XXXIV

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Emma

Siempre imagine como seria la mañana después de mi primera vez, sentir el cuerpo cálido de la otra persona rodeando el mío, sentir su respiración cerca de mi cuello justo como en este momento. Me alegra haber tomado esta decisión, estar con el hombre que amo es sin duda uno de los mejores sentimientos de mi vida, me giro entre sus brazos y lo contemplo por un momento. No está tan radiante como lo esperaba, su piel esta pálida y las cuencas de sus ojos pronunciadas... ahora que me fijo su respiración es irregular... ¡Oh, Dios santo esto no puede estar pasando!

Me pongo de pie a toda prisa y me pongo lo primero que encuentro mientras lo hago llamo a Gabriel y lo muevo esperando que reaccione, pero no lo hace, salgo corriendo de la habitación hacia el cuarto de Alejandro, toco su puerta desesperadamente hasta que abre y no tengo necesidad de pronunciar ninguna palabra, con solo ver mi expresión se da prisa hacia la habitación.

-Llama una ambulancia -dice mientras revisa a Gabriel, empieza a tomar su pulso y lo conecta a uno de los tantos aparatos que venían en las maletas, también le pone una mascara de oxígeno- ¿qué fue lo que pasó Emma? -no pude responder, quiero llorar... esto es mi culpa, él me dijo que era difícil en su estado y yo se lo pedí.

-Yo... yo, nosotros -mi voz se quebró así que deje de hablar.

-No me refiero a eso -respiró profundo- supuse que eso pasaría, pero estoy hablando de cuanto tiempo pasó desde que lo encontraste, ¿sabes más o menos hace cuanto está así?

-Emmm no, no lo sé -en ese momento entraron los paramédicos a la habitación, bajamos rápidamente en el ascensor y vi como lo subían a la ambulancia- voy con ustedes.

-Solo puede ir un acompañante señorita -me dijo un paramédico.

-Yo iré Emma, soy más útil en este caso, nos dirigimos al hospital central te espero ahí -se subió a la ambulancia- ah, Emma no le digas nada a mi madre -dijo antes de cerrar la puerta.

Llegue lo más rápido que pude al hospital, mi corazón iba a mil por hora, cuando pregunté en recepción no me dieron información por no ser un familiar, me dirigí a la sala de espera y ahí estaba Alejandro, se veía muy tranquilo, me pregunto cuantas veces ha pasado por esto, tenia mucha practica poniendo los cables en el cuerpo de Gabriel, cuando me vio me dio una cálida sonrisa y con un ademan me indicó que me sentara a su lado.

-Esta estable, no fue para tanto -¿Qué no fue para tanto? ¿acaso no vio lo morado que estaba? Parecía un zombi. Al ver mi expresión añadió- a comparación de otras ocasiones esta no es grave Emma, debes acostumbrarte a que pase. Muchas veces salimos de casa a media noche con él al hospital.

-Parecía que se estabilizaba con lo que hiciste -respondí en un hilo de voz.

-Lo sé, pero eso es como brindar primeros auxilios, lo hemos aprendido al pasar del tiempo, pero lo mejor es traerlo al hospital, para evitar que su corazón falle -con mi expresión no hubo necesidad de formular la pregunta, Alejandro sabía lo que me inquietaba- sí Emma, su corazón puede detenerse en cualquier momento y no podremos hacer nada.

-Esto es mi culpa, yo... él probablemente no quería y yo lo propuse y no... -Alejandro me interrumpió antes de terminar.

-Wow, wow, wow, no entremos en detalles ¿vale? Sé lo que pasó y no quiero detalles, pero déjame decirte una cosa, no hay algo que un hombre enamorado desee más que estar con su chica, ¿o crees que el hizo todo esto para andar de a piquitos y manita sudada? No, ¿verdad? Yo sé que no era su única intención, pero él deseaba eso porque eres tú mocosa, eres a quien él ama. Puede que no esperara que pasara esto, pero él se está cuidando porque quiere estar bien para ti y el mayor tiempo que pueda contigo, así que no te lamentes y pon tu mejor sonrisa cuando despierte.

-Hay que decirle a tú madre ella...

-Nada de eso Emma, Gabriel nunca te lo perdonaría, no tienes idea de cómo se puso Greta cuando él le dijo que quería hacer este viaje. Te dije que despertará.

Cuando despertó me dejaron pasar a verlo, cuando entré y lo vi sentado en esa camilla me di cuenta de que tenía razón, Gabriel no haría nada que no quisiera.

-Lo siento pequeña, me hubiera gustado hacerlo más romántico, no sé algo como despertarme antes que tú e ir por el desayuno y llevarlo a tu cama, no esperaba despertar en el hospital rodeado de enfermeras... ¿Qué fue lo que pasó?

-Creo que tu presión sanguínea disminuyó mucho y no respirabas bien, entramos aquí hace una hora así que no te preocupes, lo bueno es que estas bien -dije acariciando su mejilla- ven aquí pequeña -me atrajo hacia él y me abrazó- no esperaba que pasara esto.

-Tampoco yo -respondí- pero ya está, algún día tendré la calma que tienen todos en tu casa -nuestras miradas se encontraron, la suya me decía a gritos que eso no pasaría, que no duraría tanto tiempo como para que yo me acostumbrara, no llores Emma se fuerte por él me gritaba a mí misma, aun cuando las lágrimas amenazaban con salir- ¡mi familia! -Fue lo siguiente en decir- no les habrán dicho algo ¿verdad? Mi madre se pondrá furiosa -frotó las palmas de su mano contra su rostro- calma cariño -le brindé una cálida sonrisa- Alejo dijo que no les dijera nada que él manejaría la situación.

Después de pasar unas tres horas más en el hospital Gabriel fue dado de alta y volvimos al hotel, cenamos los tres en la habitación después de ducharnos, vimos unas películas y luego Gabriel y yo procedimos a disfrutar de nuestra última noche en este paraíso.




El proximo capitulo es especial, lo narra alguien diferente ;)


Hasta que el amor termineDonde viven las historias. Descúbrelo ahora