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Estaba con Richard hablando cuando de repente entra christopher a la habitación e interrumpe nuestra conversación sobre zabdiel durmiendo.

—Abajo, iremos a comer.— salió de inmediato.

Aveces me pregunto si christopher me engaño o no, es tan frío aun después que hicimos lo que hicimos en la tarde. Me miró como lo ha hecho estas últimas tres semanas y salió de la habitación dejándonos los dos solos.

—Aún nada?— me negué. —Haz intentado hablar con él?.

—La verdad no, así como estamos, vamos muy bien.— me levante para no seguir con la conversación.

—Bueno. ¿Bajamos?— preguntó emocionado.

Sin más que decir salí riéndome de las payasadas que decía Richard e íbamos riéndonos en el pasillo mientras nos burlabamos de tonterías, cuando estábamos pasando por la habitación de erick salieron christopher zabdiel y erick que al encontrarnos zabdiel se unió con Richard y yo solamente decidí hacerme a un lado para que estuvieran en pareja.

Al montarme al ascensor recibí una llamada de Arturo la cual me podría ayudar el incómodo momento que estaba apunto de presenciar.

Buenas noches, joven. —bromee.

Que he dicho sobre no llamarme por mi nombre. —su voz tan gruesa erizo mi piel.

Ya ves lo que se siente —me burle.

Bueno. En tu habitación he dejado algo para ti, te veo más tarde.

Y sin más cerró. Sabía perfectamente que la conversación se había escuchado ya que todos estaban en silencio y me sentí un poco avergonzado.

—Alguien tiene acción ésta noche— bromeó zabdiel.

—Basta— hable un poco apenado.

Trate de disimular al mirar a christopher y al lograrlo me miraba por el espejo diciendo un completo no. La verdad quería ir para despedirme pero no quería hacer enojar a christopher, ¿masoquista? Creo que un poco demasiado.

Las puertas del ascensor se abrieron y llegamos al restaurante, esta vez decidí sentarme en la punta de la mesa justamente frente a christopher quien a su lado tenía a erick, chris no paraba de mirarme y yo tenía una gran idea a christopher le encantaba ver mis rulos algo alborotados y eso fue lo que hice quité mi gorra y comencé a despeinarlos para que se notaran más, veía como christopher se movía en su asiento mirándome fijamente cada movimiento que hacía. Como hacía un poco de calor decidí abrir un poco mi camisa y así también seducir a christopher, su mandíbula se notaba demasiado y decidió levantarse.

—Iré al baño a lavarme las manos— de inmediato salió con dirección al baño.
Mi plan como siempre resultó como esperaba.

Chris al regresar pidió espagueti y la verdad se me había olvidado lo ágil que era con esa lengua, la verdad lo que estaba haciendo no iba en mis planes de seducirlo y se me está devolviendo lo que le hice.

—Joel— llamó kike —¿Te sientes bien? Pareces qué estás teniendo un orgasmo— reí ante su burla.

—Acabo de recordar algo que hice ayer— la sonrisa que tenía chris en sus labios se esfumó en un dos por tres.

—Que ¿el beso con Arturo?— mire a zabdiel para que se callara. —lo siento, no sabía— se disculpo mientras trataba de disimular su risa.

El resto de la cena la estaba pasando super bien pero había llegado la hora de ir o no con Arturo, pero está más que claro que iría la verdad quiero dejar todo como estaba antes de que el llegara, mal pero tranquilo.

—Buenas noches, joel— me gire sorprendido.

—¿Qué haces aquí?— reí nervioso.

—No eres el único que vive aquí— se recostó a la puerta de baño del restaurante.

—Lo sé— mordí mi labio —no iremos a la cena... ¿cierto?— sonrió mientras me miraba.

Entró a uno de los cubículos de baño dejando mi pregunta al aire pero esta más que claro su respuesta. —Joel, ya nos vamos— mire a christopher aun más nervioso.

—Hehe, s-si ya voy solo que quiero hacer del baño y no me dejas— mentí.

—Te espero— se lavó las manos mientras me miraba por el espejo.

—No— contesté luego de unos minutos —saldré un rato— rogué que no preguntara más sobre el tema.

—Irás con el, verdad— mire la pared blanca que estaba frente a mí.

—No tienes derecho de opinar sobre mi vida privada, te recuerdo— lo miré.

—Sabes definitivamente que él no es como yo y sabes todavía más que pase lo que pase, venga quien venga— sonrió —yo seré mejor que cualquiera y no hace falta decirlo pero estas igual de acuerdo que yo.

—Puede que no haya ninguno como tú— me recosté en la fría pared de mármol azul claro con líneas blancas —pero definitivamente que hay mejores— hablé decidido.

Sonrió. —Cuando tú mismo te lo creas, puedes asegurarlo.— y sin más salió del baño.

A los minutos salió Arturo sonriendo. ¿¡Porqué siempre se ríe es chico!?

—Sus palabras fueron de dolor, le dolió lo que le dijiste pero fue muy valiente reconocer algo de una persona que quizás no conozcas.

—No lo dije por ti, pero no siempre el mundo puede estar a sus pies... Por lo menos yo no.

—Bien dicho, pero una gran noche nos espera así que, por favor y gracias, nos tenemos que ir.

—Tengo que subir a cambiarme.

—Tienes razón, ponte la ropa más cómoda que será una noche de descontrol pero esta vez no perderás la noción tan rápido— rió.

—No te burles— me cruce de brazos.

—Vamos Pimentel— me tomo de la muñeca para sacarme de ese estrecho lugar.

¿Noche loca?
Hace mucho no la tengo.
¿Nueva vida?
Espero tenerla.
¿Sacar de mi vida a Arturo?
Está comenzando a salirse de mis planes.

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