Alfa protector.

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Habitación.

Armario.

Omega bonito, triste.

Mi lobo estaba tomando el control esta vez, guiandome entre los pasillos automáticamente.
Mis colmillos picaban y mis ojos amarillos delataban el control de mi alfa.

No habia palabras para explicar porqué o cómo estaba sucediendome esto, solo tenía esa sensación extraña de querer protegerlo, y por alguna extraña razón mi lobo sabía donde se encontraba Jimin.
Su aroma era cada vez mas fuerte para mi persona y eso solo me dejaba mas dudas.

¿Acaso era mi destinado?

No tenia la menor idea, pero desde que escuché su voz por primera vez atravéz de aquel timbre de seguridad, algo dentro de mí se removió y me hizo sentir cálido.
Después mi lobo se volvió loco, aclamando y pidiendo acercarse al omega, gruñendo por las noches y metiendome a Jimin en el pensamiento.

Entré a su habitación, buscando con la mirada un indicio de dónde podria localizar a Jimin.
Pero sus sollozos fueron mas fuertes y me dieron las respuestas.

El armario.

Casi arranco la puerta, temiendo con el dolor de mi corazón que Jimin estuviera herido o esté pasando por un ataque.

Recargué mi cabeza en la puerta del closet, respirando con tranquilidad gracias a haberlo encontrado.

-¿Jiminie?

Espere paciente una respuesta, pero a cambio recibí otro sollozo de su parte mezclado con un sonido de risa o burla.

¿Cómo interpretaba eso?

-P-puedes pasar.

Ahí estaba el omega bonito, en ropa interior cubierto por una toalla y sentado en el piso.

-¿Qué te pas-

-Siéntate conmigo, porfavor. Quédate y no me abandones.

-Jiminie... necesito saber que te pasó, ¿quieres contarme?- hablé en voz baja, tratando de no alterarlo y dejarlo explicarse.

Levantó su rostro de entre sus piernas, dejandome ver sus mejillas rojas, sus ojos inchados y llorosos. Gruñí inconcientemente, haciendo notar mi preocupación y disconformidad con su estado actual.

Estiró sus manos, tomando las mias y acariciandolas levemente.

-Me siento vacio, solo y triste. No se porqué estoy así, tampoco se si soy feliz. Quiero llorar todo el dia y alejarme de todos, estar solo y aislarme en el armario; pero también quiero verte a ti. Te necesito tanto, necesito un abrazo y que me dejes llorar en tu hombro. Necesito desahogarme Yoonie.

Estaba sin palabras, nunca me puse a pensar que tanto escondía o sufría Jimin. Cuantas cosas, miedos y problemas tuvo que soportar él solo.

Siempre estuvo solo, sin amigos o alguien en quién confiar. Alguien que le apoyara.

Pero ahora estaba yo. Me tiene a mi ahora y no necesita  a nadie más.

-Ven aquí cachorrito.- extendí mis brazos, atrapando su tembloroso cuerpo para darle un abrazo.

Lo dejé ser, dejé que llorara y sacara todo lo que tenía dentro, pero no iba a dejarlo solo.

Lo protegeré de todo aquel que se atreva a romperlo.

Los minutos pasaron y su respiración se volvió mas tranquila, sentía mi camiseta humeda por sus lágrimas y su cuerpo pegajoso por el calor del armario; pero nada de eso me importó en lo absoluto.

El Rarito De Los ParkHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora