Keileb:
Aquella mujer que tenía frente a mí, me hacía sentir extraño.
La habitación dónde me encontraba era acogedora y tenía una ventana demasiado amplia cerca de la cama.
Mientras observaba todo el lugar, un pequeña ave se coló en la habitación.
Aquél cuervo que se posó en sus manos exigiendo caricias de su ama, me miraba fijamente haciendo me sentir transparente a sus ojos.
Su mirada me mostraba la curiosidad que empezaba relucir por mi persona.
Fue muy poco lo que conversamos, pero al menos logré saber su nombre.
«Ruth»
Aún cuando podía aparentar una edad joven cual jovencita de 18 años con piel blanca, cabellos ondulados rubios y ojos azules, su madurez me hacía pensar que en realidad era mayor de lo que aparentaba.
Después de saber que existen criaturas que jamás creí que existieran, no me sorprendería que ella también fuera una de ellas.
Me dejó tranquilo después de preguntarme algunos datos, y viendo que era tardísimo me pidió que descansará.
Faltaban pocos minutos para que ya fuera el día siguiente.
Mi mente voló e imaginé lo preocupada que debía de estar nana por mí.
Espero que los demás no lo hayan notado.
El cansancio me invadió y caí rendido durmiendo.
¿Por qué me sentí tan mal en ese momento?
(..)
†
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Mientras Keileb caía dormido en ese instante snif y Ruth empezaron a charlar sobre él.
Pasada una media hora Ruth entró a la habitación para verificar que aquel jovencito estuviera durmiendo.
Se acercó a la cama y si, efectivamente el estaba profundamente descansando.
Aún se encontraba mirando ha aquél mozo, cuando el sonido en la ventana llamó su atención.
Su vista cayó en aquella ventana, y se quedó anonadada al verlo que estaba pasando.
Su ojos no podían ocultar lo sorprendida que estaba.
Frente a ella al otro lado de la ventana, una fila de cinco cuervos se encontraban afuera mirando hacía hacia la cama de Keileb.
Dos de ellos picotiaban el vidrio, y los otros tres aletiavan con sus alas agachando su cabeza.
Para una bruja que en su vida solo había podido domar a un solo cuervo, y que cinco cuervos estuvieran en esa ventana por aquel chico, le aseguraban una cosa..
«¿Keileb no era solo un humano?»
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Cass:
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El mate de la alfa
Wilkołaki-. No puedo creer que tenga la mejor suerte. Te esperé por mucho. « ¡No te dejaré ir!» .- ................................................ Una historia de un alfa mujer que por obra del destino, su mate es un humano que encuentra v...
