SINOPSIS
La vida de los dos es totalmente distinta, ella sumergida en sus malas decisiones y el en su mundo más oscuro que la noche.
Ninguno de los dos estaba preparado para lo que venía, o ¿tal vez si?, como dicen, las cosas salen como menos te las...
La temperatura de mi cuerpo cambio automáticamente, ahora estaba avergonzada y me sentía acalorada, dios que acabo de decir, el hecho de que no hablara y su mirada no perdiera rastro alguno de mis movimientos, me ponía nerviosa. Lentamente se puso de pie y camino hasta quedar frente a mí — olvida lo que dije... yo... Soy una tonta —quería salir de ahí lo más rápido posible. El noto mis intenciones tomo mi cintura y me pego a su cuerpo, paso su mano por mi rostro, un toque delicado y lento. Cerré mis ojos disfrutando de su toque— ¿sabes lo que acabas de decir piccola? —levante mi rostro para mirarlo fijamente, él se inclinó para estar a mi altura. — no juegues con fuego — sus labios estaban tan cerca de mi oído— con migo te puedes quemar.
— No me importa —estaba decidida, ya no quería ser esa niña miedosa, tenía que dejar mis problemas de lado y perseguir lo que realmente quería y en este momento quería que Michele Rossetti me follara, me incline hacia él y lo bese. Si yo lo bese y el correspondió mi beso de una manera apasionada, con un solo movimiento me sentó sobre el escritorio, mientras seguía besándome, la falta de aire hizo que nos separáramos, los dos seguíamos agitados, sentí sus labios bajar por mi cuello, mientras sus manos se colaban por debajo de mi vestido, no era mucho de usar sostén él se separó de mi al notarlo yo simplemente me pegue a su cuerpo para seguirlo besando, sus manos rodeaban mis senos perfectamente, sentí como los apretaba y jugaba con ellos, una mano se coló por dentro de mis bragas — estas mojada dolcceza — mis ojos se mantenían cerrados disfrutando de los movimientos que ejercía sobre mi pequeño centro— no sabes lo caliente que me tienes en estos momentos— su voz era más ronca de lo normal, sentí como uno de sus dedos entraba lentamente en mi — dios —no podía dejar de gemir, era demasiado placer— ¿te gusta? — decía mientras aceleraba los movimientos y me miraba fijamente — ¡sí! —las palabras apenas salían de mis labios, me sentía tan cerca, comencé a mover mis caderas y hacer el ritmo más rápido, me estaba sumergiendo a un abismo que sabía que podría volverme adicta. Estaba temblando por todas partes y sabía que estaba muy cerca del final, ahogue mis gemidos cuando siento mi centro contraerse, llevándome como una corriente de agua, el orgasmo fue intenso, no podía creer lo que había hecho, estaba agitada y acalorada. Mire cada uno de sus movimientos y como en su rostro se formaba una sonrisa, sentí como lentamente saco su dedo y lo metió a su boca lamiéndolo, eso me ha dejado sin aliento, joder parecía disfrutarlo. Sus manos vagaron hasta desabrochar su pantalón el cual bajo junto con su ropa interior, yo seguía mirando sus ojos — chúpamela — su voz era firme, no había nada de chiste en ella ni tampoco inseguridad, lo mire sus ojos estaban dilatados, sentí mis labios secos y por un par de segundos baje mi vista a su gran erección, dios mío eso era grande y gordo, jamás había visto uno y menos a centímetros de mi rostro, moje mis labios con mi propia saliva, me estaba quedando sin aliento, había visto algunas películas porno, tal vez eso ayude, cuidadosamente lo tomo con mi mano derecha, el suelta un gemido, mis dedos no abarcaban su grosor, comienzo hacer movimientos de arriba abajo lentamente, acerco mis labios a su glande y comienzo dar pequeños besos poco a poco abro paso a mi lengua, mientras mi mano no dejaba de moverse. El sonido de un teléfono en la oficina hizo que me separara de inmediato de él, por lo cual el soltó un gruñido, se estiro sobre mí y contesto con el altavoz — Los inversionistas americanos, ya han llegado, te esperaremos en la sala de juntas— Dimitri se escuchó al otro lado de la línea, Michele no respondió nada, de mala manera corto la llamada, me miro a los ojos y beso mis labios, cuando se separó, pude ver como se dirigía a una puerta que estaba dentro de su oficina, era un baño. Me baje del escritorio y arregle mi ropa y cabello, esto había sido una total locura, alguien nos pudo escuchar, ¿con que cara saldré de aquí ahora? Minutos después Michele salió del baño, parecía como si no hubiera pasado nada — se hace tarde, tengo que ir con los niños — dije mirándolo — espérame aquí — por el tono de su voz supe que era una orden, Arreglando el reloj en su muñeca salió de la oficina, exhale todo el aire comprimido en mis pulmones y me senté en la sala que tenía dentro de la oficina, los minutos pasaban y yo me aburría, me levante y comencé a observar su oficina, era grande, espaciosa, he de admitir que le faltan toques femeninos, el bar era amplio y contaba con las mejores marcas de licores, también había agua, agua mineral y gaseosas, no creo que se enoje por tomar una botella de agua. No sabía lo sedienta que estaba hasta que el agua toco mis labios, puse la botella en la mesa de centro y me senté de nuevo en el sillón, tomo mi celular y comienzo a ver cosas para comprar en línea, no fui consiente de cuánto tiempo estuve viendo ropa, las ganas de ir al baño me invadieron, así que decidí usar el de su oficina, abrí la puerta y encendí las luces, era sorprendente, había una regadera y todo era sumamente lujoso y limpio, mire todas partes, una prenda roja llamo mi atención, estaba tirada a un lado de la regadera, me incline para observarlo bien, era una tanga ¿quién demonios dejo esto aquí?, de pronto el asco me invadió, comenzaba a sentirme sucia, el acaba de tener sexo y aun así me toco cuanto quiso — ¿Qué demonios haces aquí? —una voz ronca me saco de mis pensamientos, me gire a mirarlo — ¿tuviste sexo.... Antes de que yo estuviera aquí? —las palabras apenas salían de mis labios, sentía demasiado ascoy su silencio no ayudaba— contéstame maldita sea — grite mirándolo, su mano se envolvió en mi cuello y sentí como me clavo contra la pared de cristal — ahora entiendo por qué Dimitri dijo que tardarías, te follaste a Nicollet y después pretendías follarme a mí—estaba demasiado cabreada— Si... me folle a Nicollet, duro contra esta misma pared —su descaro era inigualable ¿qué demonios le pasaba?— suéltame... suéltame... asqueroso de mierda—comencé a ejercer presión para liberarme de su agarre, fue inútil él era más fuerte que yo— ¿De verdad eso quieres? ¿quieres que te suelte? —sus labios comenzaban a dar besos sobre mi cuello y bajaba hasta mis senos, repartiendo besos por arriba de mi vestido, mi cuerpo respondía a su toque mis pezones se pusieron duros conforme sus besos, de un solo movimiento levanto mi vestido hasta dejarlos al descubierto, mordí mi labio al sentir su lengua sobre mis senos, esto no iba a salir para nada bien....
¿Tessa tomo la mejor decisión? ustedes ¿que piensan?... ¿hacia donde creen que va todo esto?
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