Necesidad 🔞

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NamJin.

Estaba alarmado.
Con el corazón bombeandole a cada minuto y con la "necesidad" escurriendole hasta las pantorrillas.
Aquel dolor de estomago engañoso terminó siendo su periodo de celo, y lo peor de todo era que ya no podía usar supresores, no cuando el doctor le dijo los problemas  que estaba enfrentando.

Gimió adolorido, sintiendo la ausencia del alfa  en aquél cubículo sanitario.
Se sentía sencible y débil, como una pequeña presa entre millones de imaginarios depredadores.
Aún recuerda las veces en las que su Nammie lo trató con cuidado, donde nunca se sobrepasó con él y siempre mantenía una distancia respetaboe, igual que el día en el que se conocieron.

Pero aquello llegó a un punto de desesperación.
Su novio se había vuelto tan correcto tras su incidente de anudamiento, dejandolo casi desatendido en sus momentos de necesidad argumentando que podía lastimarlo.

-¡Jinnie!.

Escuchó el grito alarmado de su alfa, llamando desde la puerta y buscandolo entre todos los cubículos, encontrandolo tirado en el penúltimo baño.

-Te llevaré a casa. Te cuidaré bien y prepararé té ¿si?

-N-no.-susurró a duras penas, aferrandose de sus hombros y buscando un escondite en su cuello.

No sabía si las personas estaban viendolo, o si quiera había gente al rededor, solo buscaba un lugar seguro como el cuello de su alfa para calmarse un poco.

-Te daré supresores también, compresas calientes, mimos y adem-

-¡Dije que no!.- gritó indignado, propinandole un golpe ensordecedor que llamó la atención de una que otra persona que pasaba por ahí.-¡No puedo tomar más supresores!

-Tranquilizate cariño, vamos a casa.

Jin se limitó a asentir, reteniendo las estúpidas lágrimas que querian salir sin sentido alguno.
No le gustaba gritarle a su alfa, pero a Namjoon no le molestaba.
Sabía que el omega gritaba así al inicio de su celo para protegerse a sí mismo. Usualmente pasaba mientras se encontraban fuera, en público, Jin se pondría a gritar molesto y buscaría escondites en su cuerpo para calmarse, pero nunca había tenido el gusto de ser él el recibidor de tales gritos.
Subió con cuidado a Jin en la camioneta, colocandole una manta que siempre cargaba en el asiento y entregandole el peluchito que escondía bajo el asiento.

-G-gracias.- se limitó Jin a responder ante las bonitas atenciones que tenía su Alfa.

Se había ganado la lotería.

El viaje a casa fue confuso, sobre todo porque no sabía si estaba llendo a su casa o a casa de Namjoon. Debía actuar rápido antes de que se arrepintiese.

-No quiero ir a casa.- confesó seriamente, aguantando como un campeón los dolores en su vientre y los llamados desesperados de su lobo.

-Entonces te llevaré a mi casa.- respondió Namjoon, cambiando los direccionales.

-No quiero ir a tu casa.

El alfa pensaba que tal vez el omega solo se sentía confundido por su celo, pero llevando ya varios años de relación con Jin era preferible preguntar a llevarse el castigo durante semanas.

-¿A donde deseas ir?.- preguntó con un tono de voz sereno, aparcando con cuidado a la orilla de la calle y permitiendole a Jin el tiempo suficiente para dejarle decidir.

-Aquí.- enseñó alguna dirección en el teléfono, llamando la atención de Namjoon.

-¿Qué hay ahí?.- cuestionó, poniendo la ubicación en su GPS.

El Rarito De Los ParkHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora