El trato.

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Los días pasaron desde que Hades le había comunicado a Perséfone sobre el trato que Zeus había impuesto para ellos. Ella estaría medio año con su esposo y medio año con su madre. No era tan complicado y a ella no parecía desagradarle.

Quedaron de reunirse en el Olimpo para discutir sobre la fecha de la boda entre ambos dioses. La pelirroja se encontraba despierta desde temprano, aunque no había alcanzado a despedir a Hades antes de que fuera a realizar su trabajo. Ver a su madre bajo esas circunstancias la ponía nerviosa. Estaba arreglando su despenado cabello y poniendo algo de rubor sobre sus mejillas cuando el dios irrumpió en la habitación.

—Hoy te has levantado muy temprano—Dijo él mientras se acercaba a su compañera y se paraba justo detrás de ella.

—Veré a mamá...y al fin arreglaremos todo este problema.

Hades asintió y dejo sobre el piso una pequeña bolsa que llevaba para posar ambas manos sobre los hombros de la pelirroja, haciéndola sentir un extraño cosquilleo. Ella lo miraba a través del reflejo del espejo que él le había regalado días antes, pues la habitación estaba casi vacía y a la diosa no le parecía arreglar su cabello frente al espejo del baño.

—Te he traído algo—Dijo finalmente.

Hades se apartó un poco sólo para mostrarle lo que se encontraba en la bolsilla. Un precioso vestido rosa pastel sin mangas y escotado con detalles verdes.

—Es muy hermoso—Se apresuró a decir Perséfone mientras se giraba hacia él y tomaba la prenda entre sus manos.

—Creí que te gustaría verte bien frente a tu madre—Él se encogió de hombros—. No quiero que siga creyendo que te tengo encadenada y en algún calabozo.

—Ella siempre a querido lo mejor para mí, no la culpes. Así son los padres.

—No todos—Le contradijo rápidamente el dios. Se cruzó de brazos y pensó en su padre y lo que él y sus hermanos habían tenido que pasar. Sino fuera por Zeus, seguramente seguirían en el estomago de aquel titán.

—Siempre hay excepciones, Hades.

La pelirroja se puso de pie, fue hasta la orilla de la cama dejando el hermoso vestido sobre ella y sacándose de encima su bata para dormir. Estaba en ropa interior frente a él, la imagen que le proporcionaba el cuerpo casi desnudo de su compañera lo hizo vacilar. Le parecía que su futura esposa tenía el cuerpo más perfecto que jamás había visto. Perséfone era toda una diosa escultural, le parecía incluso más atractiva que Afrodita. Sintió como si su cuerpo se calentara y su corazón se aceleró.

Pers le estaba dando la espalda mientras se disponía a ponerse el obsequio de Hades, sin embargo, el dios se acercó nuevamente y posó sus manos alrededor de su cintura. Ella sintió que el aire abandonaba su cuerpo ante el tacto frío de su compañero. Se sonrojó y giró un poco su cabeza para mirarlo de reojo.

—¿Qué pasa?—Susurró tímidamente.

—Eres completamente perfecta, Perséfone.

—Hades...

Él apartó su cabello pelirrojo de su cuello, haciéndolo hacia un lado e inclino su rostro sobre su cuello. Su aliento le hizo sentir cosquillas a la pelirroja.

—Perfecta—Susurró contra la piel desnuda de la joven diosa y depositó un par de besos sobre su cuello.

—Gracias...—Susurró ella mientras sentía sus mejillas arder.

—No estás muy acostumbrada a los cumplidos—Dijo él sin apartarse ni un poco.

—No realmente.

La diosa se giró hacia él y lo miró a los ojos. Tímidamente lo rodeó con sus brazos sintiendo como sus piernas le temblaban de nervios.

Hades y Perséfone. ???? [Editando]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora