Capítulo 34: PARTE 1

2.4K 120 4
                                        

El bar de Jeff se encuentra tal cual lo recuerdo, Justin toma mi mano cuando empujo la puerta para ingresar al interior. Sus ojos recorren el lugar con notorio desgano mientras que mis ojos solo muestran ilusión y felicidad de volver a ver un lugar tan perfecto para mí donde solía refugiarme en mis peores momentos. 

Diviso a Jeff detrás de la barra hablando con un chico que se encuentra de espaldas a nosotros, tiro de Justin para caminar hacia mi amigo. 

—¡Hey, Jeff! —Alzo mi mano libre en el aire. 

Sus ojos se desvían del cliente y se centran en mi rostro, una sonrisa surca sus labios y extiende los brazos hacia el techo preguntando si todo esto se trata de un milagro. 

—¡Isa! ¿Qué fuerza del cielo te trae por aquí?

Le devuelvo la sonrisa alzando los hombros. Él rodea la barra para ir a por un abrazo, pero su meta se complica cuando me estrecha entre sus brazos y mi vientre abultado se interpone entre nosotros, Justin suelta mi mano cuando rodeo a Jeff por la cintura. Mi amigo baja la vista y sus ojos se desorbitan. 

—¿Qué es eso? —Deja de abrazarme para señalar mi vientre. 

Vuelvo a encogerme de hombros cuando siento a Justin carraspear o reír, no estoy segura. Jeff me suelta por completo, le regalo una sonrisa. 

—Técnicamente es un bebé. —Inclino la cabeza hacia un costado—. Más precisamente una nena y va a llamarse Leah. 

Los ojos de Jeff van desde mi vientre hasta mi rostro y siguen en dirección a Justin, se hace a un lado y le tiende la mano a mi esposo, quien se la estrecha con su sonrisa más falsa. 

—Justin, ¿verdad? Nos vimos una vez. 

Justin tuerce la boca en algo así como una sonrisa de asentimiento y cuando suelta la mano de Jeff rodea mi cintura. 

—Así que sí, estoy embarazada. 

Lo siguiente que ocurre me marea por completo. El primo de Jeff da media vuelta en su asiento resultando ser el misterioso cliente y lo primero que hacen sus ojos es clavarse en mi vientre. 

—Es raro —dice Jeff rascándose la nuca—, pero felicitaciones. 

Justin traga con fuerza a mi lado de tal manera que me hace sentir incómoda, Brandon nos observa así que volteo a verlo y le regalo una sonrisa cargada de sorna.

—Hola. 

—Buenas tardes —dice entre dientes—. ¿De quién es la niña?

Su pregunta hace que la mano de Justin en mi cintura se apriete y tense un poco más de lo normal, llevo mi mano hasta la suya segura de que puedo con la situación. 

—De mi esposo —respondo intentando sonar lo más natural posible—. Oye, Jeff vamos a tomar asiento por allá. 

La incomodidad en el ambiente es tan palpable como real. 

—Claro, pónganse cómodos. 

Por un momento me arrepiento de haber arrastrado a Justin hacia allí. 

Nos dirigimos al fondo del bar con la mirada de Brandon haciendo peso a nuestras espaldas. Tomamos asiento uno frente al otro, me quito el saco y suspirando observo a la mesera que se nos acerca con su mejor sonrisa. Si no me equivoco, es nueva. Así que pedimos, nos traen las bebidas y hasta el momento en que Justin se deja caer sobre el respaldo de la silla no hablamos. 

—¿Por qué mierda ese tipo preguntó de quién es el bebé?

Muevo el vaso sacudiendo los hielos antes de alzar la mirada. 

—Porque es un idiota. 

—Las personas no dicen cosas así sólo porque son idiotas. 

Río amargamente. 

—Oye, ¿estás insinuando que éste bebé no es tuyo?

Su ceja se alza un poco. 

—No, pero quiero saber si existe la posibilidad de que yo no sea el padre. 

Dejo caer mi mandíbula un poco e intento no ponerme nerviosa porque eso sólo me llevaría al hospital otro par de días. 

—Escucha, Justin te he dicho incontables veces que no he estado con nadie más que contigo, a menos que esté embarazada gracias al Espíritu Santo esta niña es tuya. 

—No estoy para bromas —murmura. 

—No estoy bromeando, no comiences a dudar ahora. 

—No dudo, busco pruebas para corroborar. 

Cierro los ojos unos segundos cuando siento mi corazón bombear cada vez más rápido, esto no será bueno ni para mí, ni para Leah. 

—No encontraras pruebas de que estoy embarazada de otro hombre, ¿entiendes que sólo he estado contigo?

—¿Y cómo sé que eso es cierto?

—Porque debes confiar en mí. 

Retuerzo mis dedos sobre mi vientre, no quiero pensar en la situación. Suspiro y ruedo los ojos, intento pensar en que mi hija me necesita tranquila para poder desarrollarse en paz y que todo salga bien, pero su padre comienza a complicar la tarea de permanecer en calma. 

—Vale, voy a hacer como si creyera lo que me dices. 

Golpeo la mesa en un puño. 

—Carajo, Justin —intento no subir el tono de mi voz—, si no quieres creerme no lo hagas y vete bien a la mierda, pero si te quedas hazlo porque confías en mí. Que tú te hayas acostado con otras mujeres estando casado conmigo es tema tuyo y ni siquiera me atrevo a reclamar, pero yo no soy como tú. 

—¡Su orden! —La mesera coloca cada plato frente a nosotros. 

Justin murmura un agradecimiento antes de que ella se retire y como si estuviéramos batallando con las miradas, aparto los ojos y tomo el tenedor. 

Save Me. {j.b}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora