Diana
...
-¿Estás segura de que quieres marcharte del país cariño?-
-Si Bruno, no puedo permanecer aquí. No después de todo lo que pasó.- le digo muerta de miedo.
-Pero si ya te expliqué que tus padres no pueden volver a hacerte daño. Pasarán un largo tiempo en la cárcel por el daño que te han hecho y...- lo interrumpo.
-No es por ellos, es por Apolo.- le digo nerviosa.
-Mi niña, no deberías dejar tu vida atrás por un simple chico que no te hará más daño si no se lo permites. Sabes que Paulo Coelho dijo una vez: "Dios nunca pone a alguien en tu vida sin ninguna razón. Algún día sabremos por qué lo hizo"- dice y ya no puedo evitar soltar el llanto que me está ahogando desde que salí del maldito hospital.
-Es que yo ya sé porque Dios lo puso en mi camino.- digo hipando como una niña.
-No llores así cariño que me partes el corazón, ¿Por qué dices que ya lo sabes?- me pregunta preocupado.
-Porque por más que permanezca aquí e intente continuar con mi vida, nunca será lo mismo.-
-Explícate mejor.- dice ya serio.
-En el hospital, esta mañana me dijeron que tengo un embarazo de 4 semanas, es por eso los mareos, el desmayo y los dolores en el vientre, aparte de los golpes en las costillas.- le digo y palidece como una hoja de papel.
-Co.... Como, cielos cariño, ¿Acaso tus padres no te dijeron que debías usar protección?- dice entrando en pánico.
-¡Ja! Si supieras lo que mi madre me decía, ella casi me entrega en bandeja a la fortuna de la familia Cook para que tuviera un hijo que los salve de la quiebra.- le digo con una sonrisa amarga.
-Cielos, ¿y tú les hiciste caso?- dice indignado.
-¡Por supuesto que no! Bueno, por lo menos no fue mi intención. Las veces que estuvimos juntos nos cuidamos. Es por eso que le insistí al médico que tenía que haber un error hasta que me hizo una ecografía para que escuchara los latidos de su corazón.- digo y no puedo continuar porque la angustia y el dolor hacen que el nudo en mi garganta me asfixie.
-Entonces no entiendo como...- empieza a hablar pero se interrumpe a mitad de la frase.
-Eso le pregunté al doctor, y me dijo que puede haber sido por tener sexo en el agua que el método anticonceptivo falló.- le digo avergonzada por tener que contarle esto justamente a él.
-Tranquila mi niña, no te preocupes. Perdón no quería incomodarte, ¿Pero por qué quieres irte, no crees que tiene derecho a saber que va a ser papá?- me pregunta secando mis lágrimas con su pañuelo.
-Bruno, no puedo, me dejó bien en claro que no le gustan los niños, me dijo que tener un hijo le arruinaría la vida. Y seamos sinceros, sé que su familia es buena, pero podrían pensar que quise aprovecharme de su fortuna. Sin decir que seríamos un desastre juntos como padres en este momento, no puedo arruinar las dos vidas, él todavía tiene un futuro por delante y no quiero que deje sus sueños atrás por verse obligado a hacerse cargo de mi y mi hijo.- le digo llorando.
-Pero no puedes tomar esa decisión por él pequeña.- me dice intentando frenar mi determinación por marcharme.
-Lo sé, y sé que si lo supiera tal vez no él, pero su familia lo obligaría a hacerse cargo. Pero es un riesgo que pienso tomar. Si el día de mañana decide que sus sentimientos por mí son verdaderos y me busca, asumiré las consecuencias de mis actos segura de que es su decisión involucrarse en nuestras vidas. Entiende que lo amo demasiado y no quiero atarlo a mi vida cuando estoy tan confundida de sus sentimientos hacia mí, solo te pido que me ayudes a salir del país tratando de dejar el menor rastro posible.- le suplico y soltando un suave suspiro de derrota, termina accediendo con un asentimiento de cabeza.
ESTÁS LEYENDO
Un Juego Perdido
RomanceDiana es la típica chica asocial del colegio enamorada del chico popular, que obvio ni sabe de su existencia, o por lo menos eso creía ella. Hasta que un proyecto los une haciendo que se terminen enamorando. Eso es lo que ella creyó hasta que descub...
