Apolo
Ya no lo soportaba más, si no la sacaba de ese jodido lugar donde cada maldito tipo se babeaba cada vez que la miraban, iba a terminar repartiendo trompadas a diestra y siniestra a cualquiera que se atreviera a mirarla con deseo.
Salimos del salón y tomamos el primer taxi que encontramos para que nos lleve directo a nuestro hotel. Casi no puedo contener mis manos, que no paran de recorrer su cuerpo, esa abertura en su pierna me ha tenido con una dolorosa erección desde el mismo momento en que la ví acercarse a nosotros en la entrada del hotel.
Llegamos a nuestra suite y no alcanzo a terminar de cerrar la puerta cuando ya quiero arrancarle ese jodido vestido.
-O te quitas ese vestido en este mismo instante o te lo arranco con los dientes.- le digo casi como un rugido animal.
-¿Así le parece que está mejor Sr. Cook?- dice con su tono sensual quitándose el vestido de un solo movimiento revelando su cuerpo completamente desnudo sin ropa interior.
-Maldita sea Diana, ¿has pasado la noche entera sin ropa interior? Juro que voy a castigarte por eso haciéndote tantas veces mía que no podrás caminar por la mañana.- le digo casi rugiendo como un animal.
Sin demorarme un solo segundo, me voy acercando como un depredador a su presa, pero levantando una mano, me detiene a mitad de camino.
-Momento, momento... Si no escuché mal, hoy me dijiste que ibas a demostrarme que tan adicto eres a mí, y quiero comprobarlo en este mismo momento.- dice y se mueve hacia la nevera de la habitación, saca un pote que no sé de qué es hasta que lo destapa y una salsa oscura comienza a correr por su cuerpo.
Su cuello, sus pechos, su abdomen, y recostándose sobre la mesa, el hilo de salsa llega hasta su coño y provoca que la boca se me haga agua del deseo por probar esa miel directo desde su sexo.
-Joder Diana, ¿A caso quieres matarme?- le digo casi en una súplica porque no creo soportar más las ganas de perderme en su interior.
-No mi cielo, quiero que me saborees y saborearte yo a tí por completo.- dice abriendo sus piernas para mí y llenando su sexo de más salsa y acariciando su clítoris con uno de sus dedos invitándome a deborarla por completo.
Creo que solo dí dos pasos antes de estar entre sus piernas saboreando el néctar de su excitación mezclado con la salsa de chocolate que hacen que me vuele la cabeza esa combinación y no pueda parar de lamer, chupar y hasta morder sus pliegues, su clítoris y penetrando en su interior con mi propia lengua arrancándole gemidos de puro placer. Sin controlar mis impulsos, comienzo a penetrarla con uno de mis dedos mientras mi lengua estimula su entrada trasera.
-Oh por dios... Apolo te quiero en mi interior en este momento.- dice entre gemidos.
-¿Por donde quieres que te penetre preciosa?- le digo para asegurarme de que no entendí mal al creer que quiere que la folle por el trasero.
-Por todos lados.- dice moviendo sus caderas en círculos y ya solo con eso, no espero a darle tiempo de que se arrepienta.
Casi arrancándome la ropa, quedé completamente desnudo en cuestión de segundos y en momentos como estos agradezco mi altura, porque estando ella acostada en la mesa, me queda a la altura justa para penetrar ese tierno y apretado coño que tanto me vuelve loco.
-Dios, se siente tan jodidamente bien estar dentro tuyo...- le digo intentando contener mis propios gemidos.
-Me encanta sentirte tan profundamente enterrado en mi, pero te quiero en todo mi cuerpo.- dice antes de casi sacar ella sola mi polla de su interior y comenzar a estimular su entrada trasera.
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Un Juego Perdido
RomanceDiana es la típica chica asocial del colegio enamorada del chico popular, que obvio ni sabe de su existencia, o por lo menos eso creía ella. Hasta que un proyecto los une haciendo que se terminen enamorando. Eso es lo que ella creyó hasta que descub...
