Capitulo 16. Dulce venganza

292 32 34
                                        



Sabía que estaba soñando porque siempre que soñaba veía a mi madre. Ella me tomaba de la mano y me guiaba por mis desvaríos. No sé cómo es mi madre más que por algunas fotografías, pero siempre la veía como mi tía pero un poco más alta.

Estaba sentada en una banda del parque, comiendo un helado de pistacho, mi favorito, con mi madre junto a mí, silenciosa como siempre. No pasaba nada fuera de lo común... Hasta que un chico se sentó junto a mi sosteniendo mi mano.

Era Kyle.

-Quédate conmigo, conmigo serás feliz y tendremos una vida tranquila. Te amaré con locura, y podremos tener muchos hijos.

Su voz me transmitió calidez y añoranza por aquella vida que jamás tuve. Una vida normal, tranquila, con hijos, con amor... Había sido amada en mi vida, pero no había sido tranquilo crecer con la familia que tenía, y menos normal. Alguna vez deseé esa vida, pero...

Al otro lado, donde estaba mi mamá, se sentó otra persona, William.

-Ven conmigo. -Musito con voz seductora, suave y ronca. -Y te haré sentir deseo.

Entonces me desperté sintiendo mi corazón acelerado y mis mejillas sonrojadas. Dios mío, ¿por qué me mandas ese tipo de pesadillas horribles?

- ¡Esto es obra tuya, madre! -Grite al techo, sin importarte si William me escuchaba o no. - ¡Deja de meterte con mi vida o no volveré a dejarte flores!

Me levanté de la cama y me dirigí a la cocina para beber agua. Vi la hora en el reloj sobre el horno. Me había despertado diez minutos antes de mi alarma, bien... Aprovecharía de ordenar un poco el comedor.

Estaba en eso cuando vi la puerta de la habitación de invitados abrirse, a lo que no le presté atención, hasta que vi a William salir solo con calzoncillos.

Lo que pagarían las mujeres del mundo por ver lo que yo vi al verle salir.

Un modelo con cuadritos, iceps en todas partes y bien dotado de cierta parte que no pude evitar fijarme.

Dios mío, ¿tuve eso dentro? Ahora sé por qué apenas podía caminar.

Sacudí mi cabeza. ¿Por qué me fijaba en eso? ¡Estaba paseándose semi desnudo por mi casa, estaba mancillando los limpios suelos de mi hogar!

- ¡¿Por qué te paseas así?!-Exigí saber furiosa al verle pasar hacia la cocina y sacar un vaso de agua. - ¡William!

- ¡¿Qué?!-Gruñó mirándome a la cara con frustración. -Yo no te digo nada por no traer pantalones.

Chillé y me cubrí las piernas. Era hora de sacar mis pijamas completos y dejas esa polera de lado. Ya no vivía sola.

- ¡Por cierto, lindas piernas! -Silbó y se metió al baño.

Ahora vivía con un maldito pervertido.

Me escapé del departamento antes de tener que lidiar con el diablo y no quise desayunar para poder escapar más rápido.

De camino a Chill'in pasé al Mc Donalds y me pedí una Cajita Feliz. Con eso sobreviviría hasta el almuerzo.

Como iba bien con el tiempo, también me pedí un Mc Café y caminé tranquilamente hasta la empresa.

Había tomado una decisión. Me despertaría muy temprano en las mañanas y me iría antes de tener que toparme con William, y llegaría muy entrada la noche para no tener que verlo tampoco. Mantendría una relación cordial y distante con él para no matarlo.

Deseo Donde viven las historias. Descúbrelo ahora