Capítulo 11: La tormenta perfecta

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No era la mejor noche para ir a una cena, y menos una cena de presentación. Eso estaba claro.

Desde que salieron, Red predijo que una tormenta se avecinaba, había empezado a darse una ligera llovizna en su transcurso a la casa del hermano de Nathan, y finalmente cuando habían bajado, la tormenta ataco.

Los arboles se movían con vertiginoso esmero, y el aire se iba poco a poco congelando, hasta que los tuvo tiritando en sus abrigos.

Una leve llovizna comenzó a caer, casi indetectable para el ojo, más no para aquel que estuviera debajo de ella.

Lo siguiente fueron los relámpagos, iluminando las noches sin estrellas, estos les hicieron entrar rápidamente al interior del edificio.

Red apenas se percato de lo familiar que le era la dirección, lo único que hizo fue apresurar su paso. En el trayecto hasta el apartamento, en el confinado ascensor, Nathan paso a contarles cosas de su hermano, las cuales antes no había hecho.

-El puede parecer un poco...ya saben...serio -les dijo con una sonrisa-. Pero que no les engañen, era el más fiestero de los dos.

- ¿Eso es posible? -América fue la que hablo, con sorna. Interiormente, Red pensaba lo mismo.

Nathan no podía parecer la clase de "fiestero" pero se notaba cuando este pasaba a contarles a todas las fiestas a las que había sido invitado, y las que era. Aunque terminaba rechazando una gran cantidad, el prefería decir que era "selectivo".

-Si, lo es -Nathan rio, mientras se sacudía la chaqueta negra, pequeñas gotas se deslizaron hasta caer al suelo-. De cualquier forma, el tiene aspiraciones de escritor, así que entenderán el porque su apartamento estará hecho un lio. A menos que lo haya limpiado...

Lo último lo dijo pensativo, justo en el momento en el que el ascensor se detenía y salían hacia el quinto piso.

Caminaron lentamente hacia el apartamento.

-Sabes, a pesar de todo, no nos dijiste como se llamaba tu hermano -observo América mientras Nathan golpeaba con los nudillos la puerta.

- ¿No lo hice? -pregunto confundido.

Red negó, a pesar de haber hablado de maravillas de su hermano, nunca les había mencionado su nombre y Red realmente sentía curiosidad.

-Bueno, el se llama...

Antes de que pudiera terminar, la puerta se abrió y un chico bastante guapo se encontraba en el umbral.

Red se quedo un momento quieta, absorbiendo la imagen. No era un "guapo despampanante" pero tenía esa belleza en los planos, sus dedos picaban por el ansia de dibujarlo. Podría ser un perfecto modelo, claro que no le diría eso.

-Hermano -dijeron a la vez, ambos se abrazaron en una cálida unión. Parecían no darse cuenta, pero Red, pudo denotar cuanto cariño se tenían el uno al otro en esa acción.

-Bueno, veo que al fin traes a las chicas -su voz fue burlona- América y...

Nathan rio

-Red-la presento

Red vio los ojos del chico afilarse por un momento, como si algo extraño hubiera pasado por su mente al pronunciar su nombre.

- ¿Red? -repitió el

Ella asintió, en ese momento, por extraño que pareciera. Cuando sus miradas se encontraron por una fracción de segundo, que podría haber sido eterna, ambos sintieron un destello de electricidad crujir entre ambos. Imperceptible y casi indetectable, pero se quedaron en silencio hasta que alguien les interrumpió.

Red de mentirasHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora