Capitulo 28

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El argentino yacía sentado sobre una mesa, como siempre, sólo que esta vez en vez de estar intentando hablarle, estaba charlando con el moreno de la otra vez.

El moreno era alguien muy bonito, tenía un acento hermoso y los leves rulitos de su cabeza lo hacían verse bien. Cree haber oído que se llama Ecuador, aunque no está seguro. La cuestión es que siempre está cerca de Argentina, no importa donde vaya, allí estará el maldito ecuatoriano.

--¿Me das un minuto que voy al baño?--Dijo en un momento el rubio, sonriendo cálidamente hacia el chico.

--Ve, bonito--Una vez que el argentino finalmente se fue, el pelinegro se dio la vuelta hacia donde estaba él, sonriendo con esa sonrisa tan hermosa y perfecta--¿Tengo algo en la cara?

El ucraniano lo miró directamente a la cara apenas lo escuchó hablar, levantando una ceja al escuchar su tono burlón.

--¿Disculpa?

--Si, ya sabes, porque llevas como veinte minutos mirando como hablo con Argentina. Intenta no ser tan obvio la próxima.

--No estaba...

--Si, si estabas. Ve y habla con Argentina, está enojado contigo. Le lastimó que no creas en él.

Ucrania inmediatamente frunció el ceño, el pelinegro es bastante directo al parecer.

--¿Por que me importaría?

El más bajo rodó los ojos al escucharlo, todo sin borrar su simpática pero hastiante sonrisa.

--Entiendo tu faceta de "No me importa nada", pero por favor, no me digas que no te importa que el rubio esté triste. E incluso si no te importa, habla con él ¿Si? Puedes continuar con tu fachada sin problemas, sólo ve y habla con él en el baño.

Ucrania no sabía muy bien que responder, aunque al parecer no había una respuesta. El moreno no le estaba proponiendo ir, lo estaba obligando básicamente a que vaya. 

No sabe muy bien porqué pero le hizo caso, quizás se debía a que la persistente mirada de Ecuador le pone nervioso. Ese chico es raro.

Pero la cuestión fue que se levantó y rápidamente se fue al baño, una parte para hacer lo que dijo Ecuador, y por otra, para escapar de él.

Aunque al llegar se encontró con algo que debería ser nuevo, aunque ya era la tercera vez que encontraba a alguien intentando tocar al argentino a la fuerza.

--¿Que sucede, precioso? ¿Sólo te calientan los maestros?

--¡Suéltame, pedazo de mierda--Gritaba desesperado mientras el contrario intentaba quitar su camisa a la fuerza. Argentina lloraba mientras se removía para todos lados, intentando con todas sus fuerzas que este lo suelte, hasta que vio como el ucraniano los miraba--¡Ayúdame!

El chico se dio la vuelta, viendo como el europeo miraba la escena sin hacer nada--¿Que quieres? Ya tendrás tu turno, niño, ahora sal.

--Déjalo.

¿Que demonios estaba haciendo?

--¿Disculpa? 

Mantente callado, mantente callado.

--Se nota que no quiere, déjalo.

El mayor se asombró, negando con la cabeza, riendo ante la idiotez del menor--Niñatos.

Y sin más se fue, dejando a un argentino llorando contra la pared, de nuevo.

Ucrania se acercó, sentándose frente a él, sin hacer nada ni decir nada más que:

--Lo siento--Aunque Argentina ni caso le hizo.

--No puedo más, no puedo más--Lloraba el rubio, abrazando sus piernas con fuerza mientras hablaba con la voz entrecortada--Desde que salió ese vídeo de mierda que esto pasa siempre, todos creen que porque supuestamente me cogí a un maestro tienen el derecho de tratarme como mierda--El ucraniano no sabía muy bien como responder a eso, así que simplemente acercó una mano al hombro de el menor, aunque no llegó a rozarle siquiera que el argentino volvió a hablar--Incluido vos, claro ¿Que pensas que no me dí cuenta que pensas que como soy una puta tenes derecho a ignorarme y tratarme como si fuera un perro? Todo lo que quieras, pero estúpido no soy.

Ucrania quedó allí unos momentos, en silencio, sin saber que responder ante la ira que contenían las palabras de el argentino ¿Entonces si se había dado cuenta?

--Respondeme una cosita--Volvió a hablar el sollozante americano, sonriendo entre lágrimas sin gracia, con ironía casi--¿Yo te gusto?--La pregunta fue repentina, sorprendiendo, casi asustando a Ucrania.

Silencio, puro silencio.

¿Que debe responder? 

¿Si?

¿No?

¿Le gusta Argentina?

Aunque no tuvo tiempo de siquiera procesar la pregunta bien que Argentina ya se estaba intentando levantar del suelo, aunque sus piernas no se lo permitían. Las lágrimas seguían cayendo lentamente por su rostro, dando una imagen rara combinado con su sonrisa triste.

Cuando finalmente logró pararse quiso caminar, aunque apenas podía mantenerse en pie solo.--No sé para que pregunto siquiera, era obvio--Ucrania se levantó, queriendo ayudarlo, aunque Argentina no se lo permitiera. Lo miraba dolido, aunque no enojado, sonriendo con ironía sobre todas las cosas--¿Quién querría a una...

Y lo besó.

Lo que deseas // UcrArgDonde viven las historias. Descúbrelo ahora