Capítulo 27

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Errores no tan erróneos.
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Creo que todos deberíamos tomarnos unos minutos de nuestras vidas para descansar, y no me refiero a dormir o acostarse a usar el celular.

Me refiero a ir a un lugar en el que estemos cómodos, en donde nuestra mente se relaje. Cada uno tiene su lugar. Ya sea ir a la casa de tus abuelos y sentarte a sentir el aroma de las ricas galletas que están preparando; o salir con tus amigos a ver una película; o estar con tu pareja abrazados mientras observan la linda noche; e infinitos más.

Mi lugar es en cualquier parte donde se pueda escuchar la corriente del agua y sentir el fresco aire por mi piel. Me relaja y emociona algo tan simple pero tan perfecto como eso.

Ahora mismo estoy disfrutando de esos sentimientos, haciendo a un lado todas las responsabilidades por al menos unos minutos. No voy a negar que desde el día del baile los cazadores no han dado señales de vida y eso sólo significa algo malo, muy malo y alarmante. Pero mientras, voy a disfrutar de el único tiempo de mi vida en el que no corro riesgos.

El crujir de unas hojas me avisa que hay alguien a unos metros de mí. Abro los ojos y veo a un lobo rubio de ojos rojizos observándome con calma, Ethan.

<<¿Se puede?>>

-Sí.

Se transforma en humano y se sienta al lado mío en la orilla del lago. Nos quedamos en un silencio cómodo durante unos minutos.

-Que lindo es estar aquí. -habla de repente.

Le echo una mirada de reojo.

-Sí. Todo es tan relajante. -musito. El rubio me sonríe y yo le devuelvo el gesto.

La mirada del chico se queda sobre mí aún cuando yo le regalo toda mi atención al lago, intentando distraerme de lo jodidamente incómodo que se siente aquello.

-Emmaline -me llama.

-¿Ethan?

-¿Alguna vez te han dicho lo hermosa que te ves concentrada?

Mi corazón da un vuelco al oírlo y quiero creer que es por el asombro. Lo observo rápidamente y tallo su rostro buscando algún signo de estar bromeando pero me llevo una gran sorpresa al ver que efectivamente hablaba en serio. Su expresión se mantiene serena y honesta hasta cuando bajo mi mirada al suelo sintiendo la suya realmente intimidante y pesada.

-No. -susurro junto a una risita nerviosa, creyéndome completamente estúpida.

¿Solo un no y ya? Vamos, Emmy, se más original y menos cruel.

-Me alegra ser el primero, me hace sentir especial.

Pues tienes razón.

Frunzo el ceño, ¿Yo pensé eso? Por supuesto que no tiene razón. No es especial para mí, nadie lo es. Tomando todo el aire posible me levanto del suelo y lo miro fijamente por primera vez.

-Debo irme. -informo.

La expresión de Ethan decae con rapidez.

-Lo siento. -se levanta también, su altura intimidándome. -No quise hacerte sentir incómoda.

-No lo hiciste. -sonrío a medias y me dedico a sacar la tierra del pantalón para distraerme de sus claros ojos. -Solo debo irme. -giro sobre mi propio eje y me apresuro a alejarme.

En mis manosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora