Capítulo 49

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Eva

Apago el móvil después de haber concretado con Hugo que esta noche voy a conocer a su madre.

Madre mía.

Su madre. Me tiembla el cuerpo solo de pensarlo. ¿Y si le caigo mal? ¿Y si me compara con la ex de Hugo y piensa que soy lo peor que le he podido tocar?

Mil preguntas rondan por mi cabeza a medida que voy metiéndome en la ducha para darme un agua y usar mi jabón de olor a melocotón, para oler bien cuando vayamos a cenar. Cuanta mejor impresión le de, perfecto.

Escribo a Samantha para contarle que voy a conocer a la madre de Hugo esta noche.

Sam

OMG. Esto ya e enserio.

Eva

Siempre lo fue.

Sam

Ya, pero ahora más.

Sam

¿Después de la cena te vienes a mi casa y me cuentas todo?

Eva

Si no acabamos muy tarde sí.

Sam

Me vas avisando. Suerte. Te adoroooo.

Me despido con unos corazones y decido vestirme. Todavía queda bastante tiempo pero como me conozco, sé que voy a rayarme la cabeza y voy a cambiarme veinte veces de ropa hasta que me vea lo suficientemente aceptable como para salir por esa puerta.

Efectivamente, me lleva cuarenta y cinco minutos decidir que ponerme. Incluso voy al armario de Anne para ver si puedo pillar algo, aprovechando que esta noche no la pasa en casa, aunque es en vano, porque no encuentro nada que sea lo suficiente perfecto para presentarme ante Ana, la madre de Hugo.

Al final me decanto por unos pantalones negros sueltos y un top corto del mismo color, pero de manga larga. Ya el frío esta muy presente en Madrid y no quiero ir muy fresca. Me pongo el abrigo encima y tirando.

Cuando miro la hora en el reloj ya casi tengo que estar saliendo por la puerta. Me esmerado de más en el maquillaje y cuando me he querido dar cuenta, parecía un payaso recién salido del circo, de todo lo que me había maquillado así que con frustración, borré todo lo que había hecho y como no tenía tiempo para rehacerlo, me puse solo la base y el rímel.

Bueno, al menos me siento más yo.

Cojo el bolso y las llaves, y salgo corriendo para coger el bus que me lleve al restaurante.


Me alegra ver que soy la primera en llegar. Así no quedo de impuntual, cuando todos sabemos que lo soy.

Me entretengo mirando Instagram mientras espero en la entrada a que vengan. No subo ninguna historia ni nada, desde que subí la foto con Hugo cuando él estaba en el hospital. Sonrío internamente pensando en como todo salió a pedir de boca al final.

Hugo me llama por mi nombre y yo instantáneamente me pongo nerviosa. Ahí esta Ana, luce tal y como en las fotos que me enseñó él de ella.

No sé como saludar a Hugo, la presencia de Ana mirando me incomoda un poco, así que acabamos dándonos un abrazo rápido aunque obviamente a mí lo que me gustaría, siendo muy basta, sería comerle la boca.

¿Qué? Es demasiado guapo para la salud mental.

Ana se muestra súper agradable conmigo todo el tiempo y yo no puedo evitar ser contagiada por su alegría interminable. Tenía razón Hugo, es genial.

EsperandoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora