Darren
No puedo permitir que asesinen a un bebé, incluso aunque sea el hijo del ser que propaga mi destrucción. No soy capaz de restaurar a Agatha porque quedaría petrificada como cuando lo intenté con Rein, pero sí es posible restaurar este lugar, así los cazadores no hallarán la energía negativa. Sus localizadores estarán confundidos cuando eso pase.
Le explico rápidamente a las voces lo que pienso y acto seguido implemento mi plan. Tomo su brazo y activo mi poder, una luz apabullante rodea todo el lugar. Es entonces cuando todo comienza a mejorar, al menos para la ciudad, los hogares destruidos se vuelven a armar, la gente ya no está triste y todo aquello que pudo haber muerto por culpa de esta energía maligna revive. El castillo regresa a ser una casa en la colina y la magia negra ya no sube hacia el cielo, lo único que permanece en el ambiente y que todavía me trae incertidumbre, más algún tipo de temor, es esta lluvia, no es natural, además de que continúa sin frenarse.
—¡Darren! —Corre Seyn hasta mí —¿Qué pasó? No vi nada, esa luz me cegó y... ¿estás bien? Estoy impresionado de que sigues de pie —opina porque las veces que hice esto, estaba débil o incluso me desmaye.
—Estoy bien —Le doy dos palmadas en el hombro con mi mano masculina —. Creo que empiezo a entender como funciona.
—Aprendes rápido, Darren Wein —Me miran las voces que siguen en su forma de Agatha y luego sonríen —. Quizás en un futuro estés a nuestra altura, aunque eso sería casi imposible.
—Hey, les salvé el pellejo, nos dejarán ir entonces, ¿verdad?
—No agradecemos, nosotros nos vamos, hay que fingir que la conversación no ocurrió —Se giran.
—Agatha —Se acerca Borja hasta todo el grupo, pero se detiene, mira hacia el frente y su nariz se mueve al olfatear —. No es bueno —Al parecer su ojo blanco también percibe algún peligro, porque se dilata.
Lo sabía, algo no anda bien. Los cazadores no saben donde estamos, pero alguien más sí. Ah ya sé, la Luna. Después de todo ese bebé no puede ser de otro que de Borja, y su diosa debe estar enojada.
—Creo que ya es hora de que te vayas —le aclara el alfa a Lennard.
—¡¿Qué?! ¡¿Por qué?! —exclama alarmado el castaño.
—Porque los nuestros no están contentos.
—Los... —exclama pensativo analizando lo que le dice a su amigo —¿Lobos? —pregunto.
—¿Estás diciendo que hombres lobo vienen hacia aquí? —cuestionan las voces —¿Y qué pueden hacer esas sabandijas contra nosotras? —se burlan pero luego se miran la mano y cambian de actitud —¿Dónde está?
—¿El qué? —acota Lennard.
—Mi espada —responde Ragnak.
—¿Alguien puede decirme qué está pasando? —exclama molesto el híbrido —Está bien que sea mitad Guardián, pero todo no lo sé ¿Por qué estoy viendo que mi raza nos ataca? Sé que la Luna es exagerada, pero siempre tiene un motivo.
—¡¿Dónde está?! —insisten las voces inquietas.
—Pues si la Luna te la quitó... —expresa Lennard confundido y señala a la jauría que viene hasta todos nosotros —la tienen ellos.
—Lennard, ya debes irte —vuelve a aclarar Borja —. Si te quedas más tiempo morirás.
—Pero...
—No hay tiempo —Abre un portal debajo de él, donde se ven varios relojes moviéndose alrededor —. Tú también —Se abre otro abajo de Ragnak —. Las promesas se cumplen, es el momento —declara entonces de repente en unos rayos desaparecen.
—Bueno —Doy un paso adelante y levanto el puño —depende de nosotros recuperar esa espada.
—¿Qué con la espada?
Uno de los lobos vuelve a su forma humana y se acerca hasta nosotros. Veo que tiene el arma que buscamos en la mano.
—Entreguen al bebé y no habrá una masacre —declara el hombre lobo —, no queremos una guerra, pero la habrá si protegen a la criatura, será el fin de todas las especies, la Luna lo dijo y si ella lo dice es ley.
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Corazón Oscuro #9
Narrativa generaleSe bienvenido al reino de las voces. Saga Restauración #9 Por Viviana Valeria V.
