continuación P1 (+18)

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Michele

Después de varias horas en el hospital por fin dieron de alta a Tessa, ya era de noche, pero no tan tarde. Mande a uno de mis hombres a recoger sus medicamentos a la farmacia mientras yo la llevaba directo a casa, maneje despacio para no aumentar sus mareos, ella estaba recostada sobre el asiento con sus ojos completamente cerrados y su respiración calmada. Al llegar a casa la ayude a bajar, cuando entramos los niños corrieron abrazarla y mi madre con un semblante preocupado preguntaba si ya estaba mejor.

—Tessa querida ¿te sientes mejor?

—Si... estoy algo mareada pero el doctor dijo que era normal.

—Es mejor que descanses Tessa... mañana nos vamos a NY —todos me miraron, pero decidí no discutir el tema por ahora, después hablaría con mi madre.

Teníamos que darle un poco de espacio y la lleve a la habitación para que estuviera tranquila, al poco tiempo se quedó dormida de nuevo, el doctor había dicho que la mayoría del tiempo iba a estar dormida ya que la droga tenia efectos secundarios. La puerta se abrió y yo me acerque a ver quién era y por qué habían abierto sin tocar,  me encontré a Enzo que al verme detuvo su paso, no entiendo como tiene el descaro de seguir aquí después de lo que le hizo a Tessa.

—Lárgate de aquí si no quieres que te rompa la cara—me atreví amenazarlo, ese hijo de puta me tenía muy cabreado y no tenía ánimos de verlo.

—No vine a verte a ti cuñadito... así que déjame pasar —esa maldita sonrisa cínica en su rostro me animaba a estampar mi puño en sus dientes

— ¿Qué pretendes? ¿Qué quieres? — mi garganta se sentía áspera palabra.

Ríe— No te puedo describir todo lo que quiero cuñadito... pero te daré una pista—paso su dedo índice por sus labios dejándolo en su barbilla— Su coño envolviendo mi polla...

Esas palabras fueron suficientes para hacerme explotar, me abalance sobre él y comencé a golpearlo a puño cerrado. Por ese momento sentí mi vista nublada de un color rojo, no estaba pensando, lo único que pasaba por mi cabeza era el coraje y las putas ganas de matarlo. Los gritos de mis hermanas se escuchaban a lo lejos mientras Enzo intentaba devolverme los golpes pero no podía o simplemente no los sentía... era como si algo estuviera poseyéndome la rabia era inmensa. Mis hombres de seguridad llegaron para poder separarnos. Su rostro estaba cubierto de sangre que salía de su ceja, nariz y boca, mis hermanas e Irina le ayudaron a caminar fuera del pasillo—Te veo cerca de ella y te mato— grite para que me escuchara antes de irse. Mi amenaza era muy enserio, no estaba bromeando.

—Hijo... pero ¿Qué paso? —pregunto mi madre preocupada, acunando mi rostro con sus manos.

—Nada madre... no soporto a ese tipo —dije un poco agitado, aun la adrenalina corría por mi sangre.

— ¿va bene signore? —pregunto uno de mis muchachos.

—Torna al lavoro. Solo uno rimane a guardia della porta—dije serio, este solo asintió y dio órdenes a los demás para que solo se quedara uno a cuidar la puerta de Tessa.

—y ¿solo por qué no lo soportas le diste esa tremenda paliza? —retomo la conversación mi madre mientras se plantaba frente a mí con los brazos envueltos en su cintura.

—No soy un niño para que me estés regañando —dije caminando a mi habitación, necesitaba una ducha.

—tu sei mio figlio...mi preoccupi

—Preoccupate per te madre—di por terminada la conversación.

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