¿Y si este mundo fuera el infierno de otro planeta?
La mañana siguiente me encontró de buenas, a pesar de todo estaba animada, incluso emocionada por retornar a clases. La brisa fresca que encontré apenas al abrir la ventana me obligaba a abrigar mi cuerpo, el cual había adelgazado un poco durante los últimos días debido al estrés y a las pocas horas de sueño.
Pasé por Miku luego de dejarle un mensaje contándole que hoy pensaba volver, pero para mi sorpresa no la encontré en la esquina que era usualmente nuestro punto de encuentro. Algo decepcionada, me digné a continuar con mi trayecto. Mi amiga había leído el mensaje y decidido no contestar. ¿Le había sucedido algo, o...
Recorrer en soledad los pasillos del instituto me hizo caer en cuenta de que se posaban sobre mí más ojos de los que me parecían normales.
Tranquila, todo esto es por el rollo de las elecciones.
Luego me crucé con el grupo que me había hecho pasar un mal rato hace unos días, ubicando de inmediato a Oliver en el montón. Los niños me observaron con escrutinio pasar frente a ellos, y apenas les di la espalda pude escuchar los comentarios por sobre mi hombro:
- Por familias como la tuya es que nuestro país se va para la mierda.
- ¿Por qué no nos haces un favor a todos y te quedas en tu mansión? Con todo el dinero que robarán al pueblo ya no necesitas estudiar.
Sentí que un escalofrío recorría mi espalda, lo que más temía se hacía realidad frente a mis narices: ser juzgada por las acciones de mi propia sangre, que me encasillen como parte de ellos, como un miembro elitista e improductivo para la sociedad.
Yo sabía mejor que nadie que mi tío no era un candidato popular, la misma Miriam se había encargado de eso, y el hecho de que Gackupo haya asumido el cargo dejando fuera a uno de los candidatos populares solo lo hacía ver aún peor...
No tenía el valor suficiente para darme media vuelta y enfrentarlos, yo misma estaba indignada por todo.
Y es que el hambre de poder parecía no conocer de límites y de fondos. No contemplaba la desgracia que traía consigo la fama, hacía caso omiso a lo que hablaban las malas lenguas y continuaba haciendo lo que se le antojaba.
¿De qué sirven todos los bienes del mundo cuando un país entero habla mal de ti?
Mi espíritu flaqueó por un momento y decidí girarme para ver a los ojos a quien alguna vez consideré un gran amigo, e incluso algo más, clavando así la mirada en el rubio llamado Oliver. Éste hizo una mueca de disgusto, dando finalmente unos pasos y acercándose a mí.
- Rin, escucha...
- No, está bien, yo entiendo que no puedas-
- Rin -me dijo, deteniendo mis cavilaciones por completo- todavía te considero una amiga, y sé que no eres como tu familia, pero las cosas están un poco complicadas en casa y no apoyamos la carrera política de tu tío. Lo siento, pero no puedo estar de tu lado.
- Yo no tengo la culpa de que todo se haya desarrollado de esta forma -me apresuré a decir, cruzándome de brazos-. Odiarme no hace ninguna diferencia.
- No te odio -negó encogiéndose de hombros-, simplemente ya no puedo tener nada que ver contigo.
Sentí que algo se me rompió adentro, algo que calaba profundo y me generó un malestar de inmediato. Como si ser odiada por mis compañeros no fuera ya lo suficientemente fácil, ahora tenía un motivo superlativo para ser excluida.
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EL PACTO | RiLen
RomanceTHRILLER / ROMANCE Rin Kagamine se niega a aceptar que su padre se ha suicidado, por lo que decide ayudar en la investigación policial. La pubertad, la amistad, el amor y la familia tocan su puerta, esperando ser atendidos en esta historia que llev...
