Rein
Perder la humanidad no es tan malo, sinceramente ya no te importa nada, pero como quiero más poder, necesito volver atrás. Siendo híbrido no puedo ser como las voces, si pierdo el cuerpo, no tendré la oportunidad de tener otro.
Camino al lado de Emmet al llegar al edificio Razieli. Tardamos pero lo encontramos. El lugar parece abandonado, a pesar de que solo fue destruido por la energía negativa. La edificación no está en sus mejores días de gloria.
—¿Y qué hacemos aquí? —pregunto mirando para todos lados.
—Si la magia no puede ayudarte, la ciencia lo hará.
—¿Qué el científico no era Blake? —Me río.
—Sé todo lo que mi hermano investiga —expresa cortante.
—Si tenías la respuesta por aquí, ¿por qué tardaste tanto?
—No podíamos salir del castillo y... además tenía la esperanza de que sí pudieras beber sangre.
Hago una carcajada.
—Ay el amor eterno, no seas aburrido, Emmet.
—Te vas a arrepentir de todo lo que dices.
—Quizás, pero en este momento me regodeo con tu sufrimiento, lástima que no lo pueda comer, solo me da jaqueca.
—Aquí está —Me ignora y se detiene en frente del laboratorio —. Sígueme —indica y lo hago.
Emmet se acerca a un estante y revisa cada frasco, apoya uno en la mesada, luego camina hasta un mueble, entonces reconozco el arma que agarra de allí.
—¿Eso no es lo que hizo que las voces tengan un cuerpo? —Alzo una ceja.
—Así es —Saca el componente de ahí y se acerca a la mesada en donde está el frasco —, y esto es lo que me hizo sentir que no era vampiro cuando comencé a trabajar para Darren —explica.
—¿Vas a unir esas cosas? —Lo observo disconforme —¿Seguro que sabes lo que haces?
—Sí —se limita a decir.
Veo que utiliza otros frascos más y luego introduce los líquidos en una jeringa.
—¿No perderé la memoria o algo?
—He separado los componentes que son innecesarios, ahora dame tu brazo.
Bufo pero luego sonrío.
—¿No tienes miedo de qué algo salga mal? No es bueno mezclar la magia con la ciencia —Remango la tela de mi ropa dejando mi pequeño brazo masculino expuesto.
—Tendré que tomar el riesgo —exclama fríamente y agarra mi muñeca —. Ahora quédate quieto, no quiero romper la aguja.
No dejo de sonreír ni un instante.
—Adelante.
Siento el pinchazo en mi brazo y veo como traspasa el líquido allí. Alzo la vista hacia Emmet que se ve concentrado, luego bostezo. Creo que me dió sueño la sustancia. Cuando aleja la jeringa de mi piel, apoyo la cabeza en su pecho, ya que no puedo mantenerla.
—Le agregué un sedante —me aclara —, para que no te duela.
—¿Y ahora me lo dices? —Cierro los ojos y pierdo el conocimiento.
Me sumerjo en una nube de sentimientos y emociones, siento que caigo a un vacío infinito. Veo como las células vampíricas se apartan de mi sistema y otras se pegan a las raíces de mis venas. No es la muerte, no he fallecido, estoy volviendo, veo mi alma otra vez. En vez de caer a un precipicio ahora estoy siendo impulsado hacia arriba.
—¡Ah! —grito cuando me despierto y me siento abruptamente en lo que parece ser una cama. Respiro agitado y miro para todas partes, entonces visualizo a Emmet, sentado a mi lado —¿Q... ¿Qué pasó? —digo nervioso.
—No sé, dímelo tú ¿Cómo te sientes?
Mi estómago de repente ruge y me sonrojo.
—Sigo teniendo hambre.
—Probemos algo —Me tira un sándwich aunque no logro atajarlo, me da en la cara.
—¡Auch! —me quejo.
Sonríe por un instante.
—No tienes reflejos de vampiro, así que vas bien.
Lo miro de mala manera, pero rearmo el sándwich que desparramó por toda la cama, lo muerdo entonces sonrío.
—¡Esto está rico! —digo emocionado.
—Tus ojos han vuelto a ser celestes.
Sigo comiendo contento y luego le hablo mientras mastico.
—No entiendo ¿Encontraste la cura al vampirismo o qué? —Trago el último pedazo.
—No creo, seguro si me inyecto esa cosa me muero, solo funciona contigo porque no eres humano.
—¡Genial! ¿Tienes más comida?
—No, lo siento.
—Ah no importa —Me acerco hasta él y se sorprende cuando lo abrazo —. Gracias, gracias, gracias —digo repetidas veces muy feliz.
Cuando reacciona me envuelve con sus brazos, rodeando toda mi cintura.
—No hay razón para agradecer.
Me alejo un poco y me agarro de sus hombros, sigo sonriente.
—Mi naturaleza me prohíbe agradecer con sinceridad, de hecho ahora me duele la cabeza, pero no importa, porque me devolviste a mi único y verdadero amor —Le doy un pequeño beso en los labios y confirmo —¡La comida! —Lo abrazo otra vez y sin control comienzo a lloriquear.
—No llores —Acaricia mi cabeza.
—Tú porque no entiendes... —Lágrimas empapan mi rostro —yo cuando como, soy feliz, me olvido de todo, pero ya no podía... —Lloro todavía más, mis llantos se escuchan en toda la habitación —no podía...
—Debo confesar que estaba equivocado —de repente me aclara mientras me sigue abrazando y acariciando mi cabeza —. Tú no serías tú si fueras vampiro, ¿de que sirve la eternidad juntos si no eres el Rein que conocí? Yo te prefiero así, como eres.
ESTÁS LEYENDO
Corazón Oscuro #9
General FictionSe bienvenido al reino de las voces. Saga Restauración #9 Por Viviana Valeria V.
