Capítulo 15:

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—Espera... ¿Soñaste que tú y Chris estaban...

—Sí.— lo interrumpí para no tener que escuchar esa palabra.

—¿Te gusta, verdad?— se recostó en la cama.

—No me gusta.

—¿Crees que yo soñaría algo Así, con alguien que no me gusta?

—Preguntale a una fans, ellas son expertas— señalé la ventana.

—Pero ésto es diferente. Chris es nuestro amigo y lo conocemos de casi cuatro años.

—Lo sé! Pero no siento nada más que hermandad

—Ya te veré corriendo donde mi para que te ayude que no puedes más con tus sentimientos y lo adoras— rodó los ojos.

—Ya basta, quieres— me levanté.

—Ya Joel, no te enojes. Ven, tenemos que ver nuestra serie— palmeó su lado de la cama.

—Eres molesto, erick

—Chris lo es más. Niegamelo.

—Ya cállate y déjame en paz— me recosté a su lado.

—Chicos!!!— gritó el gato fuera de la habitación —abranme— pude escuchar su escandalosa voz y me reí también.

—Eso es amor. Ve y abre a tu chico— rodé los ojos y me levanté.

—¿Interrumpo algo? ¿No estaban haciendo nada que tenga que ver con, ya saben?— entró.

—Zabdiel no está— dije, aún con la puerta abierta.

—Yo no vine por el— se acostó en su cama.

—Yo me voy— me di vuelta para salir.

—Tampoco vine por erick— dijo riendo.

—Y mucho menos viniste por mí— puse un pie fuera de la habitación.

—A ti sí— paré en seco —yoandri llamó— me di vuelta confundido —no le contestabas— busqué mi teléfono por los pantalones de Buso pero no lo encontré —. ¿Buscas ésto?—

Miré en su dirección. —Dame eso— caminé en su dirección y gatié en su dirección —chris, no estoy de humor— estiré mi brazo y el hizo lo mismo

—Ya sabes que hacer para tener tu teléfono— susurró.

—Basta— me levanté —me harté de los dos— los señalé.

—¿Esta en sus días?— preguntó Chris a Erick.

—No le dieron del chiquito— dijo y soltó una carcajada.

—Se van los dos a la...

—¡Hey!— me interrumpieron

—Ya bebé— consoló erick.

—¿Dónde diablos está zabdiel?— murmuré mientras lo buscaba con la mirada.

—Joey! Ven!— gritó Chris.

Ignoré sus llamadas y entré a la habitación siguiente, la cual era mía y de Chris.
Tomé mi computadora, los audífonos y los coloqué en mis oídos; cerré los ojos y me concentré en la música de Bruno mars (that's what I like).

Un peso sobre mis piernas me hacen abrir los ojos de golpe. Era zabdiel con mi teléfono. Volví a cerrar los ojos y lágrimas comenzaron a salir.

Quitó un audífono—¿Te está presionando, no?—

Asentí —no sé que hacer... Me está volviendo loco y yo lo quiero como un amigo, pero me hace sentir mal— sollosé.

Me abrazó —shh. No le hagas caso, sabes cómo es christopher y puede que todo lo que diga o haga sea un simple juego... Que de la noche a la mañana te esté tratando así es demasiado raro, además, nunca a estado con un hombre y menos a dado un beso.

—Lo sé. Y es lo que más me enoja que esté jugando conmigo— lo apreté fuerte.

—¿Te gusta? ¿Te atrae o algo?

—No— susurré —. Por ahora no

La puerta se abrió. —¿No han tenido sexo?— preguntó con gracia.

—Cállate christopher, no es buen momento— me soltó —. ¿Vienes?— susurró

—Ya es tarde... Creo que será otro día— dije igual.

Asintió. —ten cuidado, Vélez— lo señaló.

—¿Y ahora yo que hice?— se encogió de hombros.

—Ese es el problema. Que aún no lo haces— tomó la manija de la puerta —y espero no lo hagas— caminó hasta afuera cerrando la puerta a su paso.

—¿De que hablaron?— me miró serio.

—No todo puede entornar a ti— rodé los ojos y me coloqué el audífono

—Te estoy hablando— lo quitó.

—Ya basta! Estoy harto de tus estupideces y malcriadeces! Te comportas como un niño— grité.

Caminé hasta la puerta sin mi teléfono ni nada. —¿Dónde vas? Joel, te estoy hablando— me tomó del brazo

—Suéltame— agite con fuerza mi brazo para librarme de su agarre.

—No— me pegó contra la puerta y Sue cuerpo bueno conmigo —. No irás a ningún lado. Te vas a quedar conmigo quieras o no— apretó fuerte mi brazo.

—Me lastimas— me quejé —chris— gemí del dolor.

—Aslo de nuevo— su mejilla chocó con la mía —gime de nuevo— su brazo izquierdo chocó contra la puerta a un lado de mi cabeza, apollándoce de éste —gime Joel, gime— apretó aún más mi brazo.

—Chris— mis lágrimas estaba anunciando una salida.

Me soltó de inmediato y se alejó examinando mi rotos; el suyo estaba pálido y sus ojos estaban cristalizados. Negó repetidas veces y me dejó a un lado para poder salir por la puerta.

¿Qué acaba de ocurrir ahora?

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