35. Falta poquito

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Ace

Muerdo mi dedo y sale sangre, así que mis ojos grises cambian a su color carmesí.

—Deja de mirarme de manera lasciva —me reprende Blake.

—Mi Paraíso, verte me hace sentir lascivo, no lo puedo evitar —Chupo mi índice —¿A ti no? —Me relamo los labios.

Se sonroja.

—¡No!

—Tu cara me dice otra cosa.

Se detiene, dejando de caminar, dándose cuenta, entonces mira para todos lados en el pasillo del palacio de las voces.

—¿Dónde está Troy?

—No sé —Sonrío.

—¿Y Tarik, Crash y toda la pandilla?

—Ni idea.

—Imposible que tú no sepas nada, eres el adivino aquí.

—¿Habré perdido mis poderes? —bromeo dramatizando y poniendo la mano en mi mejilla —¡Que horror!

—Deja de mentir —se queja y río.

—Vale, le pedí un favor a la banda.

—Que peligro —opina —¿No sabes que nunca debes hacer enojar a un sangre pura?

—Vampirito, no te preocupes, confío plenamente en esos niños.

—Pues yo no confío en ti —aclara.

—Auch, me dueles ¿Ya te conté que todo lo que comenté en contra de ti fue culpa de las voces? Yo jamás diría algo para lastimarte —Apoyo la mano dónde está mi corazón y me acerco hasta él así que retrocede —. Tienes que creerme.

—¿Por qué? —pregunta nervioso y luego bufa —Sabía que no tenía que quedarme a solas contigo —se dice para sí mismo, intentando no mirarme.

Sonrío.

—Me has evitado porque sabes que lo que digo es verdad, pero no puedes escapar de mis deleitantes ideas para atraparte.

Vuelve a mirarme de mala manera.

—Bueno, sí, pero... no me interesa seguir con esto —Se gira volviendo a caminar y le sigo el paso —. Tengo cosas más importantes que hacer —expresa con la cabeza en alto —, como ocuparme de mi enfermedad, no necesito distracciones.

—Como beber la sangre de Troy, ¿cierto? —expreso fríamente y él se detiene a mirarme, así que yo hago lo mismo, entonces sonrío otra vez —¿Verdad?

—¡Escuchaste nuestra conversación! —se queja alterado, señalándome con su dedo.

Alzo las manos.

—¿Qué puedo decir? Soy un manipulador experto, no se me puede escapar nada, ni con el oído ni con la vista.

Baja el índice y bufa.

—Que tramposo —Se gira para volver a caminar y luego sonríe para decir lo siguiente —. Le diré a Emmet que te corte el cuello.

—Huy sí, claro que sí —expreso con sarcasmo —. Claro que lo harás.

Otra vez se detiene a gritarme.

—¡Tú!

—Yo... —Camino hasta él y me acerco a su oído —yo quiero hacerte ver las estrellas en un cuarto oscuro por la eternidad —Sonrío —¡Oh! Entendiste de que hablo —expreso satisfecho mirando su cara completamente roja.

—Ay, ya cállate —Se aleja.

—Ya te tengo —digo sintiéndome triunfador y acomodo mi camisa negra, avanzando en el camino —¿Vamos?

—¿A dónde? —exclama desconfiado.

Alzo un dedo y se sobresalta.

—A buscar a Aradia, no podemos dejar a una embarazada en un castillo lleno de energía negativa —aclaro y él suspira, entonces me río —. Pensaste otra cosa, vampirito pervertido.

Se sonroja y grita de nuevo.

—¡Claro que no, tú haces malpensar todo, yo no dije nada!

—Vale, te perdono por esta vez —Poso mi dedo en mi boca.

—Deja de hacer eso —expresa avergonzado.

—Claro, cuando tenga con quién hacerlo —Le guiño.

—¡Ay, ya basta!

Apresura el paso para no escucharme más.

—Falta poquito.

Corazón Oscuro #9Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora