El mejor Momento

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Deje la malteada de fresa y chocolate sobre el buro y mire a Michelle super emocionada, mientras que ella se probaba su vestido de bodas, era blanco, sencillo y de "playa" como se le decía, pero muy lindo a decir verdad.

-¡Estas hermosa!

-Katy tiene razón, estas hermosa amiga, Steven te ve y la stevenconda va a saltar de alegría abajo del pantalón de vestir.- Bromee divertida, arreglandole la cola del vestido.

-¡XIME! -Chillaron ambas, girándose a mirarme entre risas por mi comentario indecente.

-¡Ay yo sólo decía.!- Me defendí, mientras seguía con mi malteada.- Pero si, estas muy hermosa y Steven se va a enamorar más de vos, cuando te vea caminar al altar.

-Gracias nenas, si es un lindo vestido y sencillo, me gusta.

Sus mejillas y nariz se habían vuelto de un rojo carmesí, seguramente por nuestros halagos, siempre se sonrojaba con alguno de esos comentarios.

La modista, una señora ya algo mayor, siguió haciendo algunos retoques en el vestido y los apliques de este. Aunque peleaba porque Mich no se quedaba quieta y en más de una ocasión, la termino pinchando con el alfiler de gancho que sostenía, haciendo que la morocha soltara algún gritito o maldición y se mueva aún más.

-Pero... es mucho blanco...

-Te vas a casar Michelle, el vestido es blanco. - Señaló Katy, sentada en el piso ya aburrida de tantas horas ahí metidas.

-A mi me daría alergia tanto blanco.- Reí mirándola a ella, para luego bajar la mirada a mi malteada, esta se había terminado por completo, hice puchero y fui a tirarla al tacho de basura del local, para luego volver con ellas.

-¿Y si Duff te pide casamiento que harás?- Mich me miro atraves del espejo de pie, esperando una respuesta de mi parte.- ¿No usaras blanco?

-Bueno... no creo que eso pase, pero si llegara a pasar... usaría el vestido blanco para la ceremonia y luego otro, de otro color para la fiesta o le pondría algún detalle en negro.- Me encogí de hombros, restandole importancia ya que era algo hipotético.

-¡Lo tengo! ¿Y si uso una chaqueta de cuero sobre el vestido?- Se giro a mirarnos, soltando un gritito cuando sin querer volvieron a pincharla.

-¡Mich! Te vas a casar y en la playa, ¿cómo vas a usar chaqueta de cuero?- Reí mirándola obvia.

-Eso mismo, piensa en Steven y te olvidaras que usas mucho blanco, ya veras.- Katy le paso un refresco para que tomará, si bien en enero hacia frío en L.A, la fiesta sería en la playa, así lo habían decidido ambos, nada de Iglesia, sería algo chiquito sólo para familia y algunos amigos.

-Pero si pienso en Steven me da mas calor, ya saben.- Movió su pie, de forma inocente, mirando el piso de parque barnizado.

-Bueno no se, piensa en algo lindo y listo, pero no en ese algo que ya sabemos que te hace gritar como loca.- Reí divertida, éramos todo un caso, pobre modista que tenía que escuchar nuestras conversaciones inapropiadas.

-Esta bien...pero ya calla, me hacen poner colorada.- Reprochó, soltando una ría sonora.

Luego de dos horas más, la modista había terminado con su trabajo y el vestido estaba listo. Lo guardo con delicadeza en una caja color negro con listones transparentosos en blanco y se lo dio a Mich, quien lo recibió gustosa y feliz de ya tener su vestido para su gran noche. La caja tenía un olor dulce, a cerezos  y fresas, era rico.

-¿Estas ansiosa? - La mire mientras guardábamos la caja en el baúl del auto y subíamos a este, ya empezaba a anochecer y teníamos que volver a casa.

Don't cryDonde viven las historias. Descúbrelo ahora