En mi desesperación comencé a hiperventilarme.
Había tenido mi primera vez y no recordaba nada de lo que había pasado. ¿Me había gustado? ¿No había hecho el ridículo? Y, más importante que todo lo demás, ¿con qué pobre diablo acabe encamándome?
De lo que si era consciente era de que había sido consensuado. Soy una idiota borracha, lo admito, pero no soy una idiota borracha que habría tenido sexo sin consentimiento. Tengo mis límites, aunque no lo parezca.
Levanté el brazo que había envuelto en mi cintura y me deslicé fuera de la cama hasta caerme de culo de ella.
No había tiempo para quejarme del dolor de culo, debía huir. Estando sobria no podía enfrentar mis acciones de borracha.
Me deslicé buscando mi ropa, pero solo pude encontrar mi ropa interior y un calcetín de hombre.
¿Por qué estas cosas me pasan a mí?
Por borracha estúpida y por ser incapaz de enfrentarte a la vida de adulta.
Encontré una camisa que definitivamente no era mía, mi ropa interior y una chaqueta larga que creo, no recuerdo bien, era mía. No estaban mis zapatos en ningún lugar de la habitación, y no tenía tiempo que perder buscándolos.
Huye primero y has preguntas después.
Me levante y camine hasta la puerta sintiendo un extraño dolor en mi cintura y mis partes nobles. Definitivamente algo había pasado ahí.
Antes de salir de la habitación miré una última vez al hombre en la cama. Vi un tatuaje en su antebrazo de un reloj. Alcance a ver un poco de cabello rubio, una piel bronceada y músculos tonificados... Fue todo lo que vi antes de huir al ascensor.
Sin zapatos, lo único que esperaba era no enterrarme un vidrio en los pies. Lo último que me faltaba era terminar en el hospital.
Maldición, si levantaba un poco la almohada podría ver el rostro del hombre con el que tuve relaciones por primera vez... Y sospechaba que era muy atractivo. ¿Cómo yo, Desiree Eva Michel, se había encamado con un hombre atractivo? No soy fea, pero tampoco atraigo demasiado a los del sexo opuesto. Quizás mi yo borracha tuviese una personalidad envolvente.
No importaba, escuché la voz de mi tía decirme "huye primero y pregunta después", así que lo hice. Salí corriendo hacia el ascensor, cerrando la puerta del cuarto con la mayor delicadeza posible.
Mierda, mierda, mierda... ¿Qué haría? No podía irme a mi departamento, la gente me conocía ahí, y verme llegar con mis pintas solo acentuaría mi problema. Tenía unos vecinos muy cotilla, no quería ser la comidilla del edificio.
¿Ir donde mi tía? No, ni siquiera era una opción. Ella se pondría a celebrar y pediría detalles, y me avergonzaría diciéndole que no sabía qué carajos había pasado.
¿Amy? No, debía estar en su décimo sueño, y cuando despertara querría matar a todos por la resaca.
Zu no era opción, nunca era opción para este tipo de cosas.
No me quedaba más que quedarme en la calle pensativa mientras la gente me miraba pasar y se preguntaba si estaba loca o algo por el estilo... Y quizás ganar un poco de dinero de la beneficencia de otros.
Me volvería la loca que apestaba a vomito y vestía una camisa de hombre que tenía un ligero olor a perfume y whisky que realmente me estaba impidiendo pensar con claridad.
Malditas hormonas traicioneras, no es momento de embriagarse con el aroma de la ropa, es el momento de buscar soluciones.
Revise los bolsillos de la chaqueta en el ascensor, esperando hallar algo que me salvara de mi vergüenza absoluta y, gracias al cielo y a los Santos que mi abuela me hizo memorizar, mi teléfono estaba intacto y con suficiente batería como para una llamada.
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Deseo
RomanceLo único que deseaba era conseguir mi trabajo soñado y poder vivir mi vida tranquilamente, no necesitaba emoción, y tampoco a un chico que tarde o temprano me habría abandonado. Por eso no termino de entender cómo acabe en esta situación. Ahora deb...
