazón el tiempo pasa extremadamente lento? Bueno, si estos meses de embarazo había sido lentos, definitivamente no sabía que es más lenta la espera para saber el sexo de mi hijo/a.
—Bella, vas a tirar la mesa —dice Justin sosteniendo su vaso con ambas manos.
—Estoy quieta. —Alzo las manos en señal de inocencia.
Lo veo rodar los ojos. Tomo mi vaso y me lo llevo a la boca para dar un sorbo de agua, a continuación desbloqueo el móvil para ver la hora, han pasado sólo dos minutos desde que la vi por última vez, golpeteo la mesa con las puntas de mis dedos haciendo que Justin se desespere una vez mas.
—Bella, piensa en otra cosa.
—No puedo —murmuro enojada.
Al fin nos traen la comida, mato por algo en mi boca, sinceramente. Pincho una papa frita en busca de alimento, me relamo los labios y luego les echo sal porque les falta.
—Justin, no me mires de ese modo.
—¿Cómo te estoy mirando?
—Raro, como si estuvieras viendo a una loca.
Ríe. Y tuerce la mirada al llevarse el vaso a los labios.
—Es que quizá esté pensando que estás loca, mi amor —murmura divertido.
Largo una risa sarcástica y durante veinte minutos más lo único que importa en el mundo es mi comida y yo. Termino con las papas y sigo con la carne, Justin me observa por el rabillo del ojo riendo por momentos, pero no me afecta en lo absoluto que crea que estoy loca o que parezco una niña de dos años, porque en realidad yo también lo creo.
Abandonamos el restaurante quince minutos antes de la ecografía. Cuando me siento en el asiento del copiloto una pequeña puntada ataca mi vientre y se expande hasta mi columna. Dejo la puerta abierta y echo la cabeza hacia delante, Justin se sienta en su lugar y voltea a verme luego de haber asegurado su puerta.
—¿Qué ocurre, nena? —Pregunta con voz cautelosa.
Cierro los ojos esperando que el dolor cese al menos un poco, muevo el dedo negando lentamente de un lado hacia el otro, Justin coloca su mano sobre mi bajo vientre y murmura algo en mi oído que no comprendo porque los nervios y el miedo de que le ocurra algo a mi bebé me tienen apartada del mundo.
—Amor, dime algo —susurra asustado.
El dolor comienza a esparcirse hasta alejarse de mi columna y luego del estómago, relajo las manos que apretaban el asiento con fuerza y tomo aire desesperadamente y tiro la cabeza hacia atrás chocando contra el respaldo.
—Mierda —murmuro.
Justin pasa por encima mío para cerrar la puerta y luego suspira apretando las manos alrededor del volante con tanta fuerza que sus nudillos se tornan blancos por un momento.
—Si los cuatro meses y medio que restan van a ser así va a darme un paro cada tres días, Bella.
Río débilmente.
—¿Puedes poner el coche en marcha? Necesito saber qué va a ser mi bebé.
Lo oigo reír un poco aliviado cuando me paso los dedos por debajo de los ojos para secarme las lágrimas. Él pone el coche en marcha y pronto nos encontramos dirigiéndonos de vuelta al hospital para averiguar si se trata de una niña o un niño. Poso la mano abierta en su totalidad sobre mi vientre y cierro los ojos.
—¿Ocurre algo? —Pregunta Justin.
Niego con la cabeza y luego volteo a verlo abriendo los ojos lentamente.
—Sólo estoy un poco cansada —murmuro.
Justin alarga el brazo y pasa el dorso de la mano por mi mejilla, le sonrío despacio y vuelvo a cerrar los ojos, quita la mano de mi rostro para regresarla al volante.
—Luego podrás volver a casa a dormir todo lo que quieras.
—Lo sé —susurro desganada.
—Hasta hace quince minutos eras pura sonrisa y nervios, ¿qué te tiene así ahora, nena?
Me muerdo el interior de la mejilla.
—Sólo quiero que nazca el bebé de una buena vez.
Lo oigo bufar.
—¿No puedes conformarte con que en una hora ya sabremos si decorar con rosado o con azul?
Río tiernamente.
—Estoy feliz de saber que vamos a ver a nuestro bebé ahora, pero sigo con miedo de que pueda ocurrirle algo, Jus —susurro Mis ojos pronto se hacen agua—. No quiero perderlo.
Extiende el brazo para posar su mano en mi pierna, dejo caer mi mano sobre la suya y entrelazo nuestros dedos.
—Nada de eso, nada de eso, está todo bien
—¿Y si lo pierdo?
—¿Y si no lo pierdes?
Paso los dedos de mi mano libre por mis mejillas quitando todo rastro de lágrimas suicidas. Suspiro fuertemente cuando Justin detiene el coche fa una cuadra del hospital de niños.
—Sólo tengo miedo. Existe un 50% de probabilidades que nazca y un 50% de probabilidades que no.
—Quédate con el 50% positivo, fíjate que son más niños los que nacen que los que mueren.
—Max…
—No, Isabella, éste no es Max. —Ataja mis palabras con las suyas— Que hayamos perdido a Max no significa que vayamos a perder éste bebé. Va a nacer, va a ser sano y vamos a amarlo incondicionalmente como aún amamos a Max, pero éste bebé no es Max.
Bajo la cabeza en busca de consuelo, pasa su brazo por detrás de mi espalda y me atrae hacia sí. Me besa en la sien antes de acariciar mi brazo de arriba hacia abajo en toda su extensión.
—Ya vamos —murmuro amagando a desarmar el abrazo.
—Sólo vamos a hacer esto si prometes que no volverás a ponerte así.
—Yo no lo controlo, Justin —susurro.
Vuelve a plantar un beso en mi sien antes de separarse de mí.
—Pues intenta, no quiero ver más lágrimas si no son de alegría.
Hago el enorme esfuerzo por regalarle una sonrisa antes de quitarme el cinturón de seguridad.
—Está bien, lo prometo.
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Save Me. {j.b}
FanfictionPrólogo Sus manos toman mis muñecas con fuerza obligándome a ponerme de pie, sus ojos buscan los míos cargados de furia y rabia descomunal. Mis manos tiemblan, mis piernas se debilitan al oír sus gritos furiosos y escandalizados. Cierro los ojos com...
