Debía pensar dónde podría estar Daniela. La conocía perfectamente para saber que su mejor amiga era Kim. Poche se dio cuenta de que frente a su casa aún estaba el coche de Laura. Se acercó. ¿No se había ido aún? No vio a nadie. Solo algo de cargamento en el asiento del copiloto. Algunas balas y cintas de armas.
Poche: Mierda. (Masculló Poche). ¡Mierda!
Ella fue a toda prisa hacía su garaje, cargó con su querido subfusil con silenciador y se montó en su MTT Turbine. Poniéndose el casco a toda prisa, cogiendo los doscientos quilómetros por hora en menos de un minuto
Un frenazo quedó marcado en el asfalto de la carretera. Cuando Daniela no podía dormir se iba a su clínica a trabajar. Aún que fuera de noche... o quizás la madrugada. Eran ya tocadas la una de la mañana. Si no estaba allí, iría directo hacia a casa de Kim. Pero sabía cuáles eran las intenciones de Laura antes de irse a Rusia. Y para nada lo permitiría. Para nada. Protegería a Calle a muerte.
Se dio cuenta de que la puerta estaba abierta. Ella entró sin pensárselo dos veces. El pasillo estaba oscuro. A cualquier persona normal le hubiera dado un poco de miedo entrar allí. Pero no a Poche. Cargó su subfusil, preparándolo, mientras se dirigía hacia el despacho de Daniela. El único sitio donde había luz. Entró sin pensárselo dos veces. Daniela estaba sentada en su escritorio, pasando algunas cosas a ordenador. Ella miró a su alrededor, intentando buscar algo. Si se hubiera equivocado... Daniela la odiaría aún más...
Calle: ¿Qué cojones haces aquí? (Dijo ella, frunciendo el ceño).
Poche: No son horas de trabajar, cariño. (Le dijo Poche, apoyando los brazos sobre la mesa). Vine porque Laura quiere...
Laura: ¿Algún problema conmigo?
La voz de ella sonaba a espaldas de Poche. Daniela abrió los ojos al ver que ambas iban armadas. ¡Y qué armas! Eran del tamaño de su pierna... Poche se giró.
Poche: Demasiados, querida. (Le espetó Poche).
Laura: No decías lo mismo esta tarde cuando justo te situabas entre mis piernas querida...
Un suspiro desesperado se escapó de Daniela. Se levantó.
Calle: Oigan, si tienen que arreglar algo, arréglenlo a solas. Paso de oír más burradas. (Cogió su carpeta y esquivó su mesa, con Poche apoyada. Un disparó la sobresaltó. Demasiado cerca, demasiada cerca de sus pies).
Laura: Quieta ahí. (Le dijo Laura acercándose a ella). Poche me la suda, yo a la que quiero es a ti.
Calle: ¿Qué? (Daniela alzó una ceja).
Laura se acercó más. Poche se avanzó y se interpuso en medio de ambas.
Poche: Guarda las distancias, puta. (Le espetó, apuntándola con su arma).
Calle: No te atreverás. (Se burló Calle).
Laura: Ponme a prueba.
Daniela se situaba detrás del cuerpo de Poche. Se sentía protegida... pero a la vez tenía los nervios a flor de piel. En cambio, ellas dos parecían estar tranquilas. Solo la tensión del cuerpo de Poche la sacó de dudas. Quizás ella también estaba preocupada. Pero preocupada... por ella, por su calle.
Calle: Poche... (Murmuró Calle, a punto de estallar a llorar de nuevo).
Poche: Sh... sé que estás... muy enfadada conmigo... pero permanece detrás de mí. (Colocó su mano libre, apoyándola en un muslo de Daniela. Ella no hizo más que agarrar la mano de Poche, sintiéndose más segura. Estaba con ella, estaba allí, con ella... Los dedos se entrelazaron. Poche esbozó una sonrisa). Que sepas que te amo... y nunca, nunca dejaré de hacerlo... pase lo que pase.
Laura: Que tiernas... siento interrumpir el magnífico momento, pero debo matar a alguien. (Cargó su revolver Webley). Ven aquí Daniela... (Dijo acariciando la carcasa de su poderosa pistola). No te va a doler...
Poche: Cállate, joder. (Le dijo Poche).
Laura: ¿O quieres que Poche también salga herida de aquí? (Calle tragó saliva). Te aseguro que si cumplo mi misión atravesando bien esa preciosa cabecita tuya, me iré de aquí sin más... y dejaré a Poche tranquila... si no... primero la mataré a ella... (Dijo señalando a Poche con la pistola). y luego a ti. Que suerte. Una muerte doble.
Poche: Te estás equivocando... (Dijo Poche). La única que saldrá perdiendo de aquí eres tú.
Laura: ¿Sí? ¿Por qué?
Poche: Por esto. (Se sacó un cuchillo del cinturón y lo lanzó, clavando el pantalón de Laura en el suelo. Seguido disparó, repasando todo el cuerpo de la mujer, como un sencillo colador). Jódete.
El cuerpo de Laura cayó al suelo. Poche respiró hondo y profundamente. Desde atrás, escuchó la voz de Daniela.
Calle: No puedo creer que hayas hecho esto... (Masculló). Acabas de matar a Laura.
Poche dejó ir su metralleta. Se giró y abrazó a Daniela. Ella se dejó hacer.
Poche: Por ti... esto y más... y mucho más...
Calle suspiró, entrando en llanto otra vez. Se agarró al cuello de Poche, que la levantaba con ganas, energía. Amor. Y empezó a llorar.
Calle: Siento lo que te dije... (Sollozó). No podrías darme asco, nunca... nunca... y no podría odiarte... ni mucho menos... pero estoy enfadada, muy enfadada...
Poche: ¿Eso quiere decir que me darás otra oportunidad? (Dijo Poche, con los ojos acuosos y mirándola, algo más contenta). Te prometo que haré lo que sea... nunca, nunca volveré a cometer un error similar...
Calle: Poche... yo... (Daniela agachó la mirada, intentando buscar la respuesta correcta. Cuando todo pasó en un momento. Vio a Laura quitándose un chaleco antibalas y levantándose, a duras penas. Había un charco de sangre debajo de ella, pero estaba viva). ¡Poche! ¡Poche, cuidado! (Dijo calle horrorizada).
Demasiado tarde. Poche no se dignó a girarse. Cogió su metralleta, cubriendo el cuerpo de Daniela. Y disparó detrás de ella, sin importar la de balas que estaba recibiendo en su propio cuerpo.
Poche: Quédate debajo de mí, ni se te ocurra moverte. (Dijo en un gruñido).
Daniela sintió como su propia bata se manchaba. Como ese blanco se volvía de un rojo intenso, del color de la sangre de Poche.
Calle: ¡Poche! (Gimoteó).
Vio como el cuerpo de su poche resbalaba por el suyo.
Poche: Mi amor... (Murmuró, antes de terminar tendida frente a calle). Lo... lo siento...
La vista de ella se nubló. Quizás por odio, quizás por todo el cúmulo de lágrimas. No lo pensó dos veces. Ya era hora, ya era hora de dejar de ser una tonta llorona y ponerse las pilas. Cogió el subfusil de Poche. Pesaba, mucho, pero lo cargó sin ningún problema. Se puso en frente de Laura, que igual que Poche, estaba llena de sangre, tendida al suelo. Respiraba con dificultad, pero respiraba.
Laura: Jodida cabrona. (Sonrió Laura). Vas a morir... (Levantó su pistola hacia a Daniela. Pero ella pisó su brazo, haciendo que Laura gimiera de dolor).
Daniela se sentó encima del cuerpo de la pelinegra. Sonrió cínicamente.
Calle: No sabes lo que acabas de hacer. (Masculló mientras las lágrimas recorrían sus mejillas). Maté a tu hermana con mis propias manos. Tú vas por el mismo camino. (Apuntó la gran arma en la cabeza de Laura que intentaba resistirse). ¿Ahora quién es la mosquita muerta? (Masculló apretando el gatillo). Nos vemos en el infierno, puta. (Y disparó, atravesando la cabeza de Laura. Y esta vez sí: muerta).
