Borja
Le pedí a Lennard que siguiera la esencia de Ra, para llegar a la época correcta. Traspasamos el portal, entonces llegamos allí. Nos encontramos con una chica que al parecer también está perdida. No tengo idea de porqué su presencia me molesta, pero no puedo saberlo, ya que no sé nada de esa persona y mi cuerpo está cansado por el viaje. Siento que no puedo respirar.
Cuando la rubia se retira, Lennard se acerca a ayudarme. Toma mi brazo apoyándolo en su cuello, mientras caminamos juntos.
—No te preocupes, tomarás una buena siesta y no te agarrará fiebre como la última vez —Se ríe y sonrío.
—Ahora entiendo porqué tenías que venir.
—¿Por qué nuestra amistad vale oro?
—Porque tienes un enorme corazón, pero esa también vale —Le doy dos palmadas en el pecho —. Creo que Ra no te merece —opino y frunce el ceño.
—¿Por qué dices eso? —Hace puchero —Es Ra de quién estás hablando.
—Luego de tantos años ¿Creés que su obsesión por Agatha se fue? Puede que para nosotros hayan pasado días desde su muerte, pero la persona que vas a ver, ha pasado demasiado tiempo sin tu compañía.
—En todo caso, quizás me extraña más a mí que a Agatha —dice optimista —. Hasta puede que me extrañe mucho más que yo a ella.
Me río.
—Ojalá.
—Pesimista —Hace puchero.
Sonrío.
—Concéntrate y encuéntrala.
—Tú mismo lo dijiste, ha sido mucho tiempo, necesito olfatear más, además puede que ni esté cerca.
—Intenté aparecer lo más cerca posible de donde me aclaraste, ahora es tu turno.
—¡Vale, ya sé, por aquí!
Señala un camino y nos dirigimos en esa dirección. Horas más tarde llegamos a una especie de casa. Los hogares modernas son muy diferentes a los de nuestra época.
Tocamos a la puerta y nos atienden rápido, reconozco enseguida al restaurador, pero no tengo mucho tiempo de charla, porque me siento en una silla cansado.
—Huele a muerto —Miro al vampiro que me mira con lascivia.
—Un gusto, soy Darren —Se presenta la chica de cabello negro.
—Sé quién eres —respondo a secas y no acepto su mano, la cual me ofrece a modo de saludo.
—Soy Lennard y el es Borja —nos presenta mi amigo —¿De casualidad han visto a Ra? Es una chica rubia de tu estatura —Sonríe ampliamente.
—El ángel está en el cuarto —responde el vampiro que me sigue observando —. Soy Ace —se presenta —, sean bienvenidos a mi humilde hogar.
—Claro, humilde —dice Darren bromeando, acto seguido mira a Lennard —. Por allá —Señala la habitación —, pero habla bajito que está durmiendo.
—Sí —expresa animado mi amigo y se dirige hasta allí.
Ahora todas las miradas se giran hacia mí. Diablos, tendré jaqueca.
Lennard
Entro a la habitación indicada en silencio y lo veo. Uso "lo" porque está en su forma de chico. Se encuentra boca abajo con los ojos cerrados, está tapado hasta la cintura con las mantas. Respira con dificultad, algo le duele. Dejo de estar hipnotizado con su rostro y me centro en que tiene alas. Bueno, en realidad una sola, la otra parece estar cortada y vendada. A pesar de eso irradia luz y paz a su alrededor, podría quedarme mirándolo como una pintura.
Me agacho hasta él, al borde de la cama y alzo la mano para tocarlo, luego la bajo. Me quedo quieto otro momento, hasta que decido mirarlo más de cerca.
—Ra...
Sus ojos café se abren y se encuentran con los míos.
—¿Lennard? —Se inclina a mirarme sorprendido, tiene los ojos bien abiertos al quedarse perplejo —¿Cómo es posible?
—Ra, está semidesnudo —digo al darme cuenta sonrojándome y moviendo mi mano señalando su torso al descubierto.
—¿Es broma? —Frunce el ceño —¿Es lo primero que se te ocurre al verme?
—Estoy nervioso y en shock —Hago puchero.
Baja la vista, confundido.
—No entiendo qué está pasando, en un momento estoy entrenando y al otro vuelvo a tener cuerpo, no sabía en concreto cómo encontraría a Agatha, pero resulta que me revivió —Alza la vista a mirarme —, y ahora te encuentro a ti, tú deberías estar muerto, Lennard.
—Que mala —Me río —. Viaje en el tiempo —explico y lo rodeo con mis brazos de repente —. Te extrañé —Lloriqueo —. Abrazar a Ra hombre es muy raro —vuelvo a opinar y miro con los ojos llorosos su ala —, pero más extraño me parece esto —Agarro con mi mano, un puñado de sus plumas blancas, sin tironearlas, solo las manoseo un poco.
—¡Oye! —se queja y me empuja —¡¿Qué crees que estás tocando?!
Me río.
—Ra se ha avergonzado.
—No —expresa mientras sus mejillas están rojas —, solo que las alas de un ángel son sagradas, no se pueden tocar.
—Será "sensibles" —lo corrijo —. De cualquier forma ¿Cómo obtuviste alas? —Me pienso —¿No que ibas a ser un restaurador?
—Soy un restaurador —aclara.
—Pero acabas de decir que tienes alas de ángel.
—Abandoné una parte de mi lado restaurador —Suspira —, la mariposa —aclara y agrega —. Y para no ser influenciado por las voces, también comencé a entrenar para ser un ángel.
Hago un silencio indescriptible, luego frunzo el ceño sin poderlo evitar, esto me descoloca.
—¿Abandonaste a Mirra?
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Corazón Oscuro #9
Ficción GeneralSe bienvenido al reino de las voces. Saga Restauración #9 Por Viviana Valeria V.
