No la mates

8.5K 375 51
                                        


{+18}

Calle arqueó su cuerpo ante Poche al sentir la primera fricción que ella hizo. Y eso que aun había ropa entre medio. Poca, pero la había. Deseo saber cómo se siente a carne viva. Poche apartó las copas del sujetador. Daniela tenía vergüenza. Era la primera vez que se exponía con tan poca ropa delante de una mujer de esa manera tan sexual. Y Poche en tan solo cinco días la tenía maullando como una gata en celo. Deseosa, llena de lujuria... destrozando los tabúes. ¿Tabúes? Eso era... lo que iba a pasar entre ellas, no tenía que pasar. Pero... oh dios mío.

La lengua de Poche empezó a acariciar sus endurecidos pezones, sus dientes los tensaban aún más y la suavidad de sus labios era como el más caro de los camisones de seda que se hubiera puesto Calle. Sintió como Poche apartaba el hilo del tanga, como lo hacía a un lado y pasaba un dedo por el punto más prohibido del cuerpo de Daniela. Poche fue la que gimió ahora.

Sentirla tan mojada, sentir su suave carne que resbala en las manos... sentir como se estremece. Esto es lo más excitante que he vivido nunca, ostia. Quiero oír como grita mi nombre hasta caer rendida en el mayor orgasmo de su vida.

Calle: Poche... (Murmuró ella, ahora con los ojos entrecerrados).

Poche: Shh... (Dijo inclinándose en su cuello de nuevo) no sabes lo hermosa que te ves, Daniela... (Dijo su nombre con tanta sensualidad en su tono de voz que se le puso la piel de gallina) te voy a dar placer... mucho... (Le mordió el cuello) así que relájate y disfruta...

En ese preciso instante Poche introdujo un dedo en el interior de Calle. Le dolió un poco, pero no le dio importancia. Ella volvió a sentir un gemido de Poche... y como su pene se clavaba en su muslo, mientras la tocaba. La mano de Poche empezó a moverse, adentro, a fuera, en círculo... ella tan hábil que Calle sintió que no aguantaría mucho. Un segundo dedo fue a parar en el interior de su vagina. Gimió. Poche se relamió los labios, como si pudiera saborear los jadeos de Calle. Adoraba verla con esa expresión de 'quiero más, y solo tú puedes dármelo'. Y solo yo puedo dártelo, nena... y no dudes en que lo voy a hacer.

Calle: Dios mío... (Gimió) Se siente demasiado bueno...

Poche se dio cuenta de que sin querer había aumentado la velocidad de los movimientos de su mano. Y Calle sentía tanto placer que empezó a contraerse. Ahora Poche si pensó que moriría. Sentía las paredes de la vagina de Calle apretar sus dedos. Como deberá sentirse cuando me meta ahí dentro... será el infierno en directo. Los pantalones de Poche parecía que se iban a romper. No podía más... si Calle se corría, ella también lo haría, sin que ella la hubiera tocado, siquiera. Dejó de tocar a Calle. Ella hizo una mueca en señal de desacuerdo. Poche se rió.

Poche: Tranquila, tengo mucho más para ti... (Dijo como ella ronroneo de un gato).

Dios... que mujer. Observó a Poche, estaba de rodillas, delante de ella... sin su crop... y ella se estaba desabrochando el pantalón. ¡¿Qué?! ¡Se estaba desabrochando el pantalón! Esto había ido demasiado lejos... Pero antes de que Calle pudiera decir nada, Poche ya se los había quitado. Y no llevaba bóxer. Calle entreabrió la boca.

Poche: Cierra esa boquita, que soy capaz de cometer una locura con lo dura que me tienes... (Ella se inclinó y la beso, tan desesperadamente que hasta poche se quedó sin aliento).

Daniela tenía el punto de vista de Poche de que era una mujer fría... sádica. Pero ahora, le parecía todo lo contrario. Era cariñosa, había buscado su placer y su cuerpo emanaba un calor sorprendente... pero para sorprendente lo que tenía algo más abajo del ombligo. Que no hubiera hecho el amor con ninguno de sus ex novios, no significaba que no supiera como era la anatomía del sexo opuesto... en este caso poche poseía algo opuesto a ella pero y mucho menos que no hubiera llegado a masturbar a alguno de ellos. Pero nunca había llegado a ver... semejante cosa. ¿Y Poche tenía la intención de meter eso dentro de ella? ¡Ja!... la tenía caliente, si... pero no la dejaría... no. Dios ¿Qué me hace esta mujer?

Protegeme || CachéDonde viven las historias. Descúbrelo ahora