Capítulo 19

656 69 10
                                        

- Claro

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

- Claro.

- ¿Dónde están sus padres?- preguntó curioso.

Emilia suspiró- no tengo idea.

- ¿Se ha preguntado dónde pueden estar?- preguntó mientras seguía conduciendo.

- El 30% de mi vida me lo he preguntado el otro 70% lo he dedicado a preguntarme los porqués- suspiró- ¿por qué no están? ¿por qué no me buscan? ¿porqué me dejaron con mi tía?-, suspiró de nuevo-después de tanto tiempo aprendí a resignarme.

Peter apretó el volante por las emociones que lo inundaban- lo siento tanto señorita, todo ha sido muy difícil para usted, ¿cierto?

- Sí, pero no importa, tal vez, tal vez ellos ahora tengan una familia, tal vez hayan tenido más hijos y quieran ser felices.

- ¿Y dónde queda usted?

- Donde he estado todo este tiempo, cayendo cada vez más en el fondo del hoyo.

Y entonces se giró mirando hacia la ventana dando por terminada la conversación, Peter lo supo y decidió no hurgar más.

Unos 20 minutos más tarde Emilia estaba anonadada mientras subía las escaleras de un elegante edificio de muchos pisos.

- Wow- dijo sorprendida- ¿esto es de Kevin?

- De la familia Meyer señorita.

- Vaya, es enorme.

- Acompáñeme- le tomó por el codo- hola Ruth.

La recepcionista le sonrió pero cuando vio a Emilia la miró de arriba a abajo mientras fruncia el ceño- ¿pasa algo Peter?

Peter sacó una enorme sonrisa- nada que no tenga solución, ¿el señor Meyer está en la oficina?

- ¿Padre o hijo?

- Hijo.

Ruth asintió y miró la ropa de Emilia- está en su oficina ¿te anuncio?

Peter asintió- por favor.

Ruth levantó el teléfono mientras Emilia se sentía tan incómoda, la mirada de la mujer le recordaba lo que era.

- El señor Claudio los espera, con el señor Kevin- miró a Emilia de nuevo- disculpa señorita, ¿me regala su nombre?

- Kevin ya está aquí peter- miró a Peter- ¿para qué tengo que darle mi nombre?

Peter sonrió- todos los visitantes tienen que dejar su nombre.

- Oh- miró a la mujer- Emilia Ruíz Palacios.

Ruth lo anotó, Peter le sonrió a la mujer y entraron al ascensor, cuando las puertas se cerraron Emilia soltó el aire que contenía en sus pulmones, estaba asustada, nerviosa, ansiosa.

Como Yo Nadie Te Ha AmadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora