Epílogo.

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Querida yo:

¿Recuerdas cuándo cumpliste diecisiete años? Fue el mejor y último cumpleaños de tu vida que pudiste disfrutar.

¿Recuerdas el pastel con tu rostro? Eras una maldita narcisista.

¿Qué te ocurrió? ¿Qué le ocurrió a la chica que convenció a sus padres de hacer una fiesta en la gran casa luego de la una de la mañana? No hubo nada que no se haya hecho esa noche, y no hubo nada que no hayas disfrutado.

¿Qué le ocurrió a la chica que sonreía ante los problemas? Todo se iba con felicidad y un poco de risas.

¿Qué le ocurrió a la chica que no le importaba nada además de su familia y amigos? ¿Qué le sucedieron a esos amigos? Ya no están a tu lado y nunca lo estarán.

¿Te digo que le ocurrió a esa chica? Sufrió, lloró, asesinó, cambió.

Mírate al espejo y di que no la extrañas, ¿Sería verdad? No. La extrañas demasiado. Deseas más que nada volver a ser como ella, sentir como ella, reír como ella, disfrutar como ella, ser ella. Envidias lo bien que ella la pasó, lo bien que manejó las cosas.

Pero, ¿Te digo algo? Tú eres más fuerte. Esa chica nunca había sufrido tanto como vos. Su único problema era una tonta pelea en la escuela. Ella nunca supo lo que es sufrir, esa parte te tocó a ti. Y eres más fuerte por seguir de pie aguantando sus dolores.

Perdiste a tu madre, a Kate, a Liam, a Jacob. Aguantaste el dolor de todos los licántropos y los salvaste. Asesinando al hombre que fue tu padre durante toda tu vida.

Eres demasiado fuerte.

—Reina, feliz cumpleaños. —Le sonrío a Caleb y él me abraza.

Eres fuerte por fingir sonrisas cuando estás rota por dentro.

—¿Hoy es la gran fiesta? —pregunta entusiasmado.

—Como los últimos cuatro años.

Eres fuerte por aguantar una fiesta en las que todos festejan la victoria de los licántropos. Podrías decirles como realmente se sintió asesinar a tu padre, perder a seres que amas por tu culpa. Podrías decirles como te sientes pero prefieres guardártelo para que al menos ellos si festejen. Y eres demasiado fuerte por eso.

—¿Cómo están, chicos? —Lexi y Zack aparecen tomados de las manos. Sus anillos de matrimonio están en sus correspondientes dedos y sonrío.

Eres fuerte por sentirte feliz hacia los demás aunque no puedas estarlo contigo. Ellos se merecen el uno al otro y sabes que están muy bien juntos porque se aman.

A fin de cuentas, solo quedan los vivos. Debes seguir de pie porque ellos disfrutan verte feliz, pero eso no quita el hecho de que si te caes te levantarán. Pero tu no quieres hacerlo, no quieres caer. Tienes un peso demasiado grande y no quieres tirarlos a ellos también. Debes vivir con ellos.

—¿Vamos a tomar algo antes de la fiesta? —Aiden aparece muy entusiasmado por el gran día y me mira.

—Debo hacer algo antes —me excuso y salgo del castillo.

Debes vivir con los vivos. Pero no te olvides de vivir por los que ya no pueden hacerlo.

Camino por la nieve del bosque hasta llegar a las tumbas. El corazón se me aprieta al leer las lápidas.

—Kate Pierce, heroína de la reina; Blair Rousseau, reina inolvidable; Jacob Rousseau, príncipe de acero.

Prometiste no caerte y seguir por ellos. Eres fuerte por hacerlo. Sabes que ellos no se merecían morir y aún así lo hicieron. Ríe y se feliz por ellos, aunque ya ni puedas hacerlo por vos.

Siéntete orgullosa de ti misma aunque no seas la misma de antes.

Aunque no seas la chica que se escapaba de casa para ir a fiestas y divertirse junto con su mejor amiga, la que caminaba por el instituto con sus dos amigos con al cabeza en alto como si el mundo fuera de ellos, y lo era.

La que nunca lloraba, no tenía sentido hacerlo para ella, ¿Para qué llorar si podía reír y aliviar el dolor?

Siéntete orgullosa de ti misma por ser lo que sos ahora. ¿Sabes quién eres?

Eres lo último que quedó de aquella chica. Eres la parte que aguantó todo lo que ella no sintió, eres la parte que sobrevivió a todas las bombas que se le cayeron encima a aquella chica.

Eres más fuerte de lo que piensas, no estarías aquí si no lo fueras. Y siéntete orgullosa.

—Hoy se cumplen veintidós años del nacimiento de los dos seres más asombrosos que he conocido. —Me limpio las lágrimas y me doy vuelta para ver a papá sonriendo. Imito su acción y él me abraza—. Te quiero mucho. Y estoy muy orgulloso de ti, nos salvaste la vida.

Siéntete orgullosa por haber tenido que atravesar una guerra entera con un mundo en tus manos, y por más derrotada que te sentías, jamás lo dejaste caer.

Siéntete orgullosa por haber tenido que atravesar una guerra entera con un mundo en tus manos, y por más derrotada que te sentías, jamás lo dejaste caer

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