¡Sorpresas!

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El rostro de Jimin en estos momentos era digno de ser fotografiado y colgado en la pared.
Era una mezcla extraña que Yoongi no sabía cómo interpretar.

¿Estaba enojado?

¿Feliz?

¿Triste?

¿Confundido?

No tiene la menor idea, pero espera que sea algo bueno, pues no le está transmitiendo absolutamente nada alarmante por medio del lazo.
Jimin sigue en un estado de trance, ignorando el dolor en su cadera y mirando en el video que le mostró su novio.
Puede verse claramente que está ebrio, y también cómo le estrella una copa de cristal a alguien en la cabeza.

"El monstruo del armario"

Im InGuk.

El ser mas despreciable y el único que tiene el "derecho" de ser odiado por Jimin, esta ahí, sufriendo de dolor con cristales en su cabeza y golpes en el rostro.

Y le encanta.

Debió haber estado lleno de adrenalina y desesperación para cometer tal acto de venganza.
Se ríe estruendosamente, maliciosas carcajadas llenas de dolor y amargura.

No mal interpreten.

Se está riendo por una razón tan sencilla y única desde su punto de vista.

Algo mucho mejor que citas al psicologo, que medicamentos, antidepresivos, etc.

Su sufrimiento a llegado a su fin.

Ya no más traumas.

Ya no más miedo.

Ya no más.

Con ese video acaba de demostrarse que hasta un omega puede vencer a un alfa, que es alguien mucho mas fuerte y mejor persona que él, no volverá a caer, no volverá al armario a esconderse como un chiquillo asustado.

Todo se acabó.

Y él no puede estar más feliz por eso.

Se siente en paz finalmente.

Busca por inercia los brazos de Yoongi, sentandose sensualmente sobre sus piernas mientras descansa en su pecho.
Sus latidos se sincornizan, sus respiraciones se vuelven tranquilas, y el amor de ambos se siente por todos lados.

-¿Mimi?.- pregunta un alfa muy, pero muy, confundido. Está lleno de dudas sobre estos sentimientos que su omega le está transmitiendo, está tan cegado en amor que no comprende con claridad que significa todo esto, pero tampoco hay razones para quejarse.

Jimin lo mira, con ojitos brillosos por las lágrimas retenidas y un puchero en sus labios.

-Ya no soy el niñito asustado...¿Ya puedo ser feliz?.- pregunta inconcientemente, buscando los labios de su amado entre los suyos.

El movimiento tranquilo y cariñoso de sus bocas juntas les devuelve la energía, los llena de vida y emoción al mismo tiempo.
Chasquidos desesperados y jadeos erráticos  resuenan en la habitación.
Sus aromas se mezclan por todo el lugar, haciendolo sentir cálido y reconfortado.

Sus pulmones exigen oxígeno, por lo que Yoongi se ve obligado a romper el beso para respirar.
Reposan frente a frente, con sus narices acariciandose entre si para mantener la calma del ahora.
Yoongi acaricia con amor sus mejillas, apretandolas de vez en cuando con diversión.

Suspira gustoso, con los ojitos cerrados y la sonrisa en sus labios, Yoongi habla.

-Siempre debiste serlo Jiminnie. De ahora en adelante, me encargaré de que seas  aún más feliz todos los dias de tu vida.

El Rarito De Los ParkHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora