Capitulo 42

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Se quedaron en silencio unos momentos, dejando que el único ruido de fondo sea Italia limpiando junto a la televisión en la cocina y sus agitadas respiraciones.

Enojados pero confundidos de maneras diferentes.

Argentina lentamente se tranquilizó al ver que el mayor dejaba que sus lágrimas caigan sin pena. Estaba llorando justo frente a él, y no estaba haciendo nada al respecto.

Se sentó en la cama y suspiró con fuerza, empezando a calmarse para poder pensar bien. El enojo claramente no se iba, pero definitivamente necesita pensar mejor.

Ucrania estaba sumamente incómodo, nadie nunca lo había visto llorar además de su hermano. Quería golpear al argentino y disculparse al mismo tiempo, no sabía que hacer ni que decir.

¿Debe irse o debe quedarse?

No quiere irse pero tampoco quiere quedarse.

--Vos no sos así...--Se acercó lentamente al mayor, sin despegar su mirada de la cara ajena, hablando con claro enfado e incredulidad--...Vos nunca dirías eso.

--¿Que quieres que diga entonces?--La voz se le cortaba muy poco, aunque si prestabas atención era audible.--Porque en serio que no entiendo que demonios esperas de mi--La desesperación junto al claro enojo hacían una frenética mescolanza en el tono de voz del mayor, era claro que ya estaba hastiado.

--Sólo espero que...--Dio un pequeño grito exasperado, sin siquiera subir el tono de su voz en realidad, era simplemente un poco de la gran cantidad de estrés que tiene siendo liberado. Lo pensó un poco mejor, pensando en que demonios esperaba ¿Cómo le explica?--Sólo quiero que...

Y ahí le cayó la ficha a Argentina.

¿Por que demonios le estaba reclamando?

¿Que es lo que estaba esperando?

--¿Que qué?

--Que cambies...--Estaba siendo un hipócrita, le estaba discutiendo y cuestionando el que no lo acepte tal cual es, cuando él estaba haciendo exactamente lo mismo.-- ...Y no debería pedirte eso, estoy haciendo exactamente lo que te reclamo.--De nuevo un pequeño silencio, en el que Argentina procesaba sus errores y Ucrania intentaba comprender lo que quería decir el menor--Lo siento.

--No...--Se acercó un poco más, sintiendo como sus lágrimas eran muchas menos desde hace un rato--No debes disculparte...

--No, si que debo, sos así, y yo debería entenderlo.

--No, tienes razón, pero yo también he cometido errores.

Ambos se miraron tranquilamente, no sabiendo que más decir para entenderse. No sabiendo como continuar hablando.

¿Que se supone que deberían hacer?

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