Con la vista pérdida y temblando por no poder llorar estiraba mi mano para que en ella entre el tranquilizante que hace horas me estaban administrando.
Aún no salía del shock, mi mamá no estaba viva y cuando lo estuvo perdí el tiempo dándole problemas que dándole amor, estaba arrepentida, demasiado pero no podía hacer nada al respecto. Ahora no sé que es lo que pasa afuera, nadie dice nada y Harry no ha vuelto a acercarse.
Sentía frío y dolor intenso en mis piernas e inevitablemente un vacío tremendo.
Fui cerrando mis ojos cayendo de nuevo en un insufrible sueño, pero una voz gruesa y de manera autoritaria hablo, haciendo que lentamente abra mis ojos.—Madi, tienes que recuperarte mi amor, eres una chica fuerte y me lo has demostrado por varios años— no reaccione ante sus palabras, la rabia me corroía.
—No tienes nada que hacer aquí— le dije porque eso era lo único que quería.
—Hija, tu madre se ha ido, me quedaré aquí, me necesitas— Bob hablo con serenidad y dentro de mi el sentimiento de repudio al mundo volvió.
—No tienes nada que hacer aqui— repetí.
La habitación quedó en silencio, un silencio incómodo, no quería llorar y quería evitar el rencor que me estaba generando su presencia, lo mire directamente a los ojos buscando al hombre que yo consideraba mi padre pero no había un rato de él, ahora él solo era un hombre más, un desconocido.
—Madison tienes que poner de tu parte, estás con indicios de anemia y tienes un pequeño problema en el riñón por andar de libertina, estás embarazada y estás en alto riesgo de perder la vida del bebé o la tuya, deja de ser egoístas y por una vez en tu vida pena en los demás.
Bob de retiro, dejándome con la onces a en la boca, no me ayudaba de nada su presencia, de hecho nada me consolaba, el dolor era fuerte pero prefiria aguantarlo por el bien de mi bebé.
...
Un semana después...
Después de una semana de recuperación por fin puedo salir del hospital, no ha sido nada fácil ver la cara de Bob y Harry a diario, mis días se veían arreglados gracias a Niall y Zayn que de vez en cuando me visitaba, me enteré que el cuerpo de mi madre fue enterrado en el cementerio más lejano de mi hogar.
Ahora mi única compañía era Niall y mi bebé, tengo que guardar reposo absoluto y por ende no puedo hacer actividades realmente fáciles de realizar, pues Niall no me deja hacerlo, estresada y frustrada miro videos de como preparar ricos bufetes y cuando tengo las cosas listas para prepararlas me desánimo y pido un domicilio.
—¡Madison!— Niall grita al parecer desde abajo.
Baje lentamente y al terminar, mire a la puerta que estaba abierta y junto a esta estaba Niall abrazando a Bob.
Seguido entró Harry con un ramo de rosas y chocolates, Niall corrió a Harry, lo abrazo y puso sus manos en sus mejillas y abrió la boca.
—Harry, gracias, no te hubieses molestado— Niall comenzó a hablar como mujer.— Matanga.
Niall le arrebató los chocolates y se fue corriendo.
—Hambriento— murmuró Harry y Bob lo miro mal.— Hambriento, estoy hambriento.— complemento Harry.
No hice nada, solo gire sobre mi propio eje y fui a la cocina para tomar un vaso de leche, empine sobre mi boca el vaso y trague de un solo bocado, puse sobre el mesón el vaso y seguido erupte lo más fuerte que pude, estaba dispuesta a salir cuando miro que Bob, Harry y Niall me miraban expectantes, sorprendidos por mí acto irreverente, Niall por el contrario alzo los hombros.
—Ya me estoy acostumbrando— dijo el rubio haciendo un gesto despreocupado.
Sin pedir permiso salí de la cocina empujando a esos dos pelagartos que se interponian.
—¡Niall, cuando se vayan esos dos idiotas me dices!— grite desde las escaleras.
Subí casi corriendo a mi habitación y la cerré con seguro, me metí bajo las cobijas para poder dormir un rato pero me suelo se vio interrumpido, uno, dos, tres golpes en la puerta.
—¿Ya se fueron?— pregunté.
— Madison sé más educada— la voz de Bob se escuchó detrás de esta.
—Al diablo— murmuró para mí misma.
—¿Cómo?
—¡Al diablo, vete a la gran mierda Bob!— esta vez grite y me levanté con brusquedad.
Me acerque a la puerta y la abrí, no solo me encontré con el canoso mal nacido de mi papá, sino que también estaba el mal nacido de Harry.
—¿Ahora eres el lame botas de Bob? ¡Váyanse de mi hogar, largo, no quiero volverlos a ver en mi puta vida!— grite, casi se me sale el bebé.
—Amor tranquila, no grites— Harry se me acercó y me abrazo.
—Pero... Pero que mierda— le hale su cabello hacia atrás.
—¡Estúpida mi pelo, idiota!— Harry lloriqueo como niña.
—¡Basta!— el grito de Bob hizo que pongamos atención.— Tu— apunto a Harry— ve abajo y tu— me apunto a mi— a tu cuarto.
—Estamos en su cuarto— murmuró Harry.
Bob fulminó con la mirada a Harry y yo trate de ocultar mi sonrisa.
—Eres una jodida niña Madison, tienes un maldito bebé en tu vientre, es la hora de que comiences a ver las cosas como son, claro, para unas cosas si eres grande pero para otras no. Escucha bien, de hoy en adelante vas a aceptar a Harry y a mi en tu supuesto hogar, nos vas a recibir bien y te vas a portar bien, por tu maldito bien.
Bob no acababa de hablar y estire mi mano.
—Habla con la mano— dije y seguido solo un dolor en mi mejilla.
Bob me había golpeado.
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¿Niña Mala?
FanfictionFiestas, alcohol, rebeldía y descontrol, describen a la perfección mi vida. Tengo una vida fuera de lugar, no asisto a tontos institutos, pues no me gusta seguir reglas, me parece que es tener limites sobre si mismo cuando en verdad a mi me gus...