"El amor no necesita ser entendido, solo necesita ser demostrado"
Me encontré a mí misma escabulléndome fuera de la habitación de mi Romeo cerca de las tres de la mañana, con cuidado de no despertar a nadie. Sentía una felicidad extraña, fuera de lo normal y que nunca había experimentado antes.
Len era delicado, su tacto era gentil y sus palabras endulzaban mis oídos. Era bueno para mí, me hacía bien. No me había presionado, tampoco había intentado algo malo y me hizo sentir segura en todo momento.
No sabría cómo explicarlo, era algo así como encontrar algo que no sabías que se te había perdido, y luego volver a dejarlo donde lo encontraste. Nada había cambiado, y al mismo tiempo todo lo había hecho.
En realidad, era yo misma la que sería diferente.
Después de lo que acababa de pasar, todo sería diferente.
Estaba estúpidamente enamorada de Len, y lo sabía. Lo único que podía hacer era esforzarme para que él se enamore aún más de mí. Y quizás era inmaduro, quizás lo estaba intentando por las razones equivocadas, quizás lo estaba engañando, quizás era egoísta de mi parte tratar de hacer caer a alguien cuando yo misma me encontraba comiendo de su mano.
Quizás termine sucediendo lo que dijo mi amiga y toda esta farsa me explote en la cara.
Al encerrarme en mi cuarto Josephine se exhaltó, soltando uno o dos ladridos antes de reconocerme. Hice lo posible por calmarla y me acurruqué en mis aposentos lo más rápido que pude.
Si intentaba explicarlo en voz alta nadie entendería por qué lo había hecho.
Y aún así volvería a hacerlo.
Lo repetiría cada noche, si tengo la oportunidad.
(...)
- Tenemos que hablar -dijo la chica de coletas azules apenas al vernos esa mañana, con un rostro algo sombrío.
Pff, ¿ella quería hablar?
- Claro que tenemos que hablar, esto es una intervención -afirmé, segura de mí misma.
Tenía una cara de no haber dormido lo suficiente, pero eso no me detendría de cumplir con mi deber como amiga. Esto ya se había alargado por demasiado tiempo.
- ¿A quién estamos interviniendo? -preguntó Gumi sonriendo, algo incómoda. Seguramente se preguntaba qué había hecho esta vez.
- A mí -soltó Hatsune, jugando con un mechón de cabello mientras caminábamos hacia el instituto.
- Ayer te colaste al cuarto de mi tío, estúpida -reproché cruzando los brazos. Tenía exactamente quince minutos para hacerla entrar a razón.
- ¿Que hiciste qué? -repitió su prima, perpleja.
- Un puto trío -escupí-. Eso es lo que hizo.
Miré a la peliturquesa por el rabillo del ojo, y pude ver que parecía arrepentida. Inevitablemente, me volvió a invadir la rabia, esa que tan sólo me había abandonado cuando tuve la oportunidad de estar con Len. Y en ese momento estaba cegada, tan cegada por el enojo que había olvidado que lo que Miku haga con su vida le afectaría a su prima de manera... especial.
- ¿M-miku? -alcanzó a decir ella, aferrándose a la esperanza de que lo haya inventado.
- Rin tiene razón. Ya sé que estuve mal, y tienes derecho a enojarte también conmigo.
ESTÁS LEYENDO
EL PACTO | RiLen
RomanceTHRILLER / ROMANCE Rin Kagamine se niega a aceptar que su padre se ha suicidado, por lo que decide ayudar en la investigación policial. La pubertad, la amistad, el amor y la familia tocan su puerta, esperando ser atendidos en esta historia que llev...
