Eva
Abro los ojos lentamente aunque se quieren cerrar y volver a caer en brazos de Morfeo, hago un esfuerzo para mantenerlos abiertos. Alargo el brazo y apago la alarma que puso Hugo ayer para despertarnos para ir a la Academia.
Hugo.
Me giro con cuidado ya que él me rodea con el brazo y está muy pegado a mí. Me quedo a cara a cara con él. Hugo duerme tan plácidamente que no se ha enterado ni de que ya es hora de despertar. La luz entra entrecortadamente por las rendijas de la ventana y me permite la suficiente visión para observar su cara.
Cuando duerme parece un angelito caído del cielo. De alguna manera tiene más cara de niño incluso de lo habitual y me enternece el corazón. No puedo evitar pasar mi dedo índice por sus pestañas, por su nariz, por sus labios.
Es tan guapo.
Y está conmigo.
Bueno, teóricamente no hemos hablado exactamente de lo que somos. Simplemente hemos acordado en dejarnos llevar, al menos hasta que solucione el tema de Rafa.
Y bien que nos hemos dejado llevar. Me vienen recuerdos de la noche anterior y no puedo evitar sonrojarme.
¿Hubiera ido más allá con él? Probablemente sí. Lo que pasa que no iba a hacerlo si sigo teniendo novio. Nunca pasaría esos extremos.
—Hugo —Susurro. Hugo se revuelve un poco, pero sigue con los ojos cerrados —. Por mucho que me tiente quedarme aquí contigo todo el día, tenemos una Academia que atender.
Sé perfectamente que me está escuchando pero no quiere moverse. Ahogo una carcajada y me tumbo encima de él.
—Venga, Hugo. Venga, Hugo —Repito muchas veces para molestarle, Hugo esboza una sonrisa y de pronto nos da la vuelta como si de una tortilla se tratase, y yo quedo abajo.
—¿Y si te secuestro y te obligo a quedarte aquí? —Nuestras narices se chocan y yo sonrío como una tonta.
—Muy, pero que muy tentador pero venga, no quiero llegar tarde —Respondo y le tiro a un lado rompiendo el ambiente. Oigo como Hugo se queja y yo me dirijo al baño para asearme.
Entro al pequeño cuarto de baño y me miro al espejo. En mi cara solo hay una expresión y es encoñamiento máximo.
Me río yo misma al verme así.
Me lavo los dientes y la cara. Espero que Hugo se esté cambiando y no le tenga que arrastrar a la Academia en pijama.
Procedo a cepillarme el cabello y Hugo entra al baño. Me rodea con sus brazos desde atrás y apoya su barbilla en mi hombro. Proceso la imagen que tengo ante mí y solo puedo pensar en cuando Hugo se ha convertido en la persona con la que quiero estar todo el tiempo.
—No me importaría despertar así todos los días —Me dice. Nos miramos por el espejo.
—A mi tampoco —Contesto sinceramente. Me giro y le miro a los ojos. Froto mi nariz con la suya y después le beso.
Sí, ojalá despertar así todos los días.
·········
—Bien, espero que tengáis todo claro para el viaje de la próxima semana — Dice Noemí mientras nos reparte la información escrita en un boletín —. Es una buena oportunidad para que descubran vuestro talento. No la desaprovechéis. He concertado varias citas con distintos cazadores de talentos. Quién sabe quién saldrá de ahí con algún contrato temporal de trabajo.
—Tengo muchas ganas de ir —Me susurra Anne en bajito —. He oído que a varios este viaje, aparte de aprender con varios de los mejores compositores, les ha abierto buenas puertas a algunos. Qué ganas
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Esperando
FanfictionUno no elige lo que siente. A veces no puedes evitar que se te acelere el corazón por la persona equivocada. Sabes que no puedes, pero quieres. Eso es lo que les pasa a Hugo y a Eva. A veces no tienes más remedio que tirarte al vacío para conseguir...
