Capítulo 55:

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Estaba en el último llamado de mi vuelo y ya me estaba despidiendo de mi familia, las despedidas son dolorosas cuando quieres pasar tiempo con las personas que más amas pero tengo que trabajar y mi deber es volver.

💫💫💫
Me sentía exhausto por el largo viaje y las escalas que tuve que hacer, no recordaba la última vez que había viajado tanto ya que la última vez fue hace un año ya.

Me Estaba despojando de todas mis prendas, cuando, tocan la puerta y maldigo en mi interior. Quiero descansar hasta despertar a los cuatro días o al mes pero solo quiero dormir.

—Hola zab— sonreí con los ojos entre abiertos.

—Te ves cansado joey— me tomó por los hombros —sera mejor venir por ti más tarde— frunció los labios.

—No te dejaría ir si no tuviera tanto sueño— sonreí somnoliento.

—Bueno. Bienvenido de nuevo y descansa— me sonrió y se dio la vuelta para bajar por las escaleras.

💤💤💤
Me sentía el cuerpo pesado, no podía moverme, me sentía apegado a la cama como con un imán pero con toda la fuerza que tuve me levanté y me metí a bañar para después bajar a la cocina por qué me estaba muriendo de hambre.

—Buenos días— dije, al entrar en la cocina.

—Buenos días, joel— sentí mi sangre caliente, si lo miraba lo asesinaba.

—Eran— murmuré. Sentí una respiración en mi nuca e hice lo posible por alejarme pero sus brazos rodearon mi cintura y besos en el cuello hizo que me rindiera por completo.

—Ahora son mejores— pasó su caliente lengua por mi hombro derecho. Su cuerpo se pegó al mío hasta sentir algo crecer dentro de su pantalón.

—¿Te puedes mover? Tengo hambre de comida— trate de zafarme.

—Y yo tengo hambre de ti— susurró —este semana fue muy dura sin ti.

—Uy si claro. Tanto que ni un día me has escrito ¡Muy duro!

—Muy duro te voy a dar— me pegó fuertemente contra el refrigerador. Sus manos se metieron por el pantalón de tela que tenía y sentí sus frías manos acariciar mi desnuda piel.

—Existen las habitaciones, papi— escuché a richard y empujé a christopher.

—¡Richard!— corrí para abrazarlo —extrañaba nuestras charlas— traté de disimular.

—Tu y yo sabemos que te querías zafar de chris— susurró.

—Sabes que te quiero— dije, igual.

—¿Se puede saber de qué están hablando?

—No te puedes meter en todo, christopher— me alejé de richard y volví frente a la nevera.

Tomé ciertos ingredientes para prepararme algo de comer y así alimentar a todos en la casa. —kevin compró pizza— habló Chris.

—Quiero comida, no chatarra— dejé todo sobre La mesa de mármol.

—Estas extraño Joel, ¿Que te pasa?— se cruzó de brazos.

—No, no. Aquí el extraño eres tú quien no me ha escrito en toda la semana y para colmo me dejas en visto— levanté la voz —es más, ya se me fue el hambre.

Volví todo de dónde lo había sacado y salí de la cocina con dirección a mi habitación para volver a dormir y dejar pasar el día aburrido como siempre.

—Joel— llaman a la puerta.

—No voy— grite desde la cama.

Los chicos planeaban ir a un parque y luego a un antro y yo no tenía ni un poco de ganas de salir de mi cómoda cama y menos con sueño y cansancio, no quiero ser carga para nadie y que no se diviertan por mi cuenta.

—Vamos amor, no seas así bebé— mi cuerpo se sacudió al escuchar esas palabras.

—Dije que no— dije, "firme".

—¿Y si yo entro y te doy bastantes besitos, vas?— en su voz se le podía escuchar que estaba sonriendo.

—No— sentía mi cara arder. El silencio se prolongó.

—¿Y ahora vas a cambiar de parecer?— sentía su respiración en mi nuca.

—Christopher— susurré.

—Vamos a quedarnos los dos y hagamos nuestro propio parque de diversiones aquí dentro— mordió el lóbulo de mi oreja.

—Chris— ronronee.

Su cuerpo quedó sobre el mío y sus labios buscaron desesperadamente los míos y no le negué su búsqueda yo también los extrañaba y los necesitaba conmigo y solamente para mí.

🌌🌌🌌
Me desperté y pude ver el cuerpo desnudo de christopher a mi lado. Éste sí que tiene sus encantos para convencerme en lo que se le plazca.

Eran las 6:50 a.m. Y no se escucha ningún ruido en toda la casa y yo estaba que moría de hambre así que baje para prepararme algo y también para los demás.

Luego de una estar terminando de cocinar sentí unas manos rodear por mi cintura y no eran las de christopher por qué no tenían ningún tatuaje, me giré y no podía creer lo que mis ojos veían.

—¿¡Y tú qué haces aquí!?— pregunté confundido y un poco molesto por su acción.

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