Siento que el corazón me late a mil por hora, necesito hablar con Matt y plantearle toda la situación, incluso lo que quizá no quiero que nadie sepa, pero es necesario decirle la verdad.
Espero ansiosa en la cafetería favorita de Matt, pido un café frío y le doy cientos de vueltas al vaso antes de beber de él. Miro por la ventana y mis manos tiemblan, parece un poco serio lo cual me preocupa, pero su rostro cambia en cuanto me ve. Me levanto del asiento y él camina hacia la barra, lo veo pedir un café y ahora camina hacia mí.
— Hola Am. – dice, dándome un dulce beso en los labios.
— ¿Qué tal tu día? – pregunto con pocos ánimos.
— Un poco agitado, solo tenemos esta semana para entregar todo y es una locura, aunque me pone feliz poder salir de vacaciones. Tu padre me invito a pesar.
— Ah. – digo con sorpresa. Ahora hacen planes como si fueran amigos. – ¿Te gusta pesar?
— Nunca lo he hecho, pero tu padre dijo que puede ser mi maestro. El Señor Jinks es muy persuasivo como su hija. – comenta. Una mesera lo mira coqueta y le entrega su café, la miro y ella desvía la mirada. – Gracias. – dice educado y ella solo se limita a asentir y retirarse.
— Y ¿Qué te parece? – pregunto.
— Bien. – dice, mientras le echa un sobre de azúcar a su café, miro mis uñas y le doy vueltas al vaso para finalmente preguntar:
— ¿Tú crees que tenemos algo?
— Si – dice, me mira confundido y mira a ambos lados.
— ¿Qué exactamente?
— Una relación. – responde y niego.
— ¿Qué pasa? – pregunta preocupado, al dejar su café derrama un poco y comienza a limpiar la mesa.
— Creo que esto no puede ser. – respondo y siento como si el estómago se me hundiera en un agujero negro.
— ¿Por qué lo dices Am? ¿No quieres...?
— No... no es eso Matt, yo...
— ¿No quieres ser mi novia? – pregunta y lo miro confundida.
— Creo que solo deberíamos ser amigos. – respondo.
— ¿Amigos? – pregunta con ironía. – ¿Qué clase de amigo te hace el amor?
— No... no fue el amor, fue sexo y...
— ¿Sexo? ¿Y en la noche de la cabaña? – pregunta mientras lo miro con el ego destruido.
— Lo siento Matt, yo... no sé hacer esto. – respondo.
— Yo te enseño. – responde y niego.
— Vas a ser mi profesor y no me lo dijiste. – me mira confundido y su semblante cambia en un segundo.
— Yo... no iba a tomar la materia.
— ¿Por mí? – pregunto y asiente. Cierro los ojos y suspiro.
— No puedo...
— Amber...
— En verdad lo siento. – digo, me levanto y él toma mi mano.
— Si cruzas esa puerta no habrá vuelta atrás. – sus palabras me duelen por un momento, pero no cumpliré ninguna condición.
— Lo siento. – susurro y camino hacía la puerta, me detengo un momento y aunque quisiera volver a dónde se encuentra él, tengo que irme de ahí.
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ENCUENTROS
RomanceSecuela de "El placer de la tentación" Después de la demanda a la que se enfrentaron el profesor Bennett y su alumna Amber acusados por confraternizar, la academia estudiantil al igual que el Juez los declara inocentes pero aún al terminar su relaci...
