Soltando un fuerte gruñido que se ahoga en el fondo de mi garganta, pasa sus brazos en torno a mi cintura envolviendome por completo para pegarme más a él haciendo que yo gima en su boca.
Sus labios se apoderan de los míos de una forma posesiva y desesperada, los lame, los chupa y los muerde haciendo que mi cerebro quede reducido a papilla en mi cabeza y mis hormonas están completamente descontroladas recorriendo cada rincón de mi cuerpo.
Mientras que las jodidas mariposas de mi estómago pareciera que se dirigen hacia el sur provocando que todo mi cuerpo entre en tensión cuando siento que sus manos se deslizan hasta mi trasero para apretarlo con fuerza haciéndome gemir más fuerte, y como si eso lo excitara aún más, vuelve a gruñir y me levanta haciendo que enrede mis piernas en su cintura.
Camina conmigo como si no pesara más que una pluma y no sé en qué dirección porque sus labios no se despegan de los míos en ningún momento. Presiento que de un momento a otro podríamos terminar en el piso si sigue caminando sin mirar.
Y como si estuviera escuchando mis pensamientos, suelta una de sus manos de mi trasero y la mete en el bolsillo de sus pantalones para accionar el mando a distancia de su coche, y pasa en un segundo de estar parado, a estar sobre mi en los asientos traseros del coche.
Lentamente su boca se aleja de la mía para permitirme respirar, y trazar un camino de suaves besos desde mi frente, mis ojos, mis mejillas y el contorno de mi mandíbula acercándose a mi oído.
-He intentado alejarme y no pensarte pero no puedo. ¡Maldita sea! Soy como el jodido insecto que es atraído hacia la luz, y por más que sepa que ésta lo terminará haciendo arder, no puedo contenerme, te deseo con desesperación como si fueras mi droga y yo un maldito adicto.- dice antes de chupar y morder el lóbulo de mi oreja para que mi corazón se agite más de lo que ya estaba mientras mi pecho sube y baja con más frecuencia intentando calmar mi respiración.
-También siento que me enciendo cuando me tocas.- susurro tan suavemente que podría confundirse con un gemido.
-Ardamos juntos entonces mi diosa.- dice y quisiera poder detenerlo, pero el deseo es tan grande que si parara en este momento creo que podría largarme a llorar.
Y no ayuda en lo más mínimo que su mano comience a subir desde mi cintura hasta tomar mi pecho que entra completamente en su mano para masajear y acariciar mi pezón erecto a través de la tela de mi vestido.
-Muero por probar tus pechos.- dice y mirándome a los ojos me muerde uno haciendo que un fuerte gemido se escape de mis labios mientras mi espalda se arquea despegándose de los asientos y presionando más contra sus labios.
-Dios, muero por probarte entera Diana.- dice mientras su otra mano comienza a subir por mi pierna hasta llegar a mis bragas haciendo que todo mi cuerpo tiemble en respuesta.
-Apolo... yo... nunca...-digo entre gemidos pero me interrumpo cuando uno de sus dedos se cuela por debajo de la tela y se posa directamente en mis pliegues completamente húmedos a causa de la excitación que siento en este momento.
-¡Maldición!- vuelve a rugir.
"En cualquier momento creo que podría convertirse en un hombre lobo si sigue gruñendo como un animal." Pienso y no pude evitar soltar una pequeña risa por eso.
-¿Por qué ríes preciosa, te divierte provocarme?- dice con la voz ronca mientras su dedo comienza a hacer círculos en mi clítoris provocando que una electricidad y un calor comience a acumularse en mi vientre haciendo que vuelva a gemir.
-Responde dulzura.- dice deteniendo los movimientos haciendo que me queje.
-Pensaba que si sigues gruñendo de esa manera acabarás convirtiéndote en un hombre lobo.- le digo sonriendo y la mirada que me devuelve es tan maliciosa como la sonrisa que se dibuja en sus labios instantes después.
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Un Juego Perdido
RomanceDiana es la típica chica asocial del colegio enamorada del chico popular, que obvio ni sabe de su existencia, o por lo menos eso creía ella. Hasta que un proyecto los une haciendo que se terminen enamorando. Eso es lo que ella creyó hasta que descub...
