Capítulo 50

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Todo acabó.
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EMMALINE

—¡Kate! ¡Despierta... —No consigo respuesta de su parte y grito de frustración—. No te vayas, Kate... te necesito...

La sacudo y lo único que consigo es mover su cuerpo, ella no abre los ojos, no contesta, no hace nada.

Y lo sé, sé que su aura desapareció momentos después de que el dolor de cabeza cesara y Harding cayera al piso. Sé que está muerta, pero no quiero aceptarlo. Ella no, por favor, no quiero que se vaya también.

Lloro sobre su hombro y grito. Pero no como estaba gritando antes por el dolor físico. Grito porque es la única forma que encuentro de apagar el dolor de perder a Kate.

—Besé a Jordan —miré a mi amiga y sonreí emocionada.

—¿Jordan el que es más grande que nosotras? —pregunté tratando de disimular la felicidad. Kate asiente.

—¡Besé a uno de quince!

Saltamos de nuestros asientos y comenzamos a chillar de felicidad.

Sonrío al recordar el primer beso de mi mejor amiga. Teníamos catorce años y nuestra misión del año era besar a un chico más grande que nosotras. Esa noche cenamos pizza y comimos pastel para felicitar el logro. Me río, siempre tan dramáticas.

La sonrisa se me borra del rostro al darme cuenta que nunca tendré más momentos de locura con ella.

Empujé a Shelby y la chica de quince años me miraba asustada.

—Vuelves a tocar a mi mejor amiga y no vives para contarlo —le amenacé yendo hacia una lastimada Kate—. ¿Estás bien?

—No tenías que golpearla —le sonreí a medias.

—Cualquiera que te haga daño yo se lo devolveré.

Toco el rostro de mi mejor amiga y lloro al notar que no queda nada de vida en sus ojos color miel. Una ola de rabia me llega, ella no se merecía esto.

—Prometí defenderte, Kate, siempre lo haré. —Cierro sus ojos ignorando el dolor que me genera verla así y me levanto.

Allí está el culpable. Harding Campbell, el hombre que me crió, que me juró protegerme si alguien me hacía daño, los primeros brazos a los que iba si estaba triste o necesitaba apoyo. Quién iba a decir que él iba a ser el culpable de todo.

—Emmaline... —Me tenso al escuchar mi nombre dejar sus asquerosos y paralizados labios. Kate siempre ha tenido puntería y darle en el pecho fue una buena opción, lo deja paralizado un tiempo. El tiempo suficiente para asesinarlo.

Ya entiendo las palabras de Isobel. Yo debía querer asesinarlo, desear apreciar como la vida deja sus asquerosos ojos. Ya estoy lista, Isobel.

Deseo más que nada arrebatarle el corazón como él me arrebató todo, como me arrebató a Kate y como sus hombres me arrebataron a Liam. Deseo más que nada en este mundo triturar su apestoso órgano.

Cabeza fría, Emmaline, asesina, odia. Él es un monstruo, un obstáculo en tu felicidad y las de tus seres queridos, acaba con él.

Por primera vez disfruto cada palabra que pasa por mi mente.

Me acerco a él a pasos lentos, decididos, calculados. El miedo en su mirada alimenta mis ganas de matarlo.

Le sonrío. Como le he sonreído toda mi vida cada vez que me decía que me quería, y que era lo más importante para él. Pero con una impresión más sádica.

—No tienes que hacerlo, Emmaline... Perdóname. —Me río ante lo absurdo que se ve pidiendo piedad, como si se la mereciera.

Los dedos de mis manos comienzan a doler y puedo ver como uñas largas y brillantes salen de ellos. Exactamente igual a las que Harding tenía cuando asesinó a Kate.

Estoy a unos centímetros de él y le sonrío aún más. Es hora de acabar con esto.

—Em... —No le doy tiempo de terminar porque entierro mis dedos en su pecho. Duele, duele demasiado sentir que estoy abriendo un cuerpo. Claramente no es como tocar una gelatina. Pero no paro, el dolor también se ve en él y lo disfruto.

En ningún momento despego mi vista de la suya, disfruto cada sentimiento de dolor encontrado en su mirada. Por el reflejo de sus ojos veo como los míos cambian a un azul brillante, más intensos que cuando Isobel estuvo dentro mío.

Siento como si mi poder se duplicara, tanto que casi no puedo con él, son como olas gigantes de magia que mi cuerpo absorbe y se siente genial, poderoso.

Los gritos de Harding no tardan en llegar cuando toco su corazón. Juego con él dentro de su caja torácica riéndome como una maniática. Cuanto más daño le provoco, más poder me llega.

—¿Qué... qué esperas? Ase... asesíname —Me río más ante su desesperante suplica.

—Te dije que te iba a hacer sufrir, papá. Y yo nunca rompo las promesas, tú me enseñaste eso —le sonrío y aprieto su corazón. Grita, grita de dolor. Grita tanto que me da la maravillosa impresión que si no lo mato yo, muere de dolor.

Sus ojos se ponen azules como los míos y deja de gritar. Al mismo tiempo que una terrible tormenta se forma afuera.

El poder que me llega es inmenso, temo que no me entre más. Quiero seguir jugando con su sufrimiento pero sé que es la hora, algo me lo dice.

Aprieto su corazón una vez más y lo arranco de su cuerpo. El cuerpo de Harding se sobresalta y cae al piso otra vez sin vida. Doy un paso atrás cuando el suelo comienza a temblar y se escuchan gritos desde afuera, no entiendo que está pasando.

—Emmaline Leblanc. La princesa que rompió la maldición.

Me doy vuelta de un salto al escuchar esa voz desconocida y lo que mis ojos ven no tiene precio.

Una mujer demasiado vieja está frente a mí en esta misma sala. La tormenta fuera de la ventana empeora.

—¿Quién... ¿Quién eres? —le pregunto asustada, tengo una breve idea de quién puede ser.

—La bruja original, reina. Es un honor ver a la poderosa mujer que terminó con la maldición que yo puse como castigo a estas dos especies. —El cuerpo me tiembla. Sí, estaba en lo correcto.

—¿Qué haces aquí? —Me sonríe y toma mi mano. Yo me sobresalto pero no quito la mano, la sensación que se siente es asombrosa—. ¿Qué es todo este poder?

—Te lo ganaste, rompiste mi profecía, Emmaline. Tienes todo el poder que usé para ella, y mira que no es poco. —Veo a través de sus ojos grises como los míos siguen azules e igual o más de intensos que antes.

—¿Todo acabó? ¿Está muerto? —le pregunto asustada y suelto el corazón de Harding que aún tenía en mi mano izquierda.

Me da una extraña sensación de familiaridad hacia ella, tal vez porque tenga parte de su poder, pero me siento segura.

—Todo acabó, Emmaline, lo has hecho. El cazador está muerto y la profecía rota gracias a ti.

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N/A: Oh. Luego de este capítulo viene el capítulo final.

¿Qué opinan del capítulo?

Los tkm.💙

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