Diana es la típica chica asocial del colegio enamorada del chico popular, que obvio ni sabe de su existencia, o por lo menos eso creía ella.
Hasta que un proyecto los une haciendo que se terminen enamorando.
Eso es lo que ella creyó hasta que descub...
Despierto con los primeros rayos de sol que se cuelan por la ventana y me encuentro con que estoy sobre el pecho de Apolo, con mi brazo rodeando su cintura y una de mis piernas sobre sus caderas, mientras uno de sus brazos me rodea la espalda y el otro me sostiene la pierna manteniéndome inmovil pegada a su cuerpo.
"Dios, ¿Podría amanecer así todos los días del resto de mi vida?" pienso y una sonrisa tonta se dibuja en mis labios por lo ilógico que suena eso.
Lentamente y para no despertarlo, me voy despegando de su cuerpo para salir de la cama, necesito ir al baño y voy a aprovechar para preparar el desayuno.
Una vez que hice mi paso por el baño, me puse una bata que encontré en mi maleta y bajé a preparar el desayuno.
Estoy concentrada en mi trabajo controlando que los huevos con tocino no se me quemen, mientras exprimo algunas naranjas y saco las tostadas recién hechas y el café para servirlo, pero cuando me giro, casi se me cae todo al suelo al encontrarme a Polo parado contra el marco de la puerta mirándome en silencio con los brazos cruzados por su pecho como si estuviera divertido con la escena que tiene enfrente.
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-Buen día.- le digo sonriendo al cabo de unos segundos donde nos perdemos en la mirada del otro.
-Bueno hubiera sido despertar contigo a mi lado, y no solo con tu aroma en mi almohada como si hubiera sido solo un maldito sueño dormir contigo.- dice un poco molesto mientras se acerca como un depredador para ayudarme a poner las cosas sobre la barra y luego tomarme por la cintura envolviendo sus brazos a mi alrededor y besarme como si fuera el mismo aire que necesitaba para respirar.
Intento seguirle el ritmo pero parece estar desesperado por asegurarse de que realmente estoy aquí, entonces rodeando su cuello con mis brazos, comienzo a acariciarlo suavemente hasta quedar con las manos a los lados de sus mejillas y me separo levemente de sus labios para dejar pequeños besos por el contorno de estos, sus mejillas, la punta de su nariz y sus ojos logrando que se tranquilice.
-¿Me perdonas Bichito?- le pregunto haciéndome la inocente.
-¿Bichito?- me responde confundido levantando una ceja interrogativa.
-Si, mi bichito de luz. Por Apolo, el dios de la luz y el sol.- le digo dejando un nuevo beso en sus labios.
Me mira serio por un segundo intentando contenerse, pero no lo logra y suelta una de esas carcajadas que tanto me encantan haciendo que quiera comerlo entero cuando ríe de esa manera.
-Eres un caso aparte con las ocurrencias que cruzan por esa cabecita loca que tienes. Siempre sabes que decir para hacerme reír, pero yo también tengo un apodo para ti si tú tienes uno para mí.- dice divertido.
-Mmm... Me dá un poquito de miedo.- le digo intentando permanecer seria pero no lo logré.
-No tienes nada que temer Honey.- dice dejando un nuevo beso.