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Lo que resultan ser ciertas cosas.
┗━━━━━━༻✧༺━━━━━━┛Beso una vez más la boca de Ethan y me recuesto en el césped. Luego de que fuera a buscarme en el restaurante vinimos a un parque cercano a pasar tiempo.
-¿Quieres que vaya a comprar algo para comer? -pregunta recostándose al lado mío. Sonrío y niego.
-Ya tengo todo lo que quiero comer aquí -murmuro pícaramente mordiéndome el labio.
Dios, es tan lindo.
Ethan sonríe negando y se acerca a mí para besarme. A los segundos se separa y mira hacia el costado frunciendo el ceño, sigo su mirada.
Ángel Black está dentro de un auto hablando con un hombre que conozco por ser amigo de mi pa... el cazador.
-¿Qué hace Ángel Black hablando con ese humano? -pregunta el rubio.
Oh, no es humano cualquiera.
-Es un cazador, Ethan.
Me mira casi espantado.
-¿Y lo dices así nomás?
Suspiro.
-Nos están traicionando en el mundo licántropo y Kate ya había visto a Ángel con un cazador pero lo tomamos como malentendido.
-Al parecer no lo es.
-Sí, tengo que decirle a mis padres.
Miramos unos minutos más hasta que el auto arranca con ambos hombres adentro. Luego nosotros volvemos al castillo hablando del tema.
Entro a mi habitación y me saco la ropa para bañarme. Cuando entro a la ducha me relajo instantáneamente por lo lindo que se siente el agua caliente. Cierro los ojos y me dejo llevar.
Me es imposible creer que Ángel Black esté planeando algo con los cazadores. Es el hermano menor del alfa de la manada Black, la manada mano derecha de la nuestra y toda la confianza la posamos en ellos.
No quiero ni imaginar que Daniel tenga algo que ver, él y todos los representantes de esa manada serían condenados como traidores.
Cierro la canilla y salgo de la ducha, agarro una toalla y me la coloco en el cuerpo mientras cepillo mi largo cabello. Salgo del baño para vestirme, escojo un conjunto para usar en casa.
Me acuesto en mi cama con mi celular y escucho música por un gran rato hasta que la puerta de mi habitación es abierta fuertemente.
Aiden, ¿quién más va a ser?
-¿Se puede saber de dónde sacaste el permiso para entrar así a mi habitación? -le pregunto dejando los auriculares a un lado.
Me sonríe burlonamente.
-No necesito permiso para nada, Emmy. Es mi castillo -espeta fingiendo superioridad y haciéndome reír.
Me levanto de la cama y niego con la cabeza en forma de reprobación.
-¿Quién será la reina acá?
-Por favor, ni quieres serlo -reprocha él.
Me río y vuelvo a acostarme en mi cama.
-¿Qué querías, Ady?
-Pasar tiempo con mi dulce hermana. -Lo analizo fuertemente hasta que no me queda más opción que decir la verdad-. Bueno, quería un consejo para regalarle algo a Zara.
Arrugo mi nariz con disgusto.
Un disgusto fingido, cabe aclarar.
-Yo también preciso ayuda con Ethan -canturreo solo para molestarlo.
Aiden me mira repentinamente serio y me señala.
-Ni me lo recuerdes, pequeña.
Me carcajeo y me siento frente a él.
-¿Qué es lo que te gustaría regalarle?
-No lo sé, por eso vengo a pedir tu ayuda... -Sus ojos se detienen en un punto atrás mío, entorpeciendo sus palabras-. ¿Qué es eso?
Me giro sintiendo el corazón en la boca y el susto se incrementa cuando confirmo mis sospechas. El libro que robé... Eh, el libro que tomé prestado.
-No sé. Podrías regalarle flores. ¿Cumplen un aniversario? -Suelto una risita nerviosa esperando que Aiden olvide el libro. Pero no, tiene la vista fija en ese objeto y no me presta ni un poco de atención.
De repente se para y comienza a caminar a mi escritorio donde descansa el libro. Me paro con él pero no logro agarrarlo antes de que él lo haga.
Observa atónito el libro, no sé porqué tan sorprendido. A fin de cuentas solo parece un libro viejo y sucio.
-¿De dónde lo sacaste? -pregunta con un tono más que severo.
-¿Qué cosa, Ady?
Hacerte la loca no es lo tuyo, Emmaline.
Ya sé, pero algo debo hacer.
-No te hagas la tonta, Emmaline. El libro, ¿de dónde lo sacaste?
-De una biblioteca, duh.
Resoplo como si fuera lo más obvio del mundo.
Técnicamente si lo saqué de una biblioteca, de la Rosenzweig.
Mi hermano para nada alterado (nótese el sarcasmo) deja el libro sobre el escritorio de un golpe seco que me hace sobresaltar en mi lugar.
-Pues de esta no fue.
-No.
-¿De cuál fue?
-No. -Aiden frunce el ceño extrañado y yo también. ¿Por qué dije no? Estos nervios. Suspiro rendida, va a ser imposible mentirle a mi hermano-. Lo saqué de la biblioteca Rosenzweig. ¿Pero por qué tanto drama? Es solo un libro.
Aiden se tensa notablemente de pies a cabeza. ¿Qué carajos le pasa? Es solo un libro, no tiene tanta importancia.
¿Y si él me mira así porque robé? Tal vez piense que soy cleptómana. No, igualmente ese libro nos pertenece, que yo sepa es un libro Rousseau y no Rosenzweig.
Abro la boca lista para excusarme pero Aiden me interrumpe.
-No es solo un libro cualquiera, Emmaline.
-¿Y qué libro es? -Aiden apoya su mano sobre el libro y comienza a remarcar el borde con su dedo índice mientras queda callado. Ah, a mi hermano le encanta el drama-. Oye, lamento arruinar tu suspenso, drama queen, pero quiero saber qué carajos es ese libro.
Su expresión se transforma en una antinatural seriedad cuando me ve nuevamente y toma aire antes de hablar:
-Es el diario del primer elegido Rousseau.
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En mis manos
Fantasy> ✨🐺 ☾ ☾ ☾ ☾ ☾ En el pueblo Salem todo era aparentemente tranquilo y seguro. Solo consistía en unas pocas familias, un instituto para los pocos adolescentes y niños que había, un hospital, centro comercial y un bosque como de película que rodeaba...