Sentaba bien estar en casa otra vez, me sentía en calma, se supone que había estado allí, por lo tanto tenía que hacer como si esos meses en aquel hospital no hubieran pasado, al menos, de puertas para fuera.
Ahora tenía que fingir que había estado allí todo ese tiempo y sea como sea arreglar lo que hubiera hecho Mike. Me vino a la cabeza Pau, no sabía qué hacer con él, solo esperaba que no recordara lo ocurrido o que simplemente pasara del tema y lo dejara estar.
Mi padre no fue tan inteligente como para percatarse de que su niña, no era su niña. Al parecer había comprado unas entradas de tenis, para nosotros dos, nunca me había gustado el tenis, ¿por qué ahora iba a gustarme?, al final conseguí de alguna manera decirle que no podía ir y convencí a Mike de que fuera con él, no me costó mucho hacerlo. Mi madre me llevaba al instituto, no era de extrañar que quisiera estar conmigo después de dos meses teniendo en casa a una hija imaginaria.
Llegué al instituto, como cualquier día normal y corriente. Todos estaban ahí y ninguno se sorprendía de mi presencia.
— ¡Qué ganas tengo de ir a la fiesta! —dijo Marta.
— ¿Qué fiesta? —dije yo. Mike me miró fijamente advirtiéndome— Ah sí la fiesta, aún estoy dormida Jaja...
— Vale, entonces ¿cómo vamos? —dijo Marta.
— Supongo que mi hermano podría llevarnos pero...
— No hace falta, puedo pedirle a mi padre que nos llevé. No puede encargarse tu hermano siempre ¿no? —dije. Pau me sonrió, no sabía si interpretar eso como un gesto de agradecimiento o como algo más. No iba a obsesionarme, seguramente ni se acordaría. Estuvimos un rato hablando hasta que al final tocó el timbre, entré a clase y me senté en mi sitio con Marta.
— Queda totalmente confirmado, has enamorado a todos los miembros del grupo —Marta hizo un gesto riéndose.
— ¿Qué?, ¿De qué estás hablando?
— Venga ya... primero yo, siento mucho eso, ahora es como ¡Ag!, luego Mike y ahora Pau.
— ¿Qué dices?, no le gusto a Pau.
— ¿Estás de coña? ¡Pero si se nota a kilómetros!
— Te digo yo que no...—confiaba en que mis palabras fueran ciertas, decidí cambiar de tema— Un momento, ¿qué quieres decir con que ahora es "¡Ag!"?
— Eres un poco paliducha y desde que perdiste peso pareces medio momia. Además eres un poco masculina, me gustan más femeninas —dijo ella. Sabía que estaba bromeando pero aun así sabía que todo lo que decía era cierto.
— Que cabrona que eres...
— Que va, sigues estando buena... te falta por engordar unos pocos kilitos pero ya está. De todas formas ahora te considero como mi hermana, y tú no te pillarías por tu hermano, ¿verdad? —Fue casualidad ese comentario pero de alguna forma me hizo sentir incómoda y Marta percató mi gesto— ¡Ey! , ¿no te lo estarás pensando?, ¿no?
— Em... ¿Qué? ¡no!, solo estaba pensando...—decidí volver a cambiar de tema— Bueno, ¿y Debi? ¿Por qué ya no viene al instituto? —Marta se me quedó mirando con cara extraña.
— Tía, hace meses que se salió y empezó a trabajar...
— Ah sí, perdona —dije mientras en mi interior me maldecía a mí misma.
— Estás de un despiste hoy...
Continué con las clases como de costumbre, iba por el pasillo de camino a mi antepenúltima clase cuando una voz familiar me llamó desde detrás— mierda — pensé. Me paré hasta que Pau me alcanzó.
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AYLA ©
Ficção CientíficaVivir en un lugar nuevo significa muchos cambios. Nuevo pueblo, nuevos amigos, nuevo instituto...lo que no esperaba Ayla, era enfrentarse a algo que cambiara completamente su vida hasta convertirla en un infierno. Pesadillas, mareos, cosas sobrenatu...
