Capítulo 18

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¿Realmente te conoces?
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EMMALINE.

La cabeza me arde de dolor.

Levanto mis pesados párpados y cuando abro los ojos la luz del día me ciega por completo haciéndome parpadear unas cuantas veces hasta acostumbrarme. Siento como si hubiera estado dormida por años. ¿Cuánto tiempo pasó?

Miro a todos lados de la habitación en busca de nada en general, supongo que es por costumbre. Pero me sorprendo al ver a mi hermano en el sofá de mi habitación. Nota que estoy despierta y se levanta automáticamente. Puedo ver alivio en su mirada.

—Emmy, al fin despertaste. —se acerca a mí y se sienta con cuidado en la esquina de mi cama, como si fuera la cosa más frágil del mundo.

Yo lo miro confundida ya que no veo lo raro en despertarme, pero aún mas confundida porque no me acuerdo de como llegué a aquí desde el club, tal vez tomé demasiado y los chicos me trajeron ebria.

—¿Qué pasó? ¿Por qué me duele la cabeza como la puta madre? —Aiden abre los ojos, sorprendido por mi elección de palabras. Me olvidé que yo fui criada por humanos en el pueblo y que él es un príncipe. Suspiro—. Perdón, es que no recuerdo nada además de haber llegado al club y...

Me detengo abruptamente cuando recuerdo el beso con Ethan. El solo pensamiento de que voy a tener que verle la cara luego me hace sonrojarme y bajo la mirada para que mi hermano no me vea, sé que él es demasiado protector y no tengo ni idea de cómo reaccionaría.

—¿Sólo te acuerdas hasta ahí? Mamá me dijo que tus recuerdos volverán en un rato, cuando asimiles todo.

Lo observo, confundida.

—¿Asimilar qué? —pregunto. Al ver que mi hermano baja la mirada y no se atreve a responder, decido hacer la siguiente pregunta, que fue la primera que me vino a la mente cuando desperté pero no pude formular—: ¿Cuánto tiempo estuve dormida?

—Dos semanas.

Me siento de golpe. ¿Dos semanas? ¿Cómo puede ser que haya estado dormida dos semanas? Tiene que ser una broma.

—¿Cómo rayos hice para estar dormida dos semanas? —espeto entre sorprendida y asustada. Es imposible que alguien pueda dormir dos semanas, créanme, ya lo hubiera hecho hace mucho. Mi hermano se muerde el labio inferior y no responde—. Aiden.

—Ocurrió algo en el club y usaste demasiado tu habilidad, tu mente tenía que descansar. Fue automático —dice simple como si fuera algo de todos los días. Y yo estoy aún más confundida.

—O sea que estuve dos semanas inconsciente intencionalmente —reflexiono en voz alta, Aiden asiente—. ¿Qué ocurrió en el club?

—Lo recordarás luego, es mejor no hablar de eso —dice levantándose, lo imito pero un mareo me hace caer sentada otra vez en la cama.

—Aiden, quiero recordarlo ahora —digo con detenimiento. En ese momento el fuerte dolor de cabeza que estaba logrando ignorar se intensifica.

Oh, maldito poder útilmente inoportuno.

Me aferro más al borde de la cama y Aiden se acerca a mí, apresurado. Cierro los ojos y fragmentos de recuerdos pasan por mi mente. Son visiones borrosas y para nada claras, lo único que se sienten firmes son mis pensamientos y sentimientos.

Un grito me hace volver a la realidad, un grito femenino de una voz que conozco muy bien, Alexa.

La desesperación abunda en mi pecho como cada vez que mi mente me obliga a recordar algo. Una puntada ataca mi cerebro como si fuera un cuchillo.

En mis manosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora