Tiempo atrás lo salpicabas todo con tu encanto, te he visto reducir hombres al llanto y a la fortuna despreciar.
Caminó con sensualidad hasta el auto, y lo saludó con la mano, antes de entrar al asiento del copiloto.
- Hola George -dijo al cerrar la puerta e inundar con su olor a vainilla el auto.
- Hola Ka -besó su mejilla y sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, pero lo ignoró. Kaley miró hacia atrás y vio que había compañía.
- Hola -los saludó con una sonrisa- soy Kaley Hamblett
- Wow -rió Peter- hola preciosa, Peter Facinelli a tus servicios -la rubia rió un poco y George rodó los ojos, sus amigos tan caza novas como siempre.
- Y yo soy jaymi hensley -le sonrió- y concuerdo con mi amigo, déjame decirte que eres preciosa.
- Gracias -les sonrió coqueta y George frunció el ceño, ¿Por qué les coqueteaba?
- Bien ahora sí, vamos -interrumpió el momento George con la voz cargada de sentimiento incierto para él- que es hora de divertirse.
Todo el camino, escuchó la conversación animada de su prima con sus amigos, les contaba porque estaba ahí y de sus aventuras en Londres, ni atención le prestaba a él, y bueno ¿Por qué le importaba aquello?
Tendría que estar feliz que su prima no se le insinuara otra vez y estuviera animada con sus amigos, así el disfrutaría de la fiesta.
Llevaban un buen rato dentro de la disco donde sus amigos no se despegaban de su prima -que también había atraído varias miradas dentro- y él bueno, disfrutaba de la vista de las demás chicas o bueno eso intentaba para despejarse y no pensar que a su lado tenía a Kaley.
Peter se llevó a su prima a bailar y el pudo respirar tranquilo.Jaymi desapareció por ahí y el tomó el resto de cerveza ¿o era ron? o quizás tequila, ya ni sabía lo que estaba bebiendo, pero se lo tomó igual.
Divisó a una chica bailando animadamente cerca de él y sonrió, fue en busca de ella. Se apegó a su cuerpo y bailó junto a ella un buen rato.
Luego de bailar con la chica, tocarla y casi comérsela al medio de la pista fue a descansar sobre unos asientos que habían a un lado de la disco. Otra chica se le acercó y se sentó sobre las piernas de él, se acercó a su oído y susurró.
- ¿Te acuerdas de mí? -George que apenas oyó, se estremeció.
- No -murmuró sobre su oído- ¿debería?
- Creo que una vez, despertaste en mi casa -murmuró un poco más alto. George recordó en pocos segundos la vez en que había despertado en casa de aquella extraña mucha de cabellos negros, la miró bien y sí... era ella.
- Creo... creo que no te recuerdo -la abrazó por la cintura y la apretó contra su entrepierna- ¿Podrías ayudarme a hacerlo?
Su política ahora era no acostarse dos veces con la misma chica, pero ahora haría una excepción, ¿No la vería nunca más cierto? ¡Que importaba!
La besó con fiereza y salvajismo, introduciendo inmediatamente su lengua en la cavidad bucal de la chica que tenía sentada sobre él. Bajó su mano, hacia el trasero de la chica y comenzó a acariciarlo mientras la chica gemía sobre sus labios. Y hubiera seguido así e incluso hubiera llegado a más, si no fuera porque de pronto sintió que la chica era tirada de un jalón.
- Pero que... -murmuró y vio a la chica parada a un lado de Kaley.
- Lo siento querida -habló su rubia prima- pero creo que por ahí -apuntó cualquier parte- hay un chico desesperado por sexo, ve, ve -la empujó levemente y la chica al ver que George no hacía nada sólo se quedaba embobado mirando a la rubia, desapareció por ahí maldiciendo.
- No me creo lo que has hecho -rió George- ¿Por qué la has ahuyentado?, estaba buena -se paró del asiento.
- Por que no es necesario que te acuestes con una desconocida, teniéndome a mí -le sonrió y se acercó rápidamente- ¿qué dices? -se pegó a su cuerpo y George se estremeció.
- Kaley, por favor -trató de separarse de ella, pero ésta no lo dejó- Ka, baila, disfruta, hay muchos chicos que quisieran cogerte -la miró directamente a sus ojos.
- Pero, yo sólo quiero que lo hagas tú -ella se acerco aún más y rozó sus labios con los de él- cúmpleme la fantasía Georgi -la rubia agarro las manos de George y las colocó sobre sus caderas- y no me digas que no quieres, porque ahí abajo si hay algo que lo quiere-se movió contra su pelvis y George gimió.
- Maldición Kaley -murmuró George incapaz de separarse- no podemos.
- Podemos, si queremos -con su lengua lamió los labios de George y eso bastó para que perdiera la cordura.
- Dios -susurró y cerró los ojos un momento- es una locura -los volvió abrir y vio a Kayle sonriéndole muy de cerca. Buscó a sus amigos con la mirada y no los encontró por lo que supuso que estarían entretenidos en algún lado- ven.
La tomó del brazo y la dirigió a la salida, se subieron al auto y George condujo hasta su casa.
El camino de la puerta de la casa, hasta la puerta de la habitación del castaño había sido un delirio. Entre unos besos calientes, y unas caricias quemantes, se había deshecho de la mayoría de su ropa y del vestido de su prima, todo había quedado tirado, en el transcurso de la escalera y el pasillo.
Recostó a Kaley sobre su cama, y le abrió las piernas para acomodarse entre ellas.
- Me gusta que estés mojada por mí -susurró George, mientras la acariciaba- ¿me deseas? -le preguntó.
- Sí mucho -susurró mientras gemía- George...
- Silencio -la calló- sólo disfrutemos.
Se levantó un poco y quitó el sujetador de su prima, admirando una vez más, sus senos.
Unos minutos de placer bastó para que ambos estuvieran en el máximo placer alcanzado.
Éramos salvajes, sin frenos para el amor y en la misma fantasía, se fundía y se reía de los dos.
- George -gimió la rubia- te quiero ya.
- ¿Qué quieres? -la hizo esperar.
- Quiero que me folles, rápido y muy duro -susurró entre sus brazos y George se estremeció. ¡Su prima lo ponía a mil!
Pero en aquel instante olvidó que era su prima, porque después de ponerse el preservativo, la penetró de una vez y ambos gimieron al sentir el placer proporcionado.
- Si -gimió la rubia otra vez- más rápido, vamos.
George se movió acatando las órdenes de su prima, el sudor de su frente, hacía notar que llevaban varios minutos ahí en la cama y que no pensaban parar.
- Si -gimió él con la voz ronca- estoy a punto -murmuró. Unos segundos después, alcanzaron el máximo del éxtasis.
George aguantó la respiración. Juntó su frente con la de Kaley y se quedó ahí sonriendo. Luego unos segundos después, salió de su prima y botó el preservativo en el baño. Volvió a la cama y vio a Kaley acostada sobre ella, de manera sumamente sensual. Su pelo desordenado, su frente sudorosa y sus mejillas sonrosadas. Se acostó a un lado de ella y la rubia no tardó en subirse a horcajadas sobre él.
-¿Por qué eres tan guapo? -susurró Kaley mientras besaba su cuello.
- Supongo que mi mamá me hizo con amor -rió y la tomó por las caderas apretándola contra su pelvis.
- ¿Otra vez George? -murmuró la rubia al sentirlo duro otra vez.
- Creo que no hay límites para mí -le sonrió de forma seductora.
Miró a su prima rubia, dormir al otro lado de la cama, y suspiró ¡Joder se la había follado! y hasta le había encantado.
Pero aquello no debió haber ocurrido, le decía una voz en su mente mientras que otra le decía que no estaba arrepentido