cap68

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Keileb:

No puedo creer que me hayan hecho esto esos dos, tan pronto como pudieron salieron de la cocina dejándome a solas con Lunev.

La  verdad no sabía por dónde comenzar y se notaba que ella estaba muy atenta a lo que iba decir.

+. Mm ¿De qué es lo qué quieres hablar Kei? Puedes confiar en mí.+

Sus palabras me reconfortaban, la verdad no entiendo cuando fue que mi relación con ella cambio.

Aunque desee que todo fuese como antes, no puede actuar normal.

Me siento extraño al estar a solas, la cercanía que teníamos se a venido perdiendo con el paso de los días.

La verdad no creo que mi tema de empezar a trabajar sea relevante, ella tiene más cosas en que pensar que en algo tan tonto como esto.

Inhaló aire y lo dejó salir lentamente, preparándome para hablar de ello.

-. Amm lo que pasa, es que tenía que avisarte que decidí empezar a trabajar.
(la verdad no creí tan importante que lo supieras pero bueno).- lo dije tan bajó eso último que creí que no lo escucharía.

Pero su rostro se torno serio al instante, lo que me hace pensar que si lo escucho.

+. Aún no eres mayor de edad, aparte no necesitas trabajar ¿Qué es lo que necesitas?, puedes decirme y lo compraré por ti...+

No dejé que terminará de hablar, no puedo negar que me molestó un poco la actitud que estaba tomando.

-. Lunev... Perdón por interrumpirte, pero ya no soy un niño.
Además puedo trabajar la mayoría de jóvenes lo hacen, no es como si me explotarán laboralmente, solo será de medio tiempo.

No deberías de preocuparte, realmente deseo pagarte todo lo que has hecho por mí.

Eso ya es una decisión que eh tomado, sinceramente espero y no te moleste la forma en que lo digo.-

No sé que fue lo que dije exactamente, sólo dije lo que pensaba espontáneamente.

Su ceño estaba fruncido a más no poder la verdad no entiendo.

// No comprendo por qué esos dos insistieron tanto en dar me a entender que tendría que obtener su permiso, ella lo a dicho me ve como un hermano, no es mi madre como para reaccionar así.//

En eso estaba esperando una respuesta, cuando lo único recibí es una mirada feroz.

Sus ojos tenían una chispa dentro que me hacía verlos rojos.

//Creo que ya estoy viendo cosas//

El aura estaba cambiando drásticamente, volviéndose muy pesada.

Me despedí y dando medía vuelta, salí de allí dejándola sola en la cocina.

«Ya lo decidí» ♠

Alfa lunev:

No puedo creer lo que acaba de hacer ese chiquillo.
«No respeto mi decisión»

¿Es qué acaso quiere morir?
Nunca nadie había ido en contra de mis órdenes.

Sé perfectamente que es un humano y no puedo someterlo a mi autoridad.

Pero... él nunca hizo algo así antes.

¡No sé que fue lo qué cambió!
Mi control fue suficiente para que saliera de aquí antes que fuera demasiado tarde.

Mi molestia parecía elevarse al recordar quién ocupaba mi lugar al estar más cerca de él.

Venía el recuerdo de ellos dos juntos, mi cabeza dolía al imaginar algo así.

Pero que me pasa.. ¿Por qué me irrita que ellos esten cerca?

Mi furia aumentaba al no poder formularme una respuesta concreta.

Mi enfadó empezaba a bajar lentamente cuando sentí sus presencias a mis espaldas.

Quién los viera diría que son cercanos..

Frente a mí se encontraban mi beta y Jayden  entrando por la cocina, este último se encontraba empapado de pies a cabeza y en su rostro algo decepción viendo delicadamente al suelo.

No tenía tiempo para hacer una tonta escena de celos por esos dos, la verdad no lo entiendo..

Se bien que si hubiese sido Keileb en vez de Jayden las cosas fueran diferentes, en todos los sentidos.

No esperé más y salí de ahí sin prestar más atención, en mi cabeza había más cosas en que pensar.

Me encerré en el despacho dejando de lado a Keileb y Jayden, me concentré seriamente en la gala de mañana.

La salida mañana será a medio día, y necesito saber aquí me llevaré y a quién dejará en casa.

Estaba tratando de elegir cuidadosamente cuando la puerta de mi despacho se abrió entrando por ella mi beta.

Sabía que tenía que tomar esas decisiones con ella, pero no puedo evitar sentirme molesta cuando la veo, es como si no la soportará.

La razón.. la sé en realidad.

A sido mi mano derecha desde que era muy joven al igual que su padre lo fue con el mío.

Nuestra relación se torno diferente desde ese día que la ví cercana a él.

«Un temor que no creí tener»



El mate de la alfaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora