58. El Lazo parte 2

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Lennard

El aroma de Ra continuamente me enloquece, pero ella siempre es tan arisca. Aunque eso demuestra que nos complementamos, ya que yo soy todo lo contrario ¿Pero cómo puedo convencerla de volver? Al menos sé que ya no quiere regresar con sus amiguitos los ángeles.

—Ra ¿Qué voy a hacer contigo? —La abrazo mientras sigo sobre ella.

—Para empezar, dejar de aplastarme.

—No hasta que vuelvas conmigo —La apretujo.

—¿Es acaso una amenaza?

—No, o eso creo —digo confundido.

—Aparta, que haces que mis alas estén incómodas.

—Borja me dijo que encontraría las palabras justas para convencerte, pero no soy bueno hablando, así que decidí recuperar la relación de la manera tradicional.

—¿Eh? —expresa confundida —Creo que estás mezclando las cosas.

—Aplica para todo, incluso cuando te portas mal.

—¿De qué hablas? Estás loco —Forcejea, pero como sus alas están atrapadas le es difícil movilizarse.

—Hablo de tus malas influencias y que andas coqueteando con quien no debes —Frunzo el ceño.

—¿Tú me vas a decir con quién puedo relacionarme o no? No me vengas con esas Lennard, ya no estamos en nuestra época.

—Te estás portando muy mal Ra, te voy a recordar quien eres —Agarro su rostro y uno nuestros labios.

Me empuja un poco la cara, mientras sus mejillas se encuentran por completo sonrojadas.

—No me hagas lastimarte Lennard —expresa con agitación —¿Qué crees que haces, aprovechado?

—Afianzo nuestra relación, nuestro Lazo —La vuelvo a besar y se deja.

Su cuerpo no puede evitarme, su alma se niega aunque quiere. Si realmente no lo deseara, me apartaría, en cambio se agarra de mí. La sensación se intensifica. Hundo mi lengua en su boca y me encuentro con la suya que me buscaba. Se siente el calor cuando la toco, la respiración es caliente. Podríamos sofocarnos entre nuestros besos.

Recorro mis manos en sus piernas, pasando por sus muslos, hasta debajo de su falda, ella gime cuando desciendo su ropa interior.

Se ve vulnerable, de hecho pienso que siempre está a la defensiva, porque tiene miedo de que la lastimen. No lo culpo, fue un esclavo y ahora al parecer su amigo arcángel le traicionó.

Toqueteo esas plumas sensibles y también hace un gimoteo. Hago que Ra se encuentre a gusto, en ambiente. Cuando se siente bien, cede, es permisiva y el lado que sabe que somos el uno para el otro reacciona. Nuestro Lazo se activa como si hubiera aumentado a gran velocidad, al yo estimularlo.

—Lennard... —expresa acalorada.

—Abre las piernas —le pido mientras desabrocho mi pantalón y luego de un rato avergonzada, gira su vista a mirarme —. Ra... —Me muerdo el labio —¿Quieres?

—Sí —contesta y hace lo que le solicite.

«¿Quién es el fogoso ahora?». Se burla mi lobo interno.

Sonrío, entonces me uno a ella, hace un chillido, por poco olvido que este es su nuevo cuerpo, así que voy despacio, por si le duele.

La extrañé.

Las caricias y los besos continúan hasta que somos interrumpidos.

—Ay que vergonzoso —Vemos a Rein entrar, el cual se tapa los ojos aunque se ríe y detrás visualizo a Agatha mirándonos seria.

Las voces ni se inmutan.

Corazón Oscuro #9Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora