La simple presencia de Jimin al lado de Yoongi era más que suficiente para sentirse mejor. Tras aquella discusión con su padre, correr a casa de Jimin a llorar y terminar desmayándose en sus brazos era humillación suficiente para el pálido alfa.
Ahora estaban en aquella habitación desconocida, claramente esa no era la habitación de Jimin; tenía un aspecto más limpio y casi abandonado. Las paredes estaban libres de cualquier fotografía o cuadro, los muebles estaban intactos y el armario que podía apreciar de fondo se encontraba vacío.
-¿Jimin?- llamó el único Alfa de la habitación cuidadosamente. Hace un momento que Jimin había dejado de hablar y temía que este estuviera dormido.
-Mhmm- emitió un sonido en señal de que estaba escuchando.
Yoongi se removió un poco hasta enderezarse de la cama, la posición en la que se encontraba era algo incómoda desde hace rato. Jimin también se removió sobre la almohada, deseaba con todas sus ganas que el lindo Alfa a su lado le abrazara por más tiempo; una petición muy extraña de su parte puesto que el contacto físico suele molestarle de vez en cuando.
-Cachorro, ¿en qué habitación estoy? Siento que estas sabanas son de diseñador por lo suave que son.
No mentía, incluso tenía miedo de haberlas ensuciado o algo por el estilo. ¿Cuanto costaran esas sabanas? Peor aún, ¿Cuanto cuesta ese colchón?. Se sentía sofocado y asustado de solo pensar en todo eso.
La dulce voz del Omega lo sacó de sus terroríficos pensamientos.
-Oh, mamá hizo a papá cargarte hasta la habitación más cercana. Estas en una de invitados del segundo piso.- habló adormilado, rascándose sus ojos con ambas manos y soltando un bostezo que, a los ojos de Yoongi, fue la acción más tierna que haya visto.- Por cierto, papá dice que eres el Alfa más flacucho que a visto en su vida.
Sintió sus orejas arder de la vergüenza y sus mejillas teñirse de rojo. ¡¿El padre de Jimin lo cargó?! Dios... ¿acaso va a pasar más humillaciones hoy?
-E-eso es p-por que... m-mi familia es de complexión delgada y...
-Yoongi, da igual si eres delgado o no. Estas bien así, eres un lindo y delgado Alfa.- Pareciera que Jimin se estaba burlado de él, pero en realidad no era así. Lo estaba aceptando tal y cómo era, se sentía mejor.
No era su culpa ser pálido y delgado, todos los alfas por parte de su padre eran así; bueno, solo el lado humano claro está, su forma lobuna era enorme e imponente. Los Min fueron bendecidos por la madre Luna, convirtiéndolos en Alfas de linaje puro pero con una extraña condición. Todos, absolutamente todos los hijos varones que tenga un Min se convertirán en Alfas pero... la cosa cambia si nace una mujer, estas se convertiran en omegas. ¿Extraño? Si, pero no era algo que pudiera cambiar. Le gustaba ser un Alfa, pero no uno delgado y paliducho que no parecía para nada.
Los ruidos en la planta baja alarmó a ambos jóvenes, en especial el aroma que Yoongi logró reconocer desde la distancia.
Se levantó deprisa, sin notar la mirada confundida y preocupada de Jimin ante su acción. El omega corrió tras de él por las escaleras, nunca había visto a Yoongi en ese estado; Ambos llegaron el primer piso.
Jimin logró ver a una mujer de pié junto a su madre, tenia el cabello negro más bonito y largo que haya visto en su vida, sus ojos gatunos y expresivos llamaron su atención rápidamente. Le recordaba a alguien.
-¿Mamá?- Preguntó Yoongi con ojos sorprendidos y voz nerviosa.
Eso lo aturdió un poco, ahora todo tenía sentido. La mujer de la puerta era la madre de Yoongi, tenían mucho parecido en realidad. El Alfa era idéntico a su madre, la cual era muy bonita a sus ojos. Parecía una de esas modelos que su madre suele contratar para sus desfiles de moda. Alta, delgada y sofisticada.
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El Rarito De Los Park
Fiksi Penggemar~¿Serías el Alfa de nuestro hijo? ¡Te pagaremos! ~¿D-Disculpe? Park Jimin es un omega de clase económica alta. Desde pequeño a estado encerrado en su casa y no a salido nunca en su vida. Min Yoongi es un Alfa, trabaja como repartidor de comida rápid...
