Capítulo 40

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    Me costó horrores poder conciliar el sueño, dí un millón de vueltas en la cama, no podía quitarme los sucesos de estos días de la cabeza, sé que debo decirle a mis padres, pero se volverán locos cuando se enteren y querrán venir en cuanto preparen el jet y la verdad es que necesito acomodar un poco mis ideas y sentimientos antes de que eso suceda.

    Aunque sinceramente no creo que se vayan a acomodar en algún momento, esa mujer va a hacer que termine en un psiquiátrico.

    "Tiene café en la mirada, eso explicaría porqué me quita el sueño..." pienso mientras salgo del baño para cambiarme luego de mi ducha matutina.

    Tenemos que ir al registro a hacer el cambio de apellido de mi pequeña para que así no queden más motivos para negar que es completamente mía.

    Salgo de mi habitación y al pasar por la de mi princesa, veo que la puerta no está del todo cerrada como anoche, entonces terminé de abrirla para ver que todo esté bien, y lo que me encuentro me deja completamente sin aliento al instante.

    No solo porque de primera no veo a mi pequeña acostada, sino porque en su lugar está Diana semi desnuda tapando con un brazo su cabeza mientras las sábanas se deslizaron hasta sus caderas dejando al descubierto la mitad de su cuerpo y sus pechos casi saliendo por encima de su sujetador deportivo.

    No solo porque de primera no veo a mi pequeña acostada, sino porque en su lugar está Diana semi desnuda tapando con un brazo su cabeza mientras las sábanas se deslizaron hasta sus caderas dejando al descubierto la mitad de su cuerpo y sus pech...

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    Un terrible deseo por tocar su piel me invade, ver esa pequeña cintura que al estar recostada de lado se marca mucho más, siento que mis manos me sudan de las ganas de apretarla sabiendo que mi mano la rodearía casi por completo.

    -Papi...- la voz de mi pequeña en un susurro me saca de mis pensamientos y mis ojos se encuentran con ella que está en la cima del castillo jugando con sus muñecas.

    -Shhh... No hagas ruido o despertarás a mami.- dice susurrando con un dedito en sus labios.

    Gracias al cielo que está ella aquí, porque de lo contrario no podría haber contenido el deseo de acercarme a tocarla. Eso me hace reaccionar de que necesito hacer uso de todo mi autocontrol para no ceder ante mis deseos sexuales. Porque estoy convencido de que esta personalidad suya solo hará que cada vez sienta menos interés en ella. Es más, solo estaré a su lado unos días para asegurarme de que no hace nada extraño y luego haré mi vida sin importarme lo que haga con la suya.

    Le hago una seña a mi pequeña de que entendí y me retiro hacia la cocina a preparar el desayuno.

    Alrededor de una media hora después, bajan ambas dos y me dejan helado al verlas juntas vestidas de la misma manera, llevan pantalones negros y un remerón largo color gris, y mientras Diana le amarra el cabello en un coleta alta, mi pequeña me mira desde el comedor.

    Alrededor de una media hora después, bajan ambas dos y me dejan helado al verlas juntas vestidas de la misma manera, llevan pantalones negros y un remerón largo color gris, y mientras Diana le amarra el cabello en un coleta alta, mi pequeña me...

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Un Juego PerdidoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora