Poche se alzó de mala gana de la cama y se dirigió hacia a fuera. Calle sopló. Estaba muy... demasiado mareada. Y desnuda. Abrió la puerta del baño, dejando uno de los grandes jerséis de Poche unas bragas y una toalla grande encima de la encimera del lavamanos y la llave de la ducha empezó a expulsar el agua. Un entremedio. Esperó hasta que estuvo tibia.
Poche: ¿Qué pasa? (Dijo Poche semi enojada).
Mario: Los sensores de movimiento han detectado alguna cosa... (Miró a Poche) exactamente... dos cosas...
Poche alzó una ceja.
Poche: ¿Crees que pueden ser los secuaces de Villalobos? (Dijo cogiendo las llaves del armario del cargamento. Mario la siguió).
Poche no tardó mucho en abrir el armario. Los dos se metieron dentro del gran almacén.
Mario: Esto es una mina. (Sonrió Mario.) Tienes de todo, enana Poche.
Poche: Por algo soy una de las más... (Levantó un par de cajas.) Destacadas. (Sonrió y le lanzó algo) toma, creo que es tu favorita.
Mario miró admirado la goncz hi tec.
Mario: Como me conoces pequeña...
Poche: Ten cuidado, no te quemes. (Sonrió Poche).
Mario: ¿Estás tonta o qué? (Farfulló Mario) se utilizar perfectamente estas cosas. Apuntó en el vacío, probando la hermosa escopeta de fuego.
Poche cogió una de sus uzi cargada a tope y se la agarró bien. Cerró la puerta del almacén detrás de Mario y ella.
Poche: ¿Quieres alguna arma blanca por si las moscas?
Mario: Dame (Sonrió) Sabes que puedo ser cínico, y no tengo escrúpulos si tengo que acuchillar a alguien.
Poche negó con la cabeza, riendo.
Poche: ¿Puño americano o corvo?
Mario: Ya lo sabes.
Poche le lanzó el cuchillo y Mario lo cogió al vuelo, mientras ella se colocaba el puño americano perfectamente en los nudillos de la mano derecha.
Calle se metió en la ducha. Cerró los ojos acariciándose el pelo y desenredándolo con los dedos. No estaba borracha, solo se le había subido un poco. Sonrió. Supongo que el jodido mareo se me pasará con la ducha. Empezó a enjabonarse el cuerpo.
De repente sintió como una mano le agarraba la muñeca. Y otra le tapaba la boca. Vio a un hombre vestido de negro, con un pasamontañas, a través del espejo. Puso los ojos en blanco. Otra vez Poche y sus bromas.
El hombre se inclinó hacia a ella. Calle intentó oponerse, aunque se le escapó una risa floja, pensando que en realidad... le gustaban aquellos juegos. Pero se puso pálida cuando escuchó aquella voz... tan diferente al confortable tono femenino de Poche.
Secuaz: Para de moverte. (Dijo con un acento algo extraño) no querrás que te haga daño, preciosa...
Se levantó algo el pasamontañas. Calle pudo distinguir algún corto rizo y unos ojos azules como el cielo, a través de los agujeros en el pasamontañas. Le lamió la cara. Calle sintió ganas de vomitar. Algo se clavó en su trasero. Y no quiso saber para nada que era. Le mordió la mano. Él la apartó.
Secuaz: Serás puta... (Masculló agarrándola con más fuerza).
Calle: ¡Déjame! (Gritó ella antes de que el secuaz de Alexander pudiera volver a taparle la boca.) ¡POCHE! (Gritó desesperada).
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Protegeme || Caché
Ficção AdolescenteUna agente de la cia mas una masajista {Adaptación}
