—¿Flores de las mesas?
—Me gusta el color blanco pero creo que deben ser rojas —Respondió MinKi mirando el techo de su habitación —Para que puedan resaltar.
—Tú resaltarás con lo lindo que te vas a ver ese día —Comentó DoYeon en voz baja, anotando los últimos detalles de la boda.
MinKi se acomodó en la cama mirando hacia el escritorio, acostándose boca abajo y con las manos afirmando su mentón —¿Piensas que me veré lindo?
—Siempre te ves bien —Respondió el mayor moviendo el lápiz entre sus dedos —Incluso ahora, que llevas una sudadera y traes el cabello desordenado por haber estado con la capucha.
MinKi se sonrojó y se levantó en dirección a DoYeon, se paró junto a él pasando un brazo por sus anchos hombros y sintiendo una mano en su cintura, leyendo las anotaciones de la hoja, ya habían terminado.
La boda sería en un mes más si todo salía como lo tenían planeado, extrañamente SeungCheol no había dado su opinión aunque en el fondo sabían que era porque JiHoon no se lo permitía pero si le preguntaban cómo iban y si necesitaban ayuda pero no tardaron demasiado porque no sería algo grande y ellos estaban felices con que fuese de esa manera.
Aún debían ver el lugar donde se irían a vivir, DoYeon insistía que fuese en su departamento pero MinKi quería una casa, él también ayudaría a pagarla.
Era el único punto en donde no estaban de acuerdo.
El día sábado MinKi entró a la fundación de sus padres por primera vez como médico titulado aunque seguía siendo el mismo desde que llegó, alegre y conocido por su personalidad extrovertida más que por ser el hijo de los dueños, seguía siendo humilde, respetuoso y atento con cada trabajador, paciente y familiar. Saludó a los chicos de la estación de enfermería mientras revisaba las últimas fichas.
—Es imposible entrar a su habitación —Habló uno de los paramédicos dejando la bandeja con medicamentos sobre el mesón.
MinKi levantó la cabeza y estuvo a punto de soltar una carcajada al ver al chico quitándose una extraña masa pegajosa de color morado de su uniforme —¿Qué ocurre?
—Hace dos semanas llegó una pequeña de nueve años con un carácter difícil, se quita las vías venosas de los brazos y esconde los medicamentos —Contestó la enfermera —Además de tratar mal al personal y gritar como si la estuviesen golpeando.
—Ayer me ha lanzado una pelota —Comentó el doctor que los acompañaba —Aún tengo dolor de cabeza.
—¿Y sus padres? —Preguntó MinKi extrañado por la situación.
—No —Respondió la enfermera a cargo —Ella viene de un orfanato, su madre la dejó allí cuando tenía dos meses.
—Seguramente es la razón de su carácter —El doctor miró a MinKi —Se ha estado criando sin una gota de cariño.
—¿Cuál es su diagnóstico?
—Cáncer a los pulmones, afortunadamente se dieron cuenta a tiempo y no ha avanzado a órganos cercanos pero debe recibir quimioterapia.
A MinKi se le fue la respiración por algunos segundos al escucharla —Apenas tiene nueve años.
—No sabemos la causa.
—Y el orfanato no tiene los medios para pagar la estancia en un hospital.
—El doctor JiHoon la trajo —Dedujo MinKi.
—Conoce a su padre, no la hubiese dejado sola.
—¿En qué habitación está? —Preguntó el menor.
—Siete.
—Bien —Dejó las fichas a un lado y bebió el último sorbo de su vaso de café.
—Tenga cuidado al entrar, Doctor Choi.
MinKi caminó por el pasillo, deteniéndose frente a la puerta de la habitación número siete —Suni —Susurró para sí mismo.
No podía ser tan difícil de tratar, él había pasado por algo similar y creía que iba a poder llegar a la pequeña.
Sacó la nariz de payaso de su bolsillo y colocó su mejor sonrisa antes de abrir la puerta.
—Buenos días, soy el payaso MinK... —Sus palabras quedaron en el aire y se cubrió el rostro con los brazos cuando vio que la pequeña niña tomó el vaso de plástico de su mesita de noche y lo lanzó en dirección a él, empapando su bata blanca con jugo de naranja.
Sus ojos se abrieron a tope, bajó lentamente los brazos encontrándose con una niña con el ceño fruncido y los brazos cruzados, llevaba un gorro de lana en su cabeza y no era difícil adivinar la razón de ello pero podía verse que aún tenía cabello, era ondulado y de color negro.
—Hola Suni —Saludó mirándola a los ojos.
—Y adiós —Dijo la niña tomando una de las muñecas que tenía cerca, a las cuales les había cortado el cabello, preparada para lanzarla si es que el extraño hombre no salía de su habitación.
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JiCheol ♡ Amorterapia III: Merry Christmas.
Romantizm➳ Written by GaabyKookie ♡ La llegada del mes de diciembre es motivo suficiente para que la fundación oncológica se llene de luces de colores, guirnaldas y esferas que dejan encantado a cada uno de los niños. Este año, una pequeña pero brillante est...